La familia del joven del Oleiros (A Coruña) que nació sin iris reclamará a la Xunta daños y perjuicios después de que el Juzgado de lo Social número 2 de refuerzo de A Coruña estimase parcialmente la demanda que presentaron y elevase de un 70 a un 75% el grado de discapacidad, al aumentarla por factores sociales.

De la sentencia informó este jueves la Consellería de Política Social, contra la que se presentó la demanda. Del fallo, el departamento autonómico destacó que avalaba la valoración médica del joven, con aniridia bilateral completa, por parte del equipo de valoración.

En concreto, el fallo sostiene que "lo relevante es que el EVO -el equipo de valoración- y la Consellería sí han respetado y reconocido que el diagnóstico de la enfermedad que padece es la aniridia completa bilateral y que ha valorado correctamente las deficiencias que dicha enfermedad le produce".

Sin embargo, y atendidendo a factores sociales, revoca el grado de discapacidad total, que pasa de un 70% a un 75%. Según la Xunta, esto no implica "ninguna diferencia a la hora de acceder a las ayudas y prestaciones" por parte del joven, que cursa su último curso de bachillerato.

MÁS AYUDAS, SEGÚN LA FAMILIA

En declaraciones a Europa Press, su madre ha calificado de "mentira" esta afirmación y ha subrayado que, para su hijo, supone el reconocimiento de una "minusvalía muy grave", lo que, ha apuntado, le facilitará sumar complementos a la pensión no contributiva a la que tiene derecho, pero también rebajas fiscales o ayudas para el alquiler. "La matrícula totalmente gratis", ha dicho aludiendo a la intención de su hijo de cursar la carrera de Psicología.

Pese a que el juez no estima en la totalidad su demanda, ya que afirma que no puede ser objeto del citado procedimiento la petición de que se condenase a la Xunta a incluir la aniridia completa bilateral dentro de la categoría de "diagnóstico" por parte de los dictámenes médicos, la familia está satisfecha y confirma que no recurrirá.

"Colaboraremos con los organismos competentes para que codifiquen esta enfermedad y la persona que la sufra no pase al mismo calvario que nosotros", ha asegurado Sandra Llopis, quien ha recordado que inicialmente, en 2014, a su hijo se le concendió un grado de discapacidad del 54%, que se mantuvo hasta 2016. "Se le dijo que era un trastorno del iris cuando no tenía iris", ha criticado.

Con posterioridad, en 2018, se elevó este grado al 70%, lo que la madre ha atribuido a la decisión de la familia de hacer pública la situación del joven "porque no le permitía tener ayudas", ha señalado sobre el reconocimiento inicial de un 54% que, con posterioridad, se elevó al 58% para luego pasar al 70%.

"El juez dice que mi hijo hasta para subir escaleras necesita ayuda de su padre", señala la madre, que también tiene la misma enfermedad, pero con un grado de discapacidad reconocido mayor. La progenitora ha querido también agradecer que en la sentencia "se reconozca la capacidad de lucha" de su hijo. "La humanidad que no ha tenido la Xunta, la ha tenido el juez", ha expuesto.

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