Roberto Fernández, rector ex presidente de la CRUE
Roberto Fernández, rector y ex presidente de la CRUE. CRUE

Roberto Fernández, historiador, es el rector de la Universitat de Lleida (UdL) y ha sido el ‘jefe’ de los rectores de las Universidades Públicas españolas hasta el pasado jueves 16 de mayo, cuando cedió el testigo al frente de la CRUE, la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas a José Carlos Gómez Villamandos, rector de la Universidad de Córdoba (UCO).

Roberto Fernández analiza para 20minutos.es la situación y retos de la Universidad en España, hace balance de su periodo al frente de la CRUE y defiende la importancia de tener al menos un título universitario para tener más opciones de lograr un empleo de más calidad y de forma más rápida.

Hay cierta preocupación entre los jóvenes respecto a que tener un título universitario no garantiza nada, ni trabajo ni buen sueldo. ¿Es importante y conveniente tener un título universitario?

Todos los estudios de los que se disponen nos dicen que hoy por hoy, respecto al mercado de trabajo, tener un título universitario es la mayor garantía de encontrar un empleo más rápidamente, con mayor salario y de mayor calidad. Por tanto, ir a la Universidad, desde hace 30 años, es sinónimo de poder encontrar un empleo mejor. Comprendo que los estudiantes de cualquier disciplina, cuando acaban sus estudios, quieran encontrar trabajo al día siguiente y sería lo deseable. Pero la media en la que encuentran trabajo en su disciplina, o afines, es corta. La Universidad, en ese sentido, cumple con sus objetivos.

España tiene uno de los índices de paro juvenil más elevados de la Unión Europea. ¿Cómo se puede ayudar desde las Universidades a mejorar la empleabilidad juvenil?

En primer lugar decir que a la Universidad se le pide casi todo, que sea motor económico, del desarrollo social, de la equidad y cohesión social, que sea motor del cambio tecnológico, que procure por la felicidad de los ciudadanos. Nosotros aceptamos ese reto pero no nos dan la financiación económica necesaria para que lo podamos cumplir debidamente.

Dicho eso, hay que decir que el problema del paro juvenil en España no es de las Universidades sino de la sociedad. Y a este problema deben hacer frente los Gobiernos nacional, autonómicos y municipales. Pero es evidente que la Universidad también debe sentir sobre sus espaldas la responsabilidad de avanzar para lograr la mayor empleabilidad de sus graduados. No conozco ninguna Universidad Pública española que no tenga ya políticas de ocupabilidad en su estructura organizativa. Las Universidades se sienten responsables de la salida profesional de sus egresados. Hay oficinas para buscar salidas profesionales, se adaptan los planes de estudios… todo con el fin de impulsar la empleabilidad.

¿Está satisfecho con la financiación de las Universidades por parte de los poderes públicos, les dan el dinero que necesitan? Las cifras nuestras y las de otros países europeos indican claramente que si queremos estar a la vanguardia del mundo, si queremos seguir siendo la décima potencia mundial investigadora, si queremos que la Universidad contribuya al avance y al futuro de España necesitamos mayor inversión. Nuestros presupuestos son infinitamente menores. Todo el mundo está de acuerdo en que las Universidades Públicas españolas deberían disponer de presupuestos mayores, como mínimo un 2% del PIB, pero eso, lamentablemente, no lo hace ningún gobierno.

¿En España tenemos suficientes Universidades Públicas o las que hay son insuficientes?

Si hacemos una ratio de número de Universidades por número de habitantes podrían aumentar. Si lo comparamos proporcionalmente, por ejemplo, con Gran Bretaña, España debería tener 30 Universidades más. Personalmente creo que con las que hay son suficientes, pero lo que sí habría que hacer es dotarlas mejor para que cumplan con su función de crear conocimiento y divulgarlo.

¿Qué balance hace de su periodo al frente de la CRUE?

De lo que más satisfecho se siente y algo que le hubiera gustado poder hacer y no haya podido por falta de tiempo. Hay dos cosas. Una que me siento satisfecho y esperanzado pero que me hubiera gustado participar más. Es la nueva ley de Universidades. Tengo la profunda convicción de que hemos convencido al conjunto de la sociedad y de los grupos parlamentarios de que se necesita una nueva ley.

Por eso presentamos la petición con los agentes sociales y los estudiantes en la sala Ernest Lluch, que fue un éxito total, y el partido del Gobierno actual la lleva en su programa para hacer una nueva ley. Por tanto, me siento muy satisfecho de haber dado esa idea y de que haya cuajado. Creo que sería muy positivo y conveniente que saliera esa nueva ley por consenso de todos los grupos políticos. Y lamentar que mis ojos no lo puedan ver, pero lo importante es que lo vea la sociedad española y estoy seguro de que el nuevo presidente de la CRUE, José Carlos Gómez Villamandos, va a seguir impulsando esa iniciativa porque es el sentir de todos los rectores. Y una segunda cosa de la que me siento satisfecho es que la CRUE ya ha cuajado como la gran representante de las Universidades Públicas españolas.

¿Qué espera de la nueva ley de Universidades que previsiblemente se aprobará en esta nueva legislatura?

Creo que la Universidad española, enmarcada a su vez en la globalización trepidante e imparable que estamos viviendo, necesita una nueva ley orgánica para dar sentido global a un nuevo modelo. No podemos seguir con una reforma aquí y otra allá. Partiendo de lo que tenemos, que es el mejor sistema universitario que hemos tenido en la historia, sea capaz de ahondar en su calidad y ponerlo al nivel de los mejores sistemas universitarios del mundo. Necesitamos más autonomía y más presupuesto.

Las nuevas tecnologías están cambiando mucho nuestra sociedad, nuestros comportamientos de toda índole. ¿Cómo están afectando a las Universidades, a la docencia, al aprendizaje…?

Las Universidades procuramos estar siempre a la vanguardia de los cambios. En ese sentido, todas las Universidades españolas han hecho un esfuerzo muy importante en implantación de nuevas tecnologías, en la docencia, en la gestión, en la administración de los centros.

Y por tanto se ha avanzado muchísimo. Es evidente también que esas nuevas tecnologías van a tener un recorrido muy importante en la docencia. Las Universidades deben prepararse para una docencia que ya no será solo la de la clase magistral, aunque yo la reivindico, sino también otro tipo de docencia en la que las nuevas tecnologías pueden ayudar mucho a personalizar la enseñanza a nuestros estudiantes.

¿Está avanzando la colaboración entre las empresas y las Universidades para mejorar en la empleabilidad de los estudiantes?

Te lo diré de una forma rotunda: si miro atrás y me pongo en los años 70-80 era una quimera pensar en la colaboración entre Universidades y empresas, hoy puedo asegurar que se ha hecho una barbaridad, se ha avanzado muchísimo. Pero aun así todavía queda mucho por hacer, mucho. El mundo empresarial debería conocer mejor a las Universidades, y las Universidades entender mejor la cultura empresarial.

El 60% de los titulados en las Universidades son mujeres pero el número de rectoras no llega al 20%. Y las profesoras también son minoría. ¿Por qué ocurre?

Cuando presido una asamblea de la CRUE y veo el escaso número de rectoras que hay daña mi sensibilidad social. Existe un problema y es que hay un grado de eficacia enorme de las mujeres en la vida universitaria, de nuestras compañeras, pero hay un techo de cristal que impide que lleguen a los puestos de catedrática, a los puestos de responsabilidad universitaria entre ellos los de rectora. Por tanto sí, hay un problema que tenemos que abordar el conjunto de las instituciones.

¿Y por qué existe ese techo de cristal?

Creo que tiene que ver muchísimo con la maternidad, la conciliación familiar y la dedicación de las mujeres al cuidado de los mayores de la casa. Hay que hacer políticas valientes para erradicar este techo de cristal. En mi Universidad cuando alguien ha dado a luz a esa investigadora le guardamos un año sabático para que pueda recuperar un año en la investigación.