Nicole Kidman
Nicole Kidman luce un vestido azul eléctrico en la alfombra roja de los Óscar 2018. GTRES

Que Hugh Jackman es uno de los actores que mejor caen tanto en Hollywood como fuera de él es algo de sobra conocido. Lo que no era vox populi era que su bondad iba más allá y que su ánimo altruista le ha llevado a ayudar a compañeros en situaciones difíciles.

Eso al menos es lo que ha relatado la actriz Nicole Kidman, que ha asegurado que el intérprete australiano fue uno de sus grandes apoyos en uno de los momentos más complicados de su vida: su divorcio de Tom Cruise.

Con todo lo que supuso para la ganadora del Oscar romper con el líder de la Cienciología ya que compartían dos hijos, Connor e Isabella, es normal que necesitase ayuda para saber lidiar con el mundo de soltería y soledad que suponía aquella decisión.

Y ahí entran en juego tanto Jackman como su esposa, Deborra-Lee Furness. El intérprete de Los miserables y su mujer fueron parte de la "curación" de Kidman, que encontró el amor de nuevo con el cantante Keith Urban.

"Cuando me divorcié, Hugh y Deb fueron una parte importantísima de mi curación", aseguró la intérprete de Big little lies, de 51 años, en una entrevista con Australian Women's Weekly. "Fueron algunos de mis mejores amigos durante ese período", continuó.

Sin entrar en más explicaciones, aunque no sería descabellado pensar que ambos actores, australianos y que trabajaron juntos en la cinta Australia, se siguen llevando bien, la protagonista de Moulin Rouge rehizo su vida y tuvo dos hijos, Sunday y Faith, de 10 y 8 años respectivamente, a quienes no permite tener móvil ni redes sociales. Ella, su marido y sus hijos viven ahora en Nashville, Tennessee.

Kidman ha dicho ya, en declaraciones a InStyle, que su matrimonio ha ido bien gracias a haber criado a sus hijos en la fe, aunque sus amigos "se burlan" de ella por esa educación, y que, entre otras cosas, agradece al sacerdote el consejo que les dio en su momento.

"Lo mejor que nuestro sacerdote nos dijo muy temprano en nuestro matrimonio fue: 'Siempre un beso para decir hola y otro beso para decir adiós'. Eso sencillamente hace que siga viva la conexión", comentó.