Avión
Imagen de un avión privado. Pedro Aragao / WIKIPEDIA

Siempre que pensamos en coger un avión nos viene a la cabeza las filas para embarcar, la esperas en el aeropuerto, los nervios en el despegue y aterrizaje e, incluso, hay quien pasa miedo solo de imaginarse volando. Sin embargo, este medio de transporte es una llave maestra para los viajeros que ha permitido hacer accesible el sueño de conocer mundo. Por eso, este verano deberías regalarte un viaje en avión pero si no te ha convencido nuestro planteamiento, te damos cinco razones para que te animes a comprar un billete y llegar volando a tu destino:

1.- Es fácil y accesible

Aunque a veces nos quejemos de que puede resultar una locura comprar un billete de avión, lo cierto es que puede parecerlo por el simple hecho de todas las opciones de que disponemos. Desde casa o, incluso, desde nuestro teléfono móvil podemos tomar el control de nuestras vacaciones, sin ningún intermediario, y ver destinos, aerolíneas, precios, horarios… comparar, elegir y comprar.

2.- Es seguro

Aunque los accidentes aéreos resultan dramáticos, las estadísticas nos confirman que es mucho más probable sufrir un accidente en coche que en avión. De hecho, para los más miedosos, hay hasta estudios sobre los asientos más seguros para viajar en avión

3.- Es muy rápido

Quizá tengas la sensación de que se espera mucho en el aeropuerto pero si tuvieras que viajar a Nueva York en barco desde España seguro que te parecía una tontería tener que esperar dos horas antes de poder subir al avión por cambiar un viaje de más de 10 días en barco por un vuelo de unas 7-8 horas.

4.- No es un transporte caro

Al inicio de los viajes por placer, volar no era un capricho accesible al bolsillo de todo el mundo. Sin embargo, la llegada de compañías low cost como Ryanair o Vueling (por ejemplo) han democratizado los viajes en avión y hoy en día hay trayectos que resulta más económicos realizarlos volando que en tren o barco.

5.- Es cómodo

Dejando a un lado esperas y aeropuertos, resulta muy cómodo sentarte en el avión, coger un libro o una almohada y olvidarte de todo hasta llegar al destino.

 Claro que, como todo, los aviones también tienen sus desventajas:

1.- La localización de los aeropuertos

Hemos dicho que hay líneas de bajo coste, pero lo cierto es que estas suelen llegar y salir de aeropuertos secundarios, por lo que llegar al destino final a veces implica tener que coger otro medio de transporte para concluir el viaje.

2.-  Molestias

La presurización puede provocar dolor de oídos, de cabeza o dientes en algunos pasajeros. O también molestias como la sensación de que se han taponado los oídos, por eso a veces resulta difícil usar este medio de transporte para viajar con niños pequeños, ya que es difícil explicarles qué está pasando y que deben esperar un poco o beber agua para mejorar. En caso de turbulencias también es frecuente que entre el pasaje haya casos de mareos y malestar. Aunque hay trucos para evitarlo, es díficil superarlo. Sin embargo, hay quien dice que el ayuno puede ayudar a volar sin jet lag. 

3.- Jet Lag

Debido a la rapidez con la que permite viajar el avión, en los viajes a larga distancia no permitimos que nuestro cuerpo se vaya acostumbrando al cambio horario poco a poco. Es decir, si miramos al reloj, podemos llegar a un sitio una hora más tarde de lo que hemos salido, cuando en realidad nuestro cuerpo lleva unas diez horas de viaje acumulado, a ese desajuste que genera gran malestar y fatiga se le llama ‘jet lag’.