La Audiencia Provincial de Madrid ha suspendido este lunes y hasta no antes de marzo de 2020 el juicio que tenía previsto celebrar contra Francisco Nicolás Gómez Iglesias, conocido como el 'pequeño Nicolás', por hacerse pasar por un enlace del rey en un viaje a Ribadeo (Lugo) tras renunciar su letrada después de exponer a la Sala las "presiones y coacciones" recibidas hacia ella y su familia.

Los hechos que volvían a sentar este lunes al joven en el banquillo se produjeron en agosto de 2014 cuando supuestamente simuló ser un enlace del Gobierno y la Casa Real para engañar a un empresario durante una reunión en el puerto deportivo de Ribadeo. La Fiscalía pide para el 'pequeño Nicolás' siete años de cárcel y una multa de 81.000 euros por los delitos de usurpación de funciones, falsedad en documento oficial y cohecho activo.

El joven ha llegado a los juzgados solo, ya que su letrada estaba dentro, y aunque inicialmente ha dicho que prefería no hablar, ante la insistencia de los periodistas ha explicado que se declara inocente pues "no existe delito por lo que se me acusa" y esos presuntos delitos "no pueden llevar a nada".

Ha relatado que este lunes ha venido la letrada que tenía hasta la semana pasada para pedir que el juicio se aplace hasta que tenga un nuevo letrado.

Preguntado sobre los motivos de la renuncia ha explicado que este domingo la letrada le dijo que había recibido "presiones indirectas y coacciones" que no detalló por su secreto profesional.

Ha matizado que sospecha quién la ha coaccionado, pero que "las sospechas no significan nada". "Voy a solicitar un aplazamiento y que se señale lo antes posible otra vista", ha explicado Gómez Iglesias, que ha asegurado que la renuncia de su letrada es "un mazazo" para él porque "se lo sabe todo" y es difícil encontrar un abogado "bueno" ahora.

"Os iré informando, feliz lunes, y que tengáis buena semana. Creí que estaríais en el Congreso, no me esperaba tanta afluencia aquí", ha dicho Gómez Iglesias a la prensa.

"Decepcionado"

Finalmente, la Sala ha acordado aplazar hasta dentro de un año por problemas de hueco la vista oral tras renunciar la letrada, quien ha leído a la Sala la denuncia presentada la pasada semana ante los juzgados en la que detalla las coacciones sufridas durante el proceso.

Tras concluir el trámite de suspensión, el acusado se ha mostrado "decepcionado" ante los medios por la suspensión ya que tendrá que esperar un año para que se resuelva la decisión final tras cinco años desde que sucedieron los hechos.

Gómez Iglesias ha destacado que los presentes en la Sala han podido comprobar las presiones recibidas por su letrada, quien ha leído la denuncia remitida a los juzgados por estos hechos. "Me siento triste y decepcionado porque habrá que esperar un año y que en un Estado de derecho haya presiones para que no pueda tener una buena defensa", ha dicho.

Asimismo, ha pedido a la Sala que se celebre cuanto antes para que se termine este "calvario", ya que quiere seguir "hacia delante" y seguir con su labor como presidente del partido 'Influencia Joven'.

Gómez Iglesias ha indicado que quiere que la vista se celebre cuanto antes, ya que son "muchos años" y está "cansado". Además, ha recordado que en 2018 fue absuelto de delitos de calumnias e injurias contra el Centro Nacional de Inteligencia (CNI). También se le han archivado otras causas que tenía pendiente con la Justicia.

Colaboración de dos policías

Estaba previsto que le acompañaran en el banquillo de los acusados el cabo de la Policía Nacional, Jorge González Hormigos, y el Policía Municipal de Torrijos (Toledo), Carlos Pérez López-Dávila, para quienes se piden cinco años y medio de prisión a cada uno.

A principios del mes de agosto de 2014, según se desprende del escrito de acusación, el 'pequeño Nicolás' propuso organizar una reunión a un empresario al que le hizo creer que actuaba en calidad funcionario público como un enlace entre la Vicepresidencia del Gobierno y la Casa Real.

Después de varios contactos, el 13 de agosto ambos mantuvieron un almuerzo en un restaurante de Ribadeo al que, según el acusado, "asistiría una persona muy importante de la Casa Real".

Para llevar a cabo su plan, Francisco Nicolás había contactado previamente con Jorge González Hormigos, un policía nacional destinado en el Grupo de Escoltas y Protección, "a quien le pidió, a cambio de una gratificación por sus servicios, que le proporcionara los medios policiales necesarios para hacerse pasar por un cargo público y aparentar carácter oficial al almuerzo".