Suena una sirena de fondo. A todo volumen. En los balcones cuelgan pancartas y banderas. Por Miravalles, el pueblo del exjefe de ETA recién detenido Josu Ternera, pasea Albert Rivera. Con el líder de Cs van José Manuel Villlegas, Maite Pagaza, Edmundo Bal o Joan Mesquida, entre otros. "Los asesinos no son héroes, los héores son las víctimas", pronuncia el líder naranja, dirigiéndose a los abertzales que tratan de boicotear el acto.

"Que intenten impedir la libertad de expresión es una prueba de que hay que ir a todos los rincones de este país. Vamos a prohibir los homenajes a vuestros amigos etarras", avisa, en una medida que ya anunció días atrás. Será una de las primeras que el grupo de Ciudadanos lleve al Congreso una vez que la legislatura eche a andar del todo.

Después de guardar un minuto de silencio en memoria de la víctimas de ETA y de unas breves palabras de Pagaza, fue el turno de un Albert Rivera que pidió a PP y PSOE "una mayoría" para impedir esos homenajes. De nuevo, volvió a dirigirse a quines rechazaban su intervención entre gritos de "fuera, fuera" y caceroladas: "Legitimáis a asesinos: los aplaudís, pero queréis impedir que hablemos".

"Quiero rendir homenaje a los que realmente lo merecen: a las víctimas del terrorismo y acordarme especialmente de los 11 inocentes asesinados por Josu Ternera", prosiguió el presidente de Ciudadanos, quien confrontó sus planteamientos con la izquierda abertzale. "Quiero dignidad y justicia", sentenció, mientras censuró que ellos pidan "libertad para los asesinos".

Tuvo tiempo además para referirse de forma más explícita al propio boicot que intentaban provocar los manifestados. "Nunca nos callaréis; no lo habéis hecho con tiros y tampoco lo haréis con sirenas", sostuvo Rivera antes de terminar el acto.