Santiago Abascal
"Vox molesta y siguen poniendo toda su artillería contra la voz de la #EspañaViva". Javier López / EFE

Vox inició la campaña de las elecciones autonómicas, municipales y europeas con la intención de mantener a los 2,7 millones de votantes de las generales y de diferenciarse claramente de un PP que camina "sin rumbo" y a las órdenes del gallego Alberto Núñez Feijóo.

Así lo dijo el presidente de Vox, Santiago Abascal, en el acto de apertura de la campaña electoral, para el que eligieron una nave de restauración de muebles situada en el polígono industrial de Paracuellos de Jarama.

A diferencia de sus grandes mítines de las generales de hace menos de dos semanas, Vox optó en esta ocasión por una acto sencillo, al que solo fueron invitados periodistas y miembros de la candidatura a la Comunidad de Madrid.

Pese a la significación histórica de Paracuellos, en ningún momento se aludió a las matanzas de franquistas ocurridas durante la Guerra Civil en la localidad madrileña.

Abascal centró su intervención en reivindicar como un gran triunfo los 24 escaños logrados en el Congreso de los Diputados y arremetió contra los partidos y medios de comunicación que han tratado de "distorsionar" hasta la "extenuación" un resultado con el que se ha conseguido la "normalización de la vida política española".

Una "normalización", dijo, que ahora debe llegar a las autonomías, los municipios y la Unión Europea con el apoyo de quienes ya les respaldaron el pasado 28 de abril y de otros muchos.

"Nos vemos en la obligación de volver a conquistar sus voluntades y volver a ofrecerles esperanza", subrayó el líder de Vox, convencido de que podrán trasladar su voz al resto instituciones, para lo que harán una campaña dirigida a la "España que madruga".

Incidió en que uno de cada diez españoles les votó, pero que aspiran a convencer a muchos más ante la "ceremonia de la confusión" que, en su opinión, vive la política nacional con la "romería" de líderes políticos a La Moncloa a la llamada de Pedro Sánchez, en un intento de "usurpar" las funciones del rey.

Especialmente, criticó al presidente del PP, Pablo Casado, por sumarse a los "insultos de la izquierda" contra Vox y sus votantes y convertirse en un "peregrino sin rumbo" yendo a rendir "pleitesía" a Núñez Feijóo, que es quien ahora marca su política de cordón sanitario contra su partido, según señaló.

Junto a Abascal estuvo el cabeza de lista al Parlamento Europeo, Jorge Buxadé, y los números uno a las Comunidad de Madrid, Rocío Monasterio, y al Ayuntamiento de la capital, Javier Ortega Smith.

Buxadé apuntó su intención de recuperar el espíritu inicial de la comunidad europea basado en respetar la autonomía de los estados y adoptar las decisiones por consenso.

Se comprometió a luchar en la contra el "federalismo" en la UE, que definió como "una simple organización internacional" a la que los Estados miembros han cedido su soberanía.

Monasterio apostó por hacer de la Comunidad de Madrid segura y libre de las mafias y expresó su deseo de que no se olvide el mundo rural, mientras que Ortega Smith se comprometió a convertir la capital en un "espejo" donde puedan mirarse el resto de municipios de España.