Confirman 23 meses de cárcel a un hombre por acosar y amenazar a su expareja a la que llamó hasta 64 veces algunos días
Confirman 23 meses de cárcel a un hombre por acosar y amenazar a su expareja a la que llamó hasta 64 veces algunos días EUROPA PRESS/ARCHIVO

Así, en el juicio que ha comenzado este lunes en la sección segunda de la Audiencia de Castellón, el fiscal acusa al hombre de un delito continuado de quebrantamiento de condena, amenazas graves, detención ilegal, agresión sexual, delito contra la integridad moral, violencia de género habitual y tres de violencia de género.

El ministerio fiscal asegura en su escrito de conclusiones provisionales que el acusado había sido condenado por un delito de amenazas en el ámbito de la violencia de género y se le impuso, entre otras medidas, la prohibición de aproximarse y comunicarse con la que desde hacía año y medio venía siendo su compañera sentimental.

No obstante, el procesado continuó residiendo con su pareja en la vivienda de ésta, lo que ella aceptó por miedo. Con el tiempo, el acusado comenzó a intensificar los actos de violencia psíquica, sometimiento y control sobre su pareja, controlándole las llamadas, la mensajería telemática o realizando videollamadas para saber dónde estaba y advertirla de que tuviera cuidado con lo que hacía.

El 15 de marzo de 2018, según el fiscal, estando la pareja en el domicilio que compartían, se inició una discusión entre ellos, en el transcurso de la cual la agarró del cuello, pero la mujer consiguió zafarse, y aprovechó que el hombre salió del domicilio para cerrar con llave y dejarla puesta para que éste no volviese a entrar.

MENSAJES

Al rato, el acusado regresó y, como no podía acceder a la vivienda, empezó a remitirle mensajes en los que le decía que iba a matar a su hijo menor de edad. Entonces la mujer solicitó la intermediación de los familiares del procesado, y fue a la casa una hermana de él. Cuando ésta iba a abandonar el domicilio, apareció el acusado, que persiguió a su pareja amenazándola con matarla. La mujer no se planteó denunciar debido al pánico que tenía al procesado.

Al día siguiente, la víctima siguió recibiendo mensajes del acusado, en los que reiteraba que la iba a matar a ella y a su hijo, hasta que sobre la medianoche del 17 de marzo, cuando la mujer regresaba a su domicilio se vio sorprendida en el interior del portal por el procesado, que le rodeó el cuello y la obligó a salir a la calle, donde la condujo hasta un domicilio de un familiar suyo que estaba desocupado.

Durante el trayecto, el acusado fue propinando puñetazos a su pareja y, una vez en dicho domicilio, el hombre cerró la puerta con llave, le quitó el teléfono, continuó agrediéndola y le pidió que se quitase la ropa, comenzó a grabarla en video con su teléfono, mientras que con la otra mano le siguió dando puñetazos, y la obligó a mantener relaciones sexuales.

Posteriormente, según el ministerio fiscal, el acusado dijo a la mujer que volverían a la vivienda de ella, obedeciendo ella por temor a recibir otra paliza o, incluso, perder la vida. Una vez en el domicilio, el acusado le compró algún antiinflamatorio tras negarse a que la mujer recibiese asistencia sanitaria, y la dejó encerrada.

Así, el acusado mantuvo a la mujer encerrada durante los dos días siguientes, aunque en un momento determinado bajó a la calle y se olvidó el teléfono de la mujer, lo que ésta aprovechó para realizar fotos de sus lesiones y enviárselas a su hija, con la que ideó un código de mensajes para mantenerla informada por si le pasaba algo.

Los días 23 y 24 de marzo, el acusado se marchó de la vivienda a buscar trabajo, aunque reiteró a la mujer que la mataría a ella y a su hijo si salía o le denunciaba, lo que determinó que ésta no saliese de la casa dado el "terror" que sentía de que pudiera cumplir sus palabras.

EMPUJONES

El 25 de marzo la hija de la víctima acudió a la vivienda alegando querer ver a su madre. Estando madre e hija en la calle, el acusado le pidió que subiera y, al entrar en la casa, comenzó a darle empujones con ambos puños y a reprocharle que su hija era más importante para ella que él. Así, la sacó de casa y le gritó que se fuera con su hija.

Cuando la mujer regresó a su domicilio, el procesado se había ido y se había llevado toda la ropa de la mujer. Finalmente, ella se decidió a interponer denuncia el 26 de marzo e ingresó en una casa de acogida.

La víctima ha confirmado este lunes en el juicio que el acusado la mantuvo encerrada, la obligó a desnudarse y a mantener relaciones sexuales, le hizo fotos y la grabó en video. Así mismo, se ha referido a las amenazas que le lanzaba y ha señalado que al principio no quería denunciarle porque tenía miedo de que matase a su hijo.

"LLENA DE ODIO"

La mujer, que ha roto a llorar durante su declaración, ha asegurado que el acusado es una persona "llena de odio, fría como un témpano y mala por naturaleza".

Por su parte, la hija de la víctima ha destacado que su madre seguía con el acusado porque tenía miedo por las amenazas de él "y no podía dejar la relación tan fácilmente".

El acusado fue detenido el 27 de marzo tras presuntamente matar al padre de la mujer, de 70 años, con un arma blanca y obligar a la hija de ella a desnudarse tras amenazarla con un cuchillo, procedimiento éste que se tramita por la Ley del Jurado.

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