Una semana después de las elecciones generales del 28-A, han empezado los movimientos de cara a una nueva investidura del presidente en funciones, Pedro Sánchez, y también al papel político que tendrán en la próxima legislatura el PP y Ciudadanos, las dos formaciones que compiten entre sí por la hegemonía del centro-derecha. Sánchez se ha reunido este lunes en La Moncloa con el líder de la oposición, Pablo Casado, que según ha explicado en una rueda de prensa posterior, ha reclamado a Sánchez que no busque el apoyo a su investidura de independentistas ni del PNV y ha avanzado su preferencia por que se apoye en Ciudadanos.

Hoy no se trataba de hablar de pactos postelectorales, pero ante la inminencia del inicio del proceso, Casado ha apuntado que no hay dudas de que Sánchez tiene apoyos suficientes para ser investido y ha dejado claro que el PP votará en contra. En la búsqueda de apoyos, le ha reclamado que no acuda ni a los independentistas catalanes ni tampoco al PNV, al considerar que, como ellos, sus reclamaciones sobre el traspaso de nuevas competencias tampoco respetan la "unidad de España". Por el contrario, Casado ha trasladado a Sánchez que no "criticará", que incluso no vería mal, que finalmente el PSOE tuviera el apoyo de Ciudadanos a su investidura. Semejante solución sumaría un apoyo de 180 escaños a favor de Sánchez pero, además, dejaría a Casado el camino expedito para que el PP continúe siendo el principal partido de la oposición.

"No podemos facilitar este Gobierno, pero podemos entender que otros partidos que respeten la Constitución y la unidad de España consideren hacerlo", ha dicho Casado después de una reunión en la que ha pedido a Sáchez que "España no dependa de los independentistas".

En todo caso, ha augurado que el nuevo Ejecutivo de Sánchez será "débil" con 123 escaños, los mismos, ha recordado, que obtuvo Mariano Rajoy en 2015, antes de tener que repetir elecciones en 2016. Ahora no ve que se dé el caso porque Sánchez tiene apoyos suficientes a los que recurrir, pero ha avanzado a Sánchez que tendrá su "oposición frontal" si busca el acuerdo con ERC, PdeCAT e incluso PNV.  Sánchez debería contar con algunos de ellos para completar la suma si quiere foejar un pacto de investidura con Unidas Podemos. Por el contrario, se ha mostrado más comprensivo si quien apoya la investidura es Ciudadanos.

Además de asegurar la "estabilidad", la hipótesis de que Ciudadanos llegara a algún tipo de acuerdo para respaldar la investidura de Sánchez descabalgaría a Albert Rivera del papel de principal líder de la oposición que se disputa con Casado desde que el 28-A el partido naranja quedara a solo nueve escaños de los populares.

Para Casado no hay ninguna duda de que ese título lo obstenta él, no sólo porque Sánchez haya iniciado este lunes su ronda de contactos con los principales líderes con una única reunión con él y haya dejado para mañana a Rivera y el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias. "Son los ciudadanos los que dan y quitan votos y el líder de la oposición es el que representa al segundo partido en votos", ha explicado.

"Yo no puedo no arrogarme ni nadie puede quitarnos [que] el PP es el segundo partido a nivel nacional y vamos a ejercer este papel", ha dicho Casado, que ha confirmado una nueva etapa en las relaciones con los socialistas a la vez que ha ninguneado a Ciudadanos al resaltar la importancia que el PP y PSOE ha tenido desde el principio de esta etapa democrática. Tras una campaña del PP centrada en los ataques al Gobierno ppr sus cesiones a los independentistas, Casado hs reconocido este lunes el "compromiso" de ambas formaciones para evitar que "cuestiones territoriales e identitarias acabaran rompiendo la igualdad de los españoles".

Recuperar relaciones

Sánchez y Casado se han reunido este lunes por segunda vez desde que en octubre del año pasado el presidente le recibió en Moncloa. Entonces, ambos ocupaban nuevos cargos, como jefe del Ejecutivo y como líder del PP y le desencuentro fue patente. A medida que pasaban los meses, no hizo más que crecer, a medida que Vox ganaba terreno político y PP y PSOE se enzarzaban en declaraciones cada vez más duras, que terminaron, por ejemplo, con el calificativo de "felón" que Casado dedicó a Sánchez por acceder a poner un "relator" en su contactos con los partidos independentistas.

Este lunes, el resultado ha sido distinto y ambos han acordado retomar un contacto que estaba roto. El tono ha sido cordial y no el líder del PP no le ha mencionado, por ejemplo, su insistencia en campaña de que hay que aplicar un nuevo 155 en Cataluña. Aunque ha afirmado que la situación catalana no tiene la "tranquilidad" del Gobierno pero sí ha apuntado que "podemos entendernos en espacios que respeten la unidad de España". También, ha dicho, en asuntos como el Pacto de Estado contra la Violencia de Género o el Pacto de Toledo, sobre las pensiones.

Por su parte, La Moncloa ha informado de que Sánchez y Casado ha decidido "mantener comunicación permanente" sobre Cataluña, uno de los temas que se han abordado en el encuentro, junto con "la situación económica y fiscal". Sobre esta cuestión, Casado ha recordado sus evidentes diferencias con la subida de impuestos que figuran en el Plan de Estabilidad 2019-2022 que el Gobierno ha enviado a Bruselas.

Según ha dicho en rueda de prensa, Casado y Sánchez tampoco han hablado de la irrupción en el Congreso de Vox, que endureció el discurso de Casado hasta términos parecidos a insultos a los que hoy ha restado importancia al asegurar que nunca ha entrado en los "personal". "Yo no tengo enemigos, sino adversarios políticos", ha dicho y ha añadido que sus "adjetivos, más o menos acertados se referían a un acontecimiento o una actuación, no a personas en su espera personal".

Una semana después de las generales que ganó el PSOE y a una viaje al centro del PP por su mínimo histórico de 66 escaños, Sánchez y Casado han celebrado el tono "cordial" de un encuentro que cumple el objetivo inicial de retomar la "normalidad institucional" que estaba rota entre el presidente y el principal partido de la oposición.

El encuentro ha durado 1 hora y 40 minutos, aproximadamente la mitad de tiempo que el primer encuentro del año pasado. Sin embargo, el ambiente ha sido mejor. Según han indicado después fuentes de Moncloa, la reunión ha sido "cordial, afable y fluida" y tras esta "toma de contacto para normalizar las relaciones", se "mantendrán encuentros regulares", a las que este día, con las elecciones del 26-M en el horizonte, ninguna de las dos partes ha querido poner ya una agenda.

Este martes, Sánchez continuará la segunda y última jornada de su ronda de contactos con sendas reuniones en La Moncloa con Rivera e Iglesias.