Carmen Calvo
Carmen Calvo, vicepresidenta del Gobierno, en el Congreso de los Diputados. EFE

PSOE y Unidos Podemos ultiman un acuerdo para asegurar que la Mesa del Congreso, el órgano que ordena los trabajos de la Cámara, tenga una mayoría progresista y sin presencia de formaciones nacionalistas, independentistas ni de Vox.

Días después de empezar los primeros contactos, se abre paso la posibilidad que desde el principio parecía como la más lógica y que consiste en que de sus nueve miembros, el PSOE tendría tres plazas, entre ella la presidencia, mientras que PP, Ciudadanos y Unidas Podemos tendrían dos cada uno. La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, dice que será "representativa" de los grandes partidos, los que tienen "más escaños".

El 21 de mayo se constituirán las Cortes y el Congreso recién formado celebrará tres votaciones. La primera, para elegir presidente o presidenta. Todos los grupos asumen que será del PSOE y que saldrá bien en la primera votación por mayoría absoluta o en una segunda entre los dos nombres más votados. La segunda elegirá las cuatro vicepresidencias, que se distribuirán entre los grupos que más votos obtengan, del primer al cuarto lugar. Otro tanto sucederá después para las cuatro secretarías de la Mesa.

Según este esquema, PP y Cs mantienen que no están negociando con el PSOE y defienden que sus respectivos 66 y 57 diputados son suficientes para conseguir una vicepresidencia y una secretaría en las correspondientes votaciones. Siempre, apuntan, que no haya un pacto entre otros grupos que sumen más y les dejen fuera. En todo caso, estos dos grupos tuvieron este lunes contacto con la portavoz socialista, Adriana Lastra. De acuerdo a la tónica general, no dan por cerrada ninguna configuración pero asumen que tendrán dos puestos cada uno.

Frenos en la última legislatura

En principio, la Mesa tiene un órgano técnico de ordenación de los trabajos en función de criterios formales. No obstante, en la última legislatura se convirtió en campo de batalla entre una Mesa donde PP y Cs sumaban su mayoría para frenar iniciativas de la mayoría parlamentaria, detinte progresista, o del propio Gobierno, del PSOE tras la moción de censura.

Ahora, el objetivo del Gobierno es que no vuelva a suceder y para eso el presidente en funciones, Pedro Sánchez, y el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, la semana pasada dieron el primer paso a un eventual acuerdo de investidura. En su última reunión en La Moncloa, dieron luz verde al inicio de las negociaciones para acordar una Mesa progresista que no parece que vaya a contar con más de los cuatro grandes grupos.

Lastra también habló este lunes con el portavoz del PNV, Aitor Esteban, que ni pidió un puesto en la Mesa ni tuvo una oferta en ese sentido por parte del PSOE. La conversación abarcó más que la composición de este órgano, sobre cuestiones de "intendencia" y no se descarta que el PNV tenga alguna presidencia de comisión parlamentaria.

"Vox no va a formar parte de la Mesa"

Lastra también ha tratado "cuestiones menores" con ERC y JxCAT, de quienes no se espera que tengan un puesto en la Mesa. Lastra también descartó hoy expresamente a Vox. "Si de este grupo parlamentario depende, Vox no va a formar parte de la Mesa", dijo la portavoz socialista.

Por otra parte, el PSOE tiene pendiente de superar el inesperado obstáculo que surgió en la otra cámara del Parlamento, el Senado. Con su mayoría absoluta, parecía fácil la elección de la persona elegida por Sánchez para presidirlo, Miquel Iceta. Sin embargo, ERC se negó en un primer momento a apoyar en el Parlament su designación previa como senador. Un día antes de la votación que tendrá lugar mañana, Calvo insistió en que el PSOE tiene "derecho" a elegir a sus senadores por designación parlamentaria