El estilo de las primeras damas

Carmen Romero, Sonsoles Espinosa, Carla Bruni, Raisa Gorbachov y Cherie Blair
Carmen Romero, Sonsoles Espinosa, Carla Bruni, Raisa Gorbachov y Cherie Blair
KORPA/REUTERS

Parecerse a Jackie Kennedy-Onnassis Bouvier es garantía de éxito. Dicen la prensa internacional que jamás una pareja despertó tanta expectación desde los tiempos de Rainiero y Grace. Carla Bruni, cuya foto en cueros se va a subastar en Nueva York, no estaba dispuesta a quedar a la altura de Adams Peres y Estefanía.

Y recurrió al estereotipado sombrerito Jackie, un look que ya adoptó Sonsoles Espinosa cuando el bautizo de Leono. Ninguna primera dama ha ocupado tantas páginas en las revistas del corazón. Su presencia en Londres, junto a la Reina y el Duque de Edimburgo, que ofrecieron un banquete para ella, ha ocupado las imágenes de todos los informativos a lo largo y ancho del orbe.

Nicolás Sarkozy es un hombre con cierto atractivo. A pesar de ese aspecto de duro marsellés de los que se limpian las uñas con la navaja y exhiben fajos de euros al pagar un coñac, es consciente de que necesita un toque de charmé. Es mejor parecerse A Alain Delon que a Belmondo cuando se es presidente de gobierno.

Carla ha dotado a su recién estrenado marido de la palabra francesa más utilizada, el glamour . Junto a la Reina de Inglaterra, en Windsor, vestida con su abrigo de Dior, parecía una institutriz inglesa, recatada, sencilla, elegante.


El moño tan bajo como la mirada le daba un aspecto virginal en el acto celebrado en la
Abadía de Westminster, aunque a punto estuvo de dormirse mientras su marido hablaba. Ni
Lady Di en sus tiempos de anoréxica regia ofrecía un aspecto tan modoso.

Lo mismo puede decirse del vestido negro que la cantante lució en la cena de gala. Carla Bruni iba impecable. Ha dejado en buen lugar el pabellón de Francia, cuna de la alta costura mundial.

OTRAS PRIMERAS DAMAS

Un personaje tan controvertido como Carla Bruni fue Margaret Trudeau, ex mujer del primer ministro canadiense. Actualmente tiene 59 años, pero cuando su marido ocupaba el gobierno fue muy criticada por su desenfado. De hecho, en una ocasión un fotógrafo indiscreto la pilló en mala postura y sin bragas.

Carmen Romero de González también marcó estilo. Vestía como quería. Nunca dejó de estar orgullosa de lo que era, simplemente una profesora de Instituto que no se adaptaba a los trajes de gala. Al principio contrató a una asesora, pero tras sufrir una fuerte caída se olvidó de veleidades estilísticas. No estaba dispuesta a disfrazarse por amor a su marido.


Cherie Blair,
la mujer de ex premiere británico es un caso parecido al de la mujer de
Felipe González. Trajes sencillos de chaqueta, alguna desafortunada blusa y los vestidos de fiesta más espantosos que han sido publicados jamás.

La fallecida
Raisa Gorbachov sí marcó estilo. Sin gastar muchos rublos, son su eterna sonrisa, su gusto por los colores claros y una cierta audacia fruto de una enorme confianza en si misma conquistó a propios o extraños. Todos recuerdan el chaleco negro corto sobre una blusa blanca con pantalones negros y amplio cinturón de cuero que lució en un importante acto durante su primera visita a España, donde su sencillez y alegría conquistó a los
Reyes de España, que aún no la han olvidado.
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