Los diseños de Cookplay (aquí, la colección Jomon), para disfrutar comiendo.
Los diseños de Cookplay (aquí, la colección Jomon), para disfrutar comiendo. COCINA FUTURO

Aunque 2021 es la fecha límite impuesta por el Parlamento y el Consejo Europeo para dejar de emplear vajilla de plástico de un solo uso, hacía más de una década que la diseñadora industrial Ana Roquero (Bilbao, 22 de enero de 1963) buscaba fórmulas para que sus piezas generaran el menor impacto posible en el medio ambiente. En el año 2014 encontró la respuesta a su búsqueda y, tras un largo proceso, en apenas dos semanas estará por fin disponible en España su primera vajilla desechable de diseño.

Se llama Chikio (palabra que en euskera significa chiquitito y en japonés, tierra), se trata de su quinta colección (después de Jomon, Yayoi, The Table y Shell Line) y está integrada por seis piezas elaboradas con pulpa de caña de azúcar. Los modelos escogidos pertenecen a las cuatro colecciones que han lanzado hasta ahora. Todos ellos son ergonómicos, se adaptan a la palma de la mano y han sido creados para poder comer con total comodidad estés donde estés.

"Quisimos romper con la dictadura del plato hondo, llano y de postre –reconoce Ana Roquero–, que la gente disfrutara comiendo, cenando o picando algo delante de la televisión, tumbada en un sillón o en la terraza en su casa. Piensa que un 30% de las personas viven hoy solas, los hábitos han cambiado radicalmente, no tenemos espacio y nadie nos ha enseñado a disfrutar comiendo si no lo hacemos sobre una mesa", hacer ver la diseñadora.

Licenciada en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco, pasó tres años en la Kingston University de Londres obteniendo su segundo título de Diseño industrial. Antes de fundar en 2014 Cookplay, la editora de menaje por la que hoy es conocida a nivel internacional, se dedicó durante 20 años a diseñar "cosas grandes": desde hornos a cocinas, expendedores de billetes de metro o máquinas deportivas.

Cuando hace cinco años se reinventó, lo hizo con la idea de crear piezas 100% sostenibles, entendiendo que el futuro estaba en las colecciones desechables. Pero, después de investigar en Japón, comprobó que necesitaban una inversión muy elevada y que además la sociedad todavía no estaba muy sensibilizada con el tema sostenible. Así que retrasó ese sueño (que ahora acaba de hacerse realidad) y apostó por la porcelana. "En cierto modo –reconoce la bilbaína–, escogimos un material que también era sostenible, ya que las porcelanas son piezas que se guardan y se heredan".

Pero Roquero cree que todo tiene un porqué y ahora piensa que necesitó dominar la técnica, crear miles de planos de inyección con tolerancia y diseños de moldes para piezas de grandes dimensiones, antes de volver a la expresión más sencilla de la escala humana. Así, cuando lo hizo, se sintió muy cómoda ideando piezas ergonómicas de pequeño tamaño que pudiera colocar en la palma de su mano. "Ahora ya no me interesa tanto la técnica, solo quiero transmitir emociones", confiesa.

Pensados para comer menos

Las cuatro colecciones diseñadas hasta ahora por Ana Roquero comparten un mismo discurso. Para ella, era importante contribuir a que se coma menos cantidad: "Pensamos que comer tanto no es saludable y apostamos por crear soportes modulares para ayudar a reducir la cantidad y, a la vez, divertirnos combinando diferentes piezas e ingredientes".

PLATOS SOSTENIBLES