Parque de Ordesa (Huesca)
Parque de Ordesa (Huesca) EUROPA PRESS - Archivo
Enclavado en el corazón del Pirineo aragonés, en la comarca oscense del Sobrarbe, el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido cumple sus primeros cien años de existencia. Para celebrarlo, se están llevando a cabo una serie de actividades a lo largo de todo el año, entre las que destaca el reciente reinicio de los viajes organizados de la mano de Caja Rural de Aragón, Bantierra. 

El parque despliega un paisaje de contrastes, con duras cumbres de roca viva, lideradas por el macizo calcáreo este de Monte Perdido, el más alto del mundo con los 3.355 metros y espectaculares valles y gargantas donde salta el agua en cascadas cristalinas. Pese a todas las dificultades que ha vivido este conjunto natural, se ha conservado su naturaleza en un paraje idílico con ríos de agua cristalina, glaciares, cumbres nevadas, valles, cascadas, barrancos y cañones. O sus praderas, uno de los elementos más singulares de Ordesa, creadas por los usos de la ganadería tradicional.

Además, este es un espacio de rica biodiversidad en el que conviven 1.500 especies vegetales distintas, de las que 60 no existen en ningún otro lugar. Además de fauna como el quebrantahuesos, el sarrio, la rana pirenaica, la perdiz nival, el tritón pirenaico. También destacan en el conjunto las pinturas las pinturas prehistóricas a mayor altitud y más septentrionales conocidas en la Península Ibérica,

Para darlo a conocer, con motivo de su centanio, se ha retomado la iniciativa de los viajes organizados, con la intención de que un turismo masivo no afecte al equilibrio  natural de la zona. Esta iniciativa, cuenta también con el trabajo del grupo Avanza, y estará disponible durante los meses de mayo y junio. 
En esta ocasión, los autobuses se desplazarán desde Bujaraloz, El Burgo de Ebro, Quinto, Caspe, María de Huerva, Barbastro, Lanaja, Fuentes de Ebro, Biscarrués, Épila, Huesca, Montañana, San Mateo de Gállego, Fuendejalón, Mallén, Benabarre y Zaragoza. Una excursión que puede convertirse en un plan único para una escapada de fin de semana en familia o con amigos, ya que es un destino imprescindible para los amantes de la naturaleza que no requiere demasiada forma física para poder visitarlo. Durante el pasado año, más de mil personas de las provincias de Zaragoza y Huesca se beneficiaron de esta actividad para conocer Ordesa y Monte Perdido.