Fernando Giner, candidato de Ciudadanos a la Alcaldía de València
Giner, en el Mercado de Jerusalén de València. EDUARDO MANZANA

Nacido en València en 1964, casado y cuatro hijos, Fernando Giner Grima ha sido consultor de empresas, profesor, empresario y vicepresidente de Casa Caridad. Durante el último mandato ha sido el portavoz de Cs en el Consistorio. Ha escrito varios libros sobre emprendimiento.

Las encuestas son muy variadas, pero en la mayoría Cs no da un paso adelante. ¿Se las cree?
Vemos dos cosas: la realidad de las elecciones del 28 de abril y la tendencia alcista que tiene Ciudadanos en la ciudad. Lo más importante es que no se ha producido el efecto alcalde en València. Cuando ganó Ricard Pérez Casado, pactó y después se consolidó con mayorías absolutas. Rita Barberá pactó con Unión Valenciana y después tuvo mayorías absolutas. Con Ribó no ha pasado eso, no se está planteando que vaya a tener mayoría absoluta. El partido está muy abierto y las encuestas dicen que Cs está en claro crecimiento y dan la posibilidad de que sea alcalde.

¿Aspiran a superar la actual cifra de seis concejales?
Aspiramos a tener la Alcaldía porque tenemos el mejor proyecto y el mejor equipo para la mejor ciudad.

¿Qué impresiones le está dejando la campaña?
Mucho cariño, mucho apoyo y ganas de cambio. La gente pide un ayuntamiento que gestione y que proyecte a la ciudad para que sea una gran capital y que consigamos hacerla una ciudad cómoda y abierta.

¿Cree que la campaña ha quedado algo descafeinada respecto a las anteriores al separarla de las autonómicas?
En absoluto. Noto que la gente, en la calle, en sus trabajos, en sus comercios o al coger el autobús tiene muchas ganas de cambio. Quieren ilusionarse otra vez y volver a tener orgullo por su ciudad de València.

¿Tiene la sensación de haber conseguido liderar la oposición con el PP bloqueado por la situación judicial de sus ediles?
Ahora soy la clara alternativa a Ribó y soy el voto útil. Ciudadanos es ahora mismo el proyecto que está preparado para dirigir València y llevarla a ser una gran capital europea. Después de haber estado, hay que decirlo, cuatro años pateando la ciudad y dialogando con todo el mundo. Mi experiencia profesional es de casi 30 años (25 años como empresario, como autónomo, profesor, consejero de empresas…), he sido vicepresidente de Casa Caridad y conozco muy bien la sociedad civil. Durante estos cuatro años he conocido la política, la administración pública y el municipalismo. Con esta suma estoy preparado para ser el alcalde de València.

¿Qué diría que diferencia a Cs del PP? ¿Y de Vox?
Ciudadanos es un proyecto de centro que tiene muy claro cómo gestionar València, que tiene un proyecto moderado para que sea una gran capital europea y fundamentalmente que quiere mantener y defender los derechos sociales y civiles que entre todos los demócratas hemos alcanzado.

¿Tiene líneas rojas para los pactos?
No me gusta hablar de líneas rojas, sino de criterios. No cabe en el proyecto de la ciudad una València enfrentada a España, no cabe el nacionalismo. Soy tan valenciano como español  y tan español como valenciano. En segundo lugar, hemos alcanzado unos derechos sociales y civiles entre todos de forma consensuada en 40 años de democracia en los que no pienso retroceder ni un solo centímetro. Es una cuestión de criterios, de valores.

¿Cuál es su modelo de ciudad?
València tiene que volver a lo básico: poner a la persona en el centro de la gestión municipal. Tiene que volver a ser una ciudad cómoda y abierta. Las calles tienen que estar limpias, el transporte público tiene que funcionar, los jardines tienen que estar cuidados y los vecinos y las familias tienen que ser atendidos. Esa es la principal misión que debería tener ahora mismo el Ayuntamiento de València.

¿Debe crecer más urbanísticamente?
La ciudad tiene un entorno natural que es único, como el Saler, la Albufera, La Marina, las playas y la huerta, que pienso proteger. No puede crecer la ciudad a base de que desaparezca este entorno único. No es negociable.

¿Qué propone en materia de impuestos?
Vamos a bajar los impuestos. Vamos a bajar el IBI, a bonificarlo a las familias numerosas, vamos a bajar la tracción mecánica y a bonificar al máximo la plusvalía con herencia, que sería el símil municipal del impuesto de sucesiones autonómico. Hay margen para bajar los impuestos.

¿La bonificación del IBI será lineal o por tramos?
Lineal.

¿De cuánto?
Del 7%. Lo tengo presupuestado todo en 20 millones de euros.

¿Cómo compensará eso en cuanto a ingresos?
Es que pienso incrementar la política social.

¿Puede explicarlo?
Voy a crear la Concejalía del Autónomo y la de las Familias. Hay dos grandes propuestas en esta última: cheque escolar universal de 0 a 3 años para que todo el que quiera ser padre o madre y trabajar en València lo pueda hacer, incluyendo el mes de julio. No pregunto ni dónde: el Ayuntamiento dará un cheque mínimo de 200 euros. Habrá que coordinarlo con el bono infantil de la Generalitat. En cuanto a los mayores, quiero atender a las personas en sus domicilios, crear la asistencia a domicilio integral. Las personas tienen derecho a envejecer en su casa. El programa tiene que contemplar una parte telemática y otra integral. Además, quiero crear centros de atención a la familia en los distritos. No hace falta que se den situaciones de exclusión social, sino para cualquier necesidad (trámites, burocracia) para hacerles la vida más fácil.

¿Qué impacto económico tendrían estas medidas?
La propuesta del cheque escolar, como mínimo, la tengo contemplada en 17 millones de euros, y la asistencia domiciliaria a mayores en 10 millones. Entre bajadas de impuestos y política social habrá una variación presupuestaria de 70 millones de euros en total.

¿Y de dónde obtendrá esos ingresos?
Casualmente, el señor Ribó ha dejado de invertir todos los años 70 millones de euros. Tiene ese remanente por no ejecutar. El presupuesto del Ayuntamiento es de 800 millones (y si hablamos del consolidado, 1.300 millones), estamos hablando de menos de un 10%.

¿Puede detallar cómo lo haría?
Primero, con un control de costes. En segundo lugar, poniendo en cuarentena las fundaciones. Y en tercer lugar, quitando la grasa y la falta de eficiencia a muchos servicios. Hay duplicidades sencillamente por falta de gestión. Y cuarto, priorizando. Al final, dirigir es priorizar. Hay margen para bajar los impuestos y para poner al ciudadano en primera línea. Ahora, hay que saber gestionar y saber el proyecto de ciudad que tienes.

¿Cómo se puede aligerar la burocracia municipal?
Tenemos la Concejalía de los Autónomos, donde tenemos que provocar que la obtención de las licencias sea mucho más fluida. Ahora mismo, tenemos entre 2.000 y 3.000 licencias de obras paralizadas. ¿Sabemos lo que supondría eso de ICIO y de IBI? Si generas y gestionas bien, se pueden bajar los impuestos. Es algo que puede entender cualquier padre o madre de familia o cualquier autónomo para llegar a final de mes.

¿Cómo lo llevaría a cabo?
Hay una cuestión bastante sencilla, que es apoyarse en la sociedad civil. Los colegios oficiales de Aparejadores o Arquitectos tienen conocimientos para las partes técnicas de este proceso que se puede descargar en ellos con unos buenos acuerdos de colaboración. Y en segundo lugar, dando a los técnicos del Ayuntamiento, que hacen un trabajo extraordinario, los medios que necesiten. Lo que no puede ser es que otras ciudades de España se estén tardando dos o tres meses en dar una licencia y que en València nos vayamos a 16 meses. Aquí hay un problema muy grave de coordinación entre el tripartito, que se ha repartido las áreas y un expediente tiene que pasar por varios departamentos y se va paralizando.

¿Cuál es el problema más urgente que solucionaría si resultara elegido alcalde?
Lo primero que haré, la limpieza. Meteré a València en un túnel de lavado, con un plan de choque exprés en julio y agosto para limpiar la ciudad para que en septiembre, cuando los valencianos vuelvan de las vacaciones y se incorporen al trabajo y a los colegios se encuentren una ciudad limpia.

¿Lo tiene presupuestado?
600.000 euros.

La otra gran polémica del mandato ha tenido que ver con la movilidad y especialmente la ejecución de carriles bici. ¿Revertirá algunos? ¿Cuáles?
Lo primero que hemos de tener claro es el concepto, y es que todos queremos una movilidad sostenible y un aire limpio para respirar. Pero para eso, lo primero es usar el transporte público. En segundo lugar tenemos que pensar en el peatón, sobre todo en una sociedad en la que nos hacemos mayores, y por tanto quiero ampliar las aceras. Dicho esto, necesitamos un plan de movilidad actualizado, el que tenemos es de 2013. Cuando se hizo no existían el patinete, el coche eléctrico, el sharing… Había menos modos de movilidad y hay que adaptarse a los tiempos. Yo quiero construir más carriles bici, pero no a base de martillazos ideológicos. El carril bici de Ruzafa ha provocado el caos, se han visto obligados a poner seis policías diarios para regular el tráfico.  Grezzi ha resultado ser el que ha dirigido esta ciudad. Nos ha metido un carril bici en Reino de València , en Ruzafa y en la calle Alicante de una forma que ha provocado el caos, la incomodidad y inseguridad de los vecinos.

¿Revertiría esos tres?
Sí, y el de la avenida de Burjassot. Esos cuatro carriles no tienen informe de seguridad de la Policía.

¿Y cuál es la alternativa? ¿Ciclocalles?
Lo primero, todo participativo. Y lo segundo, podemos ir a un sistema de ciclocalles para devolver el número de carriles a las calles, intentar evitar las intersecciones que se provocan entre un carril bidireccional segregado y las grandes avenidas. Todo eso aumenta la inseguridad y provoca atascos. En tercer lugar, hay que contar con los informes de seguridad de la Policía. El sentido común indica que con ciclocalles con limitación de velocidad a 30 km/h la convivencia es perfecta.

¿En ese nuevo plan de movilidad se contemplaría la peatonalización del centro?
La palabra peatonalización o acceso restringido… El centro no es un atajo para ir desde el Parterre a la calle Xàtiva. Ahora, si vives en el centro, si vas en taxi, en transporte público, si trabajas, si vas al cine o a la Catedral a misa tienes que pasar. Este es el concepto que quiero aplicar. Tiene que ser un acceso para las personas que vayan al centro. Ahora, registraremos la matrícula a la entrada. Tiene que haber seriedad.

¿Incluiría la calle Colón?
No, tenía pensado desde la calle de La Paz hasta Colón cogiendo también la plaza del Ayuntamiento. Es decir, la avenida del Oeste, Colón y Parterre se quedarían fuera de esta zona.

¿Qué medidas concretas incluye su programa para mejorar el servicio de la EMT?
Me comprometo a que la frecuencia máxima de espera en las horas punta sea de 8 a 10 minutos. Además, quiero crear una red de autobuses lanzadera en el anillo, con esperas entre 5 y 7 minutos, de forma que se pueda ir, por ejemplo desde la plaza de Toros a las Torres de Serranos en ocho minutos. El transporte público tiene que ser pluscuamperfecto y es la primera medida para tener una movilidad sostenible. Además, de 1.200 paradas que tenemos en València, más de la mitad no son marquesinas sino postes. Hay que ponerles techo y asientos. No podemos permitir que una persona que está en Benicalap y tiene que irse a La Fe, esté a pleno sol con los tiempos que hay ahora en pleno mes de julio con 38 grados. La mejora de frecuencias la tengo presupuestada en 2 millones de euros.

Tasa turística sí o no. ¿Por qué?
Yo no creo en la tasa turística. Suele estar en menos de un euro. Eso no disuade a nadie ni cambia la decisión de ningún cliente. Pero mucho del turismo que viene a València se va a casa de amigos o a apartamentos que no están incluidos. Al final vamos a perjudicar a una persona que se va a un hotel, que no tiene ningún problema y al que se está poniendo un impuesto. Hemos de apostar por un turismo de calidad (como el de congresos y cultural), desconcentrar el centro histórico y buscar la rentabilidad de nuestros hosteleros, hoteleros y todo el sector. El centro histórico, si seguimos en esta línea, se va a convertir en un parque temático en decadencia.

¿Tiene que ver con ello la concentración de apartamentos turísticos en Ciutat Vella?
Tiene que ver la mala gestión del turismo y cómo los turistas disfrutan de València. Me da mucha pena cuando veo la foto de las Fallas y la Lonja con gente meando. Un apartamento turístico no es ni bueno ni malo en sí mismo, lo malo es cuando están sin regulación, cuando hay una sobreexposición y cuando al final se produce un efecto expulsión de los vecinos. Hay que conseguir un equilibrio, por eso hablo de desconcentrar el centro cuando València es mucho más.

¿Está a favor de prohibir las verbenas junto a la Lonja?
¿No hay un Bando fallero consensuado? Pues que se cumpla. Vuelvo al criterio del orden. Hay que cumplir las ordenanzas, y si no, no las hagamos.

Pero con una concentración de gente así, es difícil hacer cumplir las ordenanzas.
Entonces hay que proteger, hay que poner las cámaras, tiene que estar la Policía y hay que controlar. Y ese es el trabajo del Ayuntamiento.

¿Qué propone para combatir la subida de los alquileres?
El precio del alquiler no se puede disparar, no le interesa a nadie, y además es injusto para la gente que está empezando. Vamos a desatascar las licencias y a dar oferta, porque a lo mejor así se compensan los precios.

El Cabanyal ha iniciado su regeneración, pero las reformas, que han contado en ocasiones con el apoyo de Cs, van lentas. ¿Qué incluye su programa para este barrio?
Efectivamente, Ciudadanos apoyo frenar la degradación del Cabanyal. No se podía permitir que los vecinos fueran tratados de esa manera por su ayuntamiento. El problema, de nuevo, es la gestión. El Ayuntamiento no ha hecho absolutamente nada y, si no se ejecuta lo proyectado, podemos perder los fondos europeos. Pienso dirigir personalmente el tema del Cabanyal, que dependa directamente de Alcaldía. Esto provocará que exista una coordinación entre todas las áreas. También hay que abordar el problema social con seriedad, a través de la mediación y del diálogo. Los vecinos no pueden ser expulsados de su propio barrio. Además, quiero que los Poblados Marítimos sean patrimonio de la Unesco. De esta manera, conseguiremos que la ambición de la ciudad de València no sea solo frenar la degradación, sino mejorar la vida de sus gentes.

Consulta aquí más noticias de Valencia.