El Día de la Comunidad de Madrid ha sido este jueves una escala técnica entre elecciones. Las generales del 28-A y las municipales, autonómicas y europeas del 26 de mayo han marcado la recepión en la sede del Gobierno madrileño, la Casa de Correos en la Puerta del Sol, donde ha destacado la única presencia de Pablo Casado entre los líderes nacionales.

Aunque ha asegurado no haberse dado cuenta, ha protagonizado el momento de la mañana al evitar saludar a Ángel Garrido, expresidente madrileño hoy en las filas de Ciudadanos. A la llegada de Casado a los asientos de autoridades, Garrido ha hecho ademán de saludarle antes de convertir ese movimiento en un cruce de piernas cuando ha visto que Casado pasaba de largo. Si el año pasado Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal monopolizaron la recepción del Dos de Mayo con una silla vacía entre ambas, este año la atención se la llevó el vacío de Casado a Garrido.

Los dos están dolidos. Garrido por los desplantes del PP en el pasado y Casado porque haya gente en su partido que le responsabilice solo a él y no a dirigentes pasados, en concreto a Mariano Rajoy, del 28-A. También por lo que dice que fue una erronea intepretación de sus declaraciones dos días antes cuando ofreció entrar en su Gobierno a Vox, un partido ya de "ultraderecha" para el PP y a quien se ha visto muy integrado en la recepción del Dos de Mayo. A pesar de sus ataques a la prensa, hicieron corrillos con periodistas.

Casado se reúne este lunes con Pedro Sánchez en La Moncloa y mantiene que no tiene ningún sentido acceder a absternerse en la investidura, a pesar de que es una idea que algunos ya han planteado en el PP. De momento, para recibir una negativa. De cara al 26-M, emplazará a Vox a definir su programa para las europeas y explicar de qué políticas de laUE quiere desmarcarse.

Sin ministros

Quitando a Casado, el Dos de Mayo ha quedado huérfano de líderes nacionales. El PSOE celebraba su 140 aniversario con un acto que ha encabezado el secretario de Organización y ministro de Fomento, José Luis Ábalos, y al que han asistido dirigentes que figuran en las listas para el 26-M pero que no ha acompañado en la Puerta del Sol a Pepu Hernández y Ángel Gabilondo, que habrían agradecido la asistencia de algún ministro.

Sí han estado la secretaria de Estado en funciones para la España Global, Irene Lozano, y el portavoz adjunto del PSOE en el Congreso, Rafael Simancas, a quien en 2003 dos diputados dejaron en la estacada con el tamayazo.

En 2019 los cambios de filas se hacen de otra forma. Mientras PP y Garrido intercambian reproches, Cs aprovecha ya la 'inteligencia' que suministra su nuevo fichaje y empiezan a entender decisiones del PP que antes no se explicaba. Su conclusión es que quedarán por delante del PP el 26-M y entonces se dará un pacto que impedirá que la izquierda gobierne Madrid.

Albert Rivera tampoco ha ido a la Puerta del Sol. Oficialmente, para no hacer sombra a sus candidatos, Ignacio Aguado y Begoña Villacís, que según el 28-A podrían gobenar la Comunidad y decidir el Ayuntamiento. Los de Manuela Carmena aseguran que seguirá en sus manos. Carmena e Íñigo Errejón se centrarán en campaña en atacar al PP y tratar con guante de seda al PSOE, con quien esperan sumar, en un orden u otro, en las dos instituciones. Tan concentrado está Cs en desbancar al PP que ni se plantea abstenerse a la investidura de Sánchez.

Podemos tampoco ha ido a un acto que cree que blanquea al PP, pero sí lo hizo su socio, IU. Esvieron la número dos a la Asamblea, Sol Sánchez, y el exconcejal de Hacienda de Carmena, Carlos Sánchez Mato, que le hará frente con Madrid En Pie Municipalistas. Entre ellos y el PSOE, Carmena y Errejón, que todavía tiene el inconveniente de que los votantes le sitúan en Podemos o no tienen muy claro a qué elecciones se presenta. Además, se constata que aún tiene activarse el "miedo" a un Gobierno del centro-derecha con Vox.

Patada en el trasero de Aguirre

Por su parte, Esperanza Aguirre ha llegado con recados para todos. La madrina política de Casado también ha responsabilizado a Mariano Rajoy de la debacle del 28-A y, sentada junto a Garrido en calidad ambos de expresidentes, se ha quedado ante el hoy candidato de Cs de que, para atacar a Santiago Abascal y su vida a costa de las "mamandurrias" del PP, Casado le había dado una patada a ella en el "trasero".

Después se ha ido a por Errejón, a quien le ha tocado sentarse entre las candidatas del PP y Vox, Díaz-Ayuso y Rocío Monasterio, durante la entrega de las medallas de la Comunidad. No ha hablado con ninguna de las dos pero sí con Aguirre, que se le ha acercado para presumir de la "caña" que le da  en público por Venezuela. Él le recordó cierto informe de la Guardia Civil que la vincula con la Púnica.

En la Puerta del Sol también se habló de Juego de Tronos y su racionada temporada final. Según se decía en un corrillo, "aún faltan muchos capítulos". En España y Madrid, por lo menos el del 26-M.

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