Procés
Algunos de los procesados junto a sus letrados en una jornada del juicio del 'procés'. Tribunal Supremo / EFE

Una veintena de testigos han destacado este miércoles en el juicio al procés la normalidad y la actitud festiva con la que se desarrolló la jornada del 1-O en los colegios electorales a los que no acudieron ni la Policía Nacional ni la Guardia Civil.

Todos han sido propuestos por la defensa del expresidente de la ANC Jordi Sànchez y de los exconsejeros de la Generalitat Josep Rull y Jordi Turull. En días anteriores, las defensas citaron a otros testigos que dijeron haber sido lesionados por agentes.

Una de los primeros testigos, una agente de viajes que votó en un colegio de La Pobla de Mafumet (Tarragona), ha resaltado que el día "transcurrió con normalidad democrática, como el 28 de abril". Y ha añadido que a ese mismo centro acudió un joven con una bandera de España atada a la cintura que, según ella, fue "aplaudido" por los demás votantes.

Versión similar ha contado otro de los comparecientes, un informático jubilado, aunque ha señalado que el ambiente festivo cambió cuando supieron de que en otros colegios sí había incidentes. "Se mezcló con la preocupación e indignación cuando en nuestros móviles íbamos viendo la actuación brutal de la Policía en otros colegios", ha lamentado.

El mismo relato ha expresado otro votante, que ha narrado que la gente se empezó a mostrar "inquieta" tras el anuncio del entonces delegado del Gobierno, Enric Millo, sobre que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado comenzarían a "actuar". "Había miedo", ha añadido.

Tras estas noticias, los concentrados en el colegio Folch i Camarasa de Barcelona acordaron que se "flanquearía el paso" de los agentes policiales si finalmente acudían con el objetivo de "evitar" que éstos "destrozasen el material", según otro de los testigos.

La única persona que ha destacado en la sesión de este miércoles algún tipo de incidente aquel domingo ha sido la abogada y concejala del Ayuntamiento de La Senia (Tarragona) Isabel Castell. Durante su intervención ha relatado que en uno de los colegios de la localidad hubo un grupo "de extrema derecha" que intentó "tirar piedras al coche de los Mossos".

Por la tarde, otro testigo ha contado que después de la votación, por la noche, varias decenas de vecinos de la localidad de Calella (Barcelona) se concentraron frente al hotel donde se alojaban algunos guardias civiles para protestar. Según ha declarado, los manifestantes únicamente les gritaban, mientras que los agentes se dedicaron a enseñarles las armas, "escupiendo" y "orinando" desde los balcones.

"Por imperativo legal"

Precisamente, Castell y otros cinco comparecientes han afirmado que contestarían a las preguntas formuladas por la acusación popular ejercida por Vox por "imperativo legal". El presidente del tribunal, el magistrado Manuel Marchena, les ha interrumpido y les ha explicado que le "parece bien", pero que "todo lo que está pasando aquí es por imperativo legal".

Por otro lado, los votantes han destacado que existía la incertidumbre por saber si finalmente el 1 de octubre de 2017 se haría el referéndum ilegal, ya que en los días previos no estaba el material electoral en los centros, ni habían llegado las tarjetas censales.

La abogada del Estado, Rosa María Seoane, ha insistido en esta cuestión y ha preguntado a todos ellos si sabían cómo llegaron las urnas y papeletas a los centros. La mayoría han asegurado que desconocen cómo llegaron y que fue una "sorpresa" ver las mesas montadas.

Uno de los testigos, un votante en Balenyà (Barcelona), ha narrado que a primera hora de la mañana "apareció un coche" y que de él sacaron "unos paquetes que dejaron en el suelo". Debido a que nadie se acercaba a recogerlos, él y otros dos "compañeros" los introdujeron en el interior del colegio y fue cuando se percató de que se trataba de las urnas.