Íngrid Betancourt fue llevada por rebeldes de las FARC el 21 de febrero en muy mal estado a un dispensario de una aldea del Guaviare, en el sur de Colombia, donde fue atendida, según confirmaron varios testigos citados por el diario El Tiempo. Además, Francia prepara un avión ante su inminente liberación.

La fuente, no identificada por razones de seguridad, indicó al diario que los hechos ocurrieron en la aldea El Capricho y la que, al parecer, era la rehén colombo-francesa estaba cubierta por un impermeable verde, enflaquecida y pálida, pero la reconoció por haberla visto a menudo en televisión.

Precario estado

En las últimas semanas, se encuentra en precario estado, por lo que se ha redoblado la movilización de sectores colombianos e internacionales por su liberación. Los informantes agregaron también que la que suponen era la ex candidata presidencial iba en medio de dos guerrilleros que "la sostenían para que no se desvaneciera".

La mujer no hablaba, estaba "casi sin alientos" y contestaba al personal médico moviendo la cabeza cuando le preguntaban si le dolía la parte del estómago y estuvo dos horas en una camilla mientras le pusieron suero y varias inyecciones. Entretanto, varios guerrilleros vigilaban fuera del dispensario, donde se emitió un diagnóstico de "pronóstico reservado" y, añadió el informante del diario, se dijo que la dirigente política padece hepatitis B, leishmaniasis y paludismo.

Código de silencio

Aunque los médicos pidieron que llevaran a la paciente al hospital de San José del Guaviare, capital de la región, ante su mal estado, los que la custodiaban se negaron, agregaron las fuentes. Los hechos no fueron revelados anteriormente porque los habitantes de la región tienen un código de silencio por temor a ser asesinados. Por otro lado, los habitantes de la aldea aseguraron que el pasado 22 de marzo llegaron allí agentes policías en busca de rastros sobre Betancourt.