Aula del Campus Catalunya de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona.
Aula del Campus Catalunya de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona. ROGER SEGURA / ACN

La equidad en la universidad se expresa cuando entre los alumnos hay una presencia de clases sociales proporcional a la sociedad en general, siendo un reflejo de la misma. Pero la clase social predominante en la universidad española sigue siendo la alta. A ella pertenecen un 54,7% de los estudiantes de grados y un 58% de los de másteres. Así lo recoge la segunda edición del estudio Vía Universitaria 2017-2019 Ser estudiante universitario hoy, presentado en la Universitat de Barcelona (UB) por la Xarxa Vives d'Universitats, y basado en encuestas a más de 40.000 alumnos de una veintena de universidades de la red de Cataluña, Comunidad Valenciana y Baleares.

Frente a esos porcentajes, solo un 10,6% de los estudiantes de grados pertenecen a una clase baja y únicamente un 11,3% de los de másteres. La clase media representa el 34,7% en grados y el 30,7% en másteres.

"El Plan Bolonia, del que ahora se cumplirá 20 años de su aprobación, no ha mejorado la equidad", indica el sociólogo Antonio Ariño, autor del infome junto a Ernest Pons y Miquel Martínez.

Los hijos de padres con escasa formación optan por Ciencias Sociales y Humanidades

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2018, el 40% de la población adulta española tenía un bajo nivel formativo (NFF). En la universidad, los hijos de progenitores con escasa formación solo representan el 22% del total. Donde más presencia tienen es en los estudios de Ciencias Sociales (26,4%) y Humanidades (25,3%). La segregación por origen económica está pues presente también en la elección de carrera puesto que en las de Ciencias son apenas el 18%, en Ingenierías el 18,8% y en titulaciones mixtas el 3%.

"Con el estudio observamos que no hay el mismo bagaje cultural familiar entre los estudiantes de Medicina, de los que el 60% tiene padres universitarios, que en los de Educación Infantil, cuyos padres con estudios superiores son sólo del 20%", asegura Ariño.

Una de las causas primordiales de que los estudiantes universitarios provengan de familias con alto poder adquisitivo se explica por su poca independencia económica al margen de sus progenitores. Y es que un 60% de los estudiantes de grado en España viven en casa de los padres y estos les financian los estudios. Los gastos derivados de estudiar una carrera los soportan los padres y otros familiares en el 58% de los estudiantes de grado y en el 43% de los de máster.

Viven independizados el 35% de los alumnos de grado. Un 20% vive en una vivienda alquilada con otras personas, un 9% de alquiler solos, un 3% en viviendas de su propiedad y otro 3% en una residencia universitaria. Mientras que 6 de cada 10 estudiantes de grado viven con sus padres, la misma proporción de los de máster se han emancipado del hogar familiar.

Un 23,7% se pagan el máster trabajando

El 18,1% de los matriculados en grados pueden financiar los gastos con una beca, un 11,9% trabajando durante el curso académico y 7% trabajando durante el periodo de vacaciones. La sufragación de los gastos derivados de un máster trabajando ganan en peso en esta tipología de estudios, siendo el 23,7% del total de los matriculados los que se decantan por esta vía de financiación. Otro 6% trabajan durante las vacaciones.

De igual manera, las becas son más importantes para los alumnos inmigrantes de segunda generación que para los nativos, acentuándose todavía más esa diferencia en los estudiantes de Ingenierías y Ciencias. Por otro lado, los préstamos bancarios son más habituales entre estudiantes procedentes de familias más solventes económicamente al tener más capacidad de endeudamiento y de concesión de un crédito.

Poca movilidad al extranjero

Al contrario de la creencia popular, solo un 8% de los universitarios participan en programas de movilidad internacional (tipo Erasmus) durante su vida universitaria. Para 9 de cada 10, la economía es el principal escollo para decidir estudiar en el extranjero. En el caso de los estudiantes de clase media y baja el porcentaje baja hasta el 4,7% y el 6%, respectivamente. Los de clase alta pueden cursar la carrera en el extranjero gracias a la ayuda de los padres (un 63%).

Las mujeres son mayoría en las aulas pero minoría en las ingenierías

Un 62% de las aulas universitarias las ocupan mujeres pero aún son minoría respecto a los hombres en las carreras de Ingeniería (32%) y en las titulaciones mixtas (44,6%). Para los autores del estudio, las carreras siguen reproduciendo las tareas en función del género. Las mujeres se orientan, en consecuencia, hacia las áreas de la salud y los hombres hacia las que centralizan la toma de decisiones a nivel empresarial. Así pues, en los ámbitos de la enfermería el 65,7% de las matriculadas son mujeres y el 79,6% en psicología y terapia. En intervención social suben hasta el 82,3%, en artes y diseño el 70,9% y en lenguas y literaturas el 76,7%.

Dos horas menos de ocio semanal que ellos

La carga de tareas domésticas repercute más en la mujer. En una semana lectiva normal, mientras que las mujeres dedican 7,92 horas al cuidado del hogar, 1,63 horas al cuidado de hijos o personas dependientes o 15,78 horas a aficiones y vida social, los hombres destina 7,08 horas a las tareas de la casa, 1,31 horas al cuidado de terceros y 17,80 horas al tiempo de ocio. Las mujeres son más constantes en el estudio y atienden más a clase: 20,80 horas respecto a las 19,83 horas de ellos y estudian más: 17,75 horas respecto a las 16,23 de los hombres. La brecha de tiempo total entre géneros es de 1,42 horas de diferencia (75,27 horas ellos y 76,69 horas ellas). 

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