Pasajeros aguardando en el andén de la L5 del metro de Barcelona (Diagonal) la llegada del convoy.
Pasajeros aguardando en el andén de la L5 del metro de Barcelona (Diagonal) la llegada del convoy. ACN

La movilidad ha vuelto a ser complicada este lunes en Barcelona tanto en la red del Metro como en la de Ferrocarrils de la Generalitat (FGC) a causa de las dos disputas laborales que viven ambas empresas de transporte de titularidad pública. La jornada de huelga en el suburbano por la crisis del amianto se volverá a repetir el viernes que viene día 24 de mayo y, nuevamente, ha obligado este lunes a regular los accesos a los andenes de las estaciones de La Sagrera y Sagrada Família de la L5 por las aglomeraciones de viajeros a primera hora de la mañana.

En esta línea de metro y en la L1 se han tenido que atender, además, a personas «indispuestas». Una de las incidencias se ha registrado en la estación de Navas de la L1. Otra en la de Congrés de la L5 y una tercera en la franja de la mañana en la estación de Diagonal también de la L5.

En Canyelles (L3) la presencia de grafiteros ha alterado igualmente el servicio y a las 17 horas se ha tenido que interrumpir la circulación entre las estaciones de Hospital Clínic y Verdaguer de la L5 y los usuarios afectados han sido enviados a la línea de autobús H10 para cubrir el tramo cortado.

El más problemático de los paros parciales ha vuelto a ser el de la mañana, de 7 a 9 horas, con servicios mínimos del 40% respecto a los de un día laborable. Le han seguido el de las 16 a las 18 horas, también con un 40% de los convoyes habituales de un lunes laborable. La franja de noche, de 21.35 a 23.35 horas, con un 20% del servicio, cerrará la jornada de protestas.

El amianto sigue siendo el detonante de la falta de entendimiento entre la dirección de Transports Metropolitans (TMB) y el comité de empresa de Metro. Una situación que, lejos de resolverse, se está encallando y generará el próximo viernes la novena jornada de huelga parcial en este transporte en lo que llevamos de 2019.

Fuentes de TMB han explicado este lunes a 20minutos.es que "no existe ninguna reunión de mediación con el Departament de Treball convocada" de cara al próximo viernes y que los únicos encuentros que se han producido entre ambas partes han sido únicamente para pactar los servicios mínimos, dado que el comité de empresa rompió las relaciones con ellos el pasado mes de diciembre de 2018.

Desde la sección de Metro del sindicato UGT, Jordi Gómez, su secretario general, ha asegurado no obstante a 20minutos.es, que la dirección de la compañía no es "dialogante" y que el punto que hace imposible de momento cualquier acercamiento de posiciones es que "mientras nosotros interpretamos que somos trabajadores afectados por el amianto, ellos no". La posición sindical no se mueve en el momento en que "es notorio y evidente que trabajamos con partículas y fibras de amianto".

Según CCOO de Catalunya, un 36,5% de los 802 empleados en activo que han sido sometidos a un TAC tienen afectaciones por exposición al asbesto: 22 en la laringe, otros 22 en la pleura y 249 más han de pasar revisiones periódicas por otras patologías relacionadas con el material.

Asamblea de trabajadores a principios de junio

Confían, sin embargo, desde las filas sindicales en que la nueva dirección de TMB surgida de las elecciones municipales del próximo 26 de mayo tenga "otro talante" que haga posible avanzar posturas y es por eso que tienen contemplada para principios de junio una nueva asamblea de la plantilla para decidir si se sigue con las movilizaciones o si se hace un paréntesis para dar un voto de confianza a la directiva entrante.

Gómez se ha mostrado también sorprendido de que los principales candidatos a la alcaldía de Barcelona no se hayan interesado personalmente por el conflicto de Metro en esta campaña municipal, a excepción del alcaldable socialista Jaume Collboni. Lo ha atribuido a un «desconocimiento real del problema existente».

El Metro sí que ha entrado este lunes en campaña con la propuesta lanzada por la número dos de ERC, Elisenda Alamany, de acabar las obras de las líneas 9 y 10, que la L4 llegue hasta La Sagrera y la L1 hasta Badalona, así como crear nuevos intercambiadores entre diferentes transportes públicos en la ciudad.

En Ferrocarrils de la Generalitat los paros de este lunes han sido de 7 a 9 horas y de 17 a 19 horas en las líneas Barcelona-Vallès y Llobregat-Anoia, con un mínimo del 50% del servicio asegurado.

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