Manuel Valls.
Manuel Valls. MIQUEL TAVERNA

Manuel Valls, hijo de padre catalán y madre suiza, nació en Barcelona en 1962, pero forjó su carrera política y profesional en Francia, donde llegó a ser ministro del Interior y primer ministro. Dice que ha vuelto a la capital catalana por "razones personales e íntimas" y que se presenta a la alcaldía porque la ciudad es para él un "reto extraordinario". Es el cabeza de lista de BCN Canvi-Cs, una plataforma avalada por Ciutadans a la que, en un principio, las encuestas electorales sonrieron. Ahora le pronostican un resultado más discreto.

¿Cómo describiría los cuatro años de mandato de Ada Colau en Barcelona?

Con dos palabras: desorden y fracaso. La vivienda era la propuesta estrella de Colau. Prometió 8.000 pisos y se han librado solo 800 llaves. Además, la ciudad se ha deteriorado en seguridad, limpieza y proyección internacional. Y como consecuencia del procés, 4.000 empresas se han ido, y la ambigüedad de la alcaldesa respecto al proceso independentista no ha contribuido a dar más fuerza a Barcelona. El discurso contra las empresas del Ajuntament tampoco ayuda.

Si usted fuera alcalde, ¿cuál es el asunto al que dedicaría más esfuerzos?

La prioridad es la seguridad, porque sin ella no hay libertad. Además la inseguridad puede representar un problema para la proyección internacional. Yo quiero una ciudad con tolerancia 0 con la delincuencia. No podemos aceptar que uno de cada cuatro barceloneses haya sufrido un delito en el último año. Hay que reforzar la Guàrdia Urbana con 1.500 agentes más y llegar a un pacto con el Govern y el Estado para luchar contra la inseguridad. Quiero acabar con el fenómeno del top manta en 90 días.

¿Cómo se logra terminar con eso en tres meses?

Diciendo que la ocupación del espacio público es ilegal y que ya basta. Además, el top manta daña el comercio. Hemos pasado de 300 manteros a 2.000 en cuatro años. Tenemos que buscar soluciones sociales, pero dando primero órdenes claras a la Guàrdia Urbana y cooperando con las fuerzas de seguridad autonómicas y estatales y con Extranjería y Fiscalía.

Algunos de sus detractores dicen que no conoce bien los problemas de Barcelona porque ha vivido en Francia muchos años. ¿Qué les diría?

La señora Colau vive en esta ciudad y si la conociera muy bien no habría este problema de inseguridad. Yo he nacido aquí, he pasado aquí mucho tiempo y a Barcelona la quiero. Que caiga en manos de los independentistas puede representar un desastre para los barceloneses, pero también para España y Europa. Con mi experiencia, que incluye haber sido ministro, y con el trabajo que ha hecho mi equipo durante un año, estamos muy preparados.

Se ha dicho que es el candidato de las élites. ¿Se siente a gusto con esa definición?

El populismo, como el de la señora Colau, critica a las élites para dividir. Sin industriales, sin burguesía, sin élites, Barcelona no hubiera conocido el Modernismo, ni a Gaudí, ni el Liceu, ni los Juegos Olímpicos. Esta ciudad necesita élites y talentos para luchar contra esa visión provinciana de Colau. También necesitamos al comerciante, al obrero, al jubilado... Yo quiero ser el alcalde de todos.

¿Qué medidas tomaría para reactivar la economía?

Evitar que caiga en manos de los separatistas para que las empresas no se vayan y tener un discurso probusiness. La inversión extranjera ha bajado más de un 11%. Tenemos que apostar por el 22@, crear una Barcelona Activa plus. Necesitamos el triángulo de oro formado por el puerto, la Zona Franca y el aeropuerto; el Corredor Mediterráneo; e impulsar la ciudad del Mobile World Congress. El Govern también tiene que ayudar.

¿Apostaría por alguna gran reforma de ciudad?

En la zona del noreste, la de la futura estación de la Sagrera, Glòries, el 22@ y Poblenou, hay posibilidad de construir torres altas de grandes arquitectos. Al otro lado está la avenida de la Zona Franca, que podría ser una nueva Laietana.

¿Qué propondría para controlar el aumento del precio de los alquileres?

El precio del alquiler ha subido más de un 40% en cuatro años, más de 39.000 barceloneses reclaman una vivienda social y 472 familias están en lista de espera en la mesa de emergencia. La vivienda pública representa menos del 2% y necesitamos construir más. Es una forma de bajar los precios. Yo propongo 10.000 viviendas nuevas en ocho años, un 75% de alquiler asequible. ¿Cómo lo haremos? Tenemos 82 solares municipales. Pactaremos con el sector privado y les diremos: construís aquí pero ofrecéis alquileres de larga duración y asequibles. Además, hay que hacer 10.000 pisos de protección en el área metropolitana y 20.000 viviendas libres en la ciudad.

¿Cómo gestionaría el turismo?

El turismo no es un enemigo. Una regidora de Barcelona dijo que es una plaga de langostas. Es espantoso hablar así. Es un activo. La ciudad tiene que ser más segura y más limpia y debe estar mejor iluminada para que los turistas vengan más. La Rambla, por ejemplo, necesita una reforma y terrazas dignas.

¿Qué haría para que el turismo no se coma la vida local?

Velar por la seguridad y el civismo y tener en cuenta que el turismo también puede desplazarse, que hay otros centros posibles, como Montjuïc, museos, eventos.... Echar al turismo porque hay problemas es un error. Se tiene que gestionar bien y no matar lo que es una actividad económica muy importante.

¿Cómo atraería al turista de calidad?

Tenemos una palanca extraordinaria que es Montjuïc, esa gran montaña que se tiene que gestionar de forma autónoma con un consorcio público-privado y que debe tener un enlace potente con el Paral·lel, que tiene que ser el gran bulevar del teatro. Necesitamos también impulsar el turismo de congresos y hoteles de gran nivel.

Con las terrazas de los bares, ¿se debería ser más restrictivo o más liberal?

Hay una normativa modificada votada en junio del año pasado por 38 de los 41 regidores y pactada con el Gremi de Restauració. Ellos piden que se aplique bien, lo que no pasa. Además, necesitamos terrazas que pongan a Barcelona guapa. Podemos tener tres o cuatro modelos.

¿Apuesta por reducir el espacio para coches y por una ciudad más peatonal y más verde?

Por supuesto. Tenemos que cuidar mejor nuestros parques, plantar 10.000 árboles más. También tenemos que pensar en propuestas de energía sostenible. Aquí vamos muy retrasados. Además, debemos reducir la circulación en coche, pero para ello no podemos imaginar solo medidas punitivas. Si no hay una inversión potentísima del Estado en Rodalies, poniendo peajes no vamos a hacer nada. También debemos acabar la estación de la Sagrera, la línea 9, la línea 10 y el Corredor Mediterráneo.

¿Qué medidas impulsaría contra la contaminación?

Además de invertir en transporte público y poner en marcha las medidas que entrarán en vigor en enero, ofrecer el transporte público gratuito cuando tenemos altos niveles de contaminación.

¿Qué espera del resultado de las elecciones?

Ganar. Espero que los barceloneses se den cuenta de que nos jugamos mucho. Los que piensen que el cambio es necesario después de los cuatro años de Colau y que esta ciudad no debe caer en las manos del separatismo, tienen una opción, y esa opción es la mía. Yo represento el único cambio potente posible. Todos los otros gobiernan o han gobernado la Generalitat o el Ajuntament.

Las encuestas señalan a Colau y Maragall como favoritos.

Estoy seguro de que los barceloneses no van a repetir el voto de las generales. Hay mucha indecisión y gente que puede cambiar el voto.

¿Con quién pactaría?

Con el PSC y el PP. No pactaría con los populistas de Colau o con los separatistas. Lo tengo muy claro, y pido a los electores votar a quien habla claro en términos de pactos.

Cuatro preguntas mas

¿Películas o series? Soy muy de series actualmente. La última que he visto es Isabel. Está muy bien hecha.

¿Sus aficiones? Compartir la vida con las personas que quiero, ir al fútbol y visitar museos con hijos que vienen a verme y amigos de fuera.

¿Cómo se mueve por la ciudad en su tiempo libre? A pie.

¿Dónde se perdería en Barcelona? En el Gòtic. Siempre descubres cosas, ves la ropa colgada en los balcones, flores... Es muy bonito.

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