Juicio del 'procés'
Imagen tomada de la señal institucional de Tribunal Supremo. EFE/Tribunal Supremo

Ciudadanos catalanes que participaron en el referéndum ilegal del 1-O han relatado este martes en el juicio del procés cómo a lo largo de la jornada fueron ellos mismos los que se organizaron para llevar a cabo la votación y tratar de impedir la actuación de la Policía Nacional y la Guardia Civil.

Todos -una veintena, muchos con adornos o prendas amarillas- han sido citados en calidad de testigos por la defensa de los exconsejeros Jordi Turull y Josep Rull y del expresidente de la ANC Jordi Sànchez. La mayoría han admitido que sabían que el Constitucional había suspendido el referéndum y que la Policía y la Guardia Civil tenían órdenes de impedir la votación, pero han matizado que acudieron ese día a los centros porque consideran que "votar no es delito".

Eso sí, en ningún caso han identificado específicamente a los miembros del Govern de Carles Puigdemont como las personas que les animaron a votar, sino que "sabían" que el 1-O había un referéndum y que todos querían participar porque era un día "de fiesta".

Ninguno recibió notificación oficial de a qué centro debían acudir, sino que fueron directamente a los que tienen asignados en cualquier elección ordinaria. "No estabamos allí por las declaraciones del Gobierno, teníamos muchas ganas de votar", ha explicado un testigo.

"Era la fiesta de la democracia", ha llegado a decir Joan Porras, quien se ha apodado 'Joan Bonanit' en sus perfiles de redes sociales a raíz de sus visitas diarias a la cárcel de Lledoners para desear, megáfono en mano, 'buenas noches' a los exdirigentes del Govern.

"No me planteé que fuese delito"

Porras ha sido el primero en declarar y en asegurar que todos los que estaban presentes en el centro de votación al que él acudió eran los "responsables" y así se lo dijeron a los mossos. "¿Sabía que la votación estaba suspendida?", ha preguntado la fiscal Consuelo Madrigal. "No sé si lo sabía; pero no me planteé que votar fuese un delito porque si votar fuese delito, en este banquillo tendríamos que estar millones de catalanes", ha replicado el testigo.

Otra mujer, ama de casa, ha explicado cómo se personó en su centro de votación de Dosrius (Barcelona) "antes de las siete de la mañana" para no perderse "si llegaba o no la urna". Ha asegurado que a primera hora "llegó un coche, aparcó al lado del colegio, salió un señor, dejó la urna y se marchó".

Esta testigo ha contado que se quedó todo el día en el centro por la "emoción" que le producía el referéndum, pero también por las cargas policiales en otros colegios: "Habíamos visto imàgenes de la Guardia Civil quitando los pantalones a un señor; eso no va de urnas, va de humillación".

Otros votantes tampoco han dicho quién llevó el material electoral, a pesar de que todos fueron muy madrugadores y llegaron varias horas antes de la apertura de centros. "Vi las urnas cuando ya estaban dentro", ha dicho Jesús Bricolle. "No se cómo se organizó, pero creo que se autoorganizó", ha apuntado Dolors Prats.

El papel de Mossos y Policía

La autogestión en la organización tanto del mismo día 1 como de los días anteriores para evitar el cierre de los centros ha sido la tónica de la mayoría de los testigos. Algunos han reconocido que los ciudadanos se colocaron delante de las puertas del centro para dificultar la actuación policial.

El turno de preguntas de los fiscales, la abogada del Estado y la acusación popular que ejerce Vox también ha servido para interrogar a los testigos sobre el papel que jugaron los Mossos d'Esquadra. La mayoría ha mencionado la presencia de un 'binomio' en las inmediaciones, pero que en ningún caso trató de entrar y permaneció en actitud pasiva.

Y otra versión en la que han coincidido los testigos es en subrayar que las intervenciones policiales no respondieron a ninguna provocación por parte de los votantes, sino que han asegurado que los agentes comenzaron a cargar sin mediar palabra. Uno de ellos, un hombre mayor, ha relatado que se encontraba junto a un grupo de gente sentada en el suelo y que unos agentes le "cogieron por los testículos" y le "levantaron".

Especialmente duro ha sido el testimonio de la profesora jubilada, que ha contado cómo unos agentes la "tiraron al suelo" y la "insultaron" y "amenazaron" mientras ella lloraba. "Uno cogió mi documentación y le dijo al otro: 'identifícamela, que ésta se va a enterar. Luego llegó otro y dijo que dejara de hacer el ridículo de tanto llorar", ha indicado.