Evolución del voto en España según autonomías.
Evolución del voto en España según autonomías. ARCHIVO

El último macrobarómetro de CIS conocido la pasada semana sobre las elecciones autonómicas y municipales del próximo 26 de mayo reflejaba un mapa político teñido completamente de rojo con la victoria del PSOE en todas las Comunidades Autónomas salvo en Cantabria y Navarra. Un aspecto que, de confirmarse el día de las urnas, daría un vuelco a la imagen política de España con respecto a 2015 y 2011.

Hace cuatro años, el mapa de España era popular, aunque no tan hegemónico ni con tanto poder real como en 2011. Los nuevos partidos marcaron estas elecciones, que supusieron solo un adelanto de lo que pasaría en las generales. Si bien el Partido Popular ganó en la práctica totalidad de las Comunidades, la irrupción de Podemos y Ciudadanos hicieron caer gobiernos y mayorías absolutas.

Los socialistas solo ganaron en Extremadura y Asturias, pero se hicieron con el poder de estas regiones y de muchas más. A pesar de ser segunda fuerza, el PSOE consiguió la Generalitat Valenciana con Ximo Puig gobernando gracias a Compromís y Podemos. Un pacto, el de la formacion morada, que también serviría para a Francina Armengol para gobernar en Baleares, o a Emiliano García Page para recuperar Castilla-La Mancha o Aragón para Lambán.

Comunidades, todas ellas, donde el PP salió como primera fuerza pero sin el apoyo suficiente para gobernar, al igual que en Cantabria, donde Miguel Ángel Revilla volvió a ser presidente liderando la segunda lista más votada gracias al PSOE. Canarias, por su parte, fue a parar a manos de Coalición Canaria.

El PP, por tanto, solo pudo gobernar en sus feudos, donde vio perder sus mayorías absolutas y se vio obligado a firmar acuerdos de investidura. En la Comunidad de Madrid, la región de Murcia, Castilla y León o La Rioja, el partido de Mariano Rajoy necesitó del apoyo de Ciudadanos y firmar pactos si quería seguir en el poder.

Retales de 2011

Las de 2015 fueron unas elecciones difíciles de asimilar para el PP, que disfrutaba todavía de la mayoría absoluta de Mariano Rajoy hasta pocos meses después, y se presentaba gobernando en la mayoría de Comunidades españolas. Y es que en 2011, un mapa de ensueño para el PP teñido por completo de azul presentaba todavía mayorías absolutas en sus feudos, donde Esperanza Aguirre se hacía con la presidencia de la Comunidad de Madrid mientras Alberto Ruiz-Gallardón ocupaba la alcaldía de la capital.

También en Castilla y León logró no solo la mayoría absoluta sino que cosechó los mejores resultados en la historia de la región ganando, además, en todas las provincias castellano-leonesas. Murcia se consolidaba también como plaza fuerte del PP aumentando su mayoría absoluta, la quinta de Ramón Varcárcel en la región, y Francisco Camps apenas sufría el caso Gürtel y otorgaba al PP la tercera mayoría absoluta consecutiva en la Comunidad Valenciana. Mientras, Pedro Sánz convertía a La Rioja en otro sólido fortín popular y José Manuel Soria se hacía con la presidencia de Canarias.

Ese año, que supuso una luna de miel para el PP, con la posterior victoria de Rajoy por mayoría absoluta, María Dolores de Cospedal daba la campanada y arrebataba Castilla la Mancha a los socialistas tras 28 años de gobierno y José Antonio Monago hacía lo propio en Extremadura. En Aragón, de repente el Gobierno fue a parar a manos de los populares, al igual que en Cantabria, donde Miguel Ángel Revilla perdía el poder de su partido regionalista. Solo en el Asturias y Navarra el gobierno se quedó fuera de manos populares, donde venció Foro Asturias y UPN respectivamente.

Sin duda, un gran año electoral para el PP que conseguía la hegemonía a nivel autonómico y nacional con el poder de la gran mayoría de las provincias y cuyo color se repetía en 2015 pero con un poder más que menguado. El mapa que presenta el CIS de cara al 26 de mayo, en cambio, refleja un panorama completamente opuesto teñido de rojo y en el que cualquier parecido con 2011 parece pura casualidad. En estos comicios, el PP lucha por no perder, al menos, sus feudos, lo único que le quedó en 2015 y que parece difícil de mantener.