Salida del autocar de las colonias sociales Pere Tarrès
Unos niños entran a un autocar para participar en unas colonias sociales de Pere Tarrès. FUNDACIÓN PERE TARRÈS

Los menores que participan en actividades recreativas educativas, como por ejemplo colonias, campamentos, campos de trabajo o 'casals', cuentan con más competencias escolares y profesionales que los que no lo hacen y, por lo tanto, tienen menos riesgo de exclusión social y más posibilidades de salir de la pobreza si pertenecen a familias en situación de vulnerabilidad económica. Así lo señala un estudio que han presentado este jueves la Facultad de Educación y Trabajo Social de la Universidad Ramon Llull (URL) y la Fundació Pere Tarrés, organización que vela porque los niños más pobres tengan acceso a ocupar su tiempo libre de esta manera. 

El informe, realizado en un total de ocho centros de ocio educativo y socioeducativos de Cataluña, las Islas Baleares, la Comunidad Valenciana y la de Madrid, muestra que las competencias académicas que mejoran más después de participar en estas actividades son la social y cívica, que sube 48,4 puntos porcentuales, la de aprender a aprender (36) y la de emprendiduría (22,5).

Por otra parte, revela que las competencias profesionales y de ocupabilidad que obtienen una mejoría más notoria son la el trabajo en equipo, con un incremento de 38,4 puntos, la flexibilidad (37,2 puntos más) y la toma de decisiones y resolución de problemas (26,4).

El estudio concluye que fomentar el acceso equitativo a la educación en el ocio contribuye a atender a los que están en situación de vulnerabilidad y apunta que no hacerlo tiene "costes sanitarios y educativos" y hace que se necesiten "más prestaciones sociales" y que haya más "gasto en el sistema judicial y penitenciario".

Además de dar a conocer este informe, la Fundació Pere Tarrés ha presentado este jueves la campaña 'Ningún niño sin colonias', para becar en verano a los menores en situación de vulnerabilidad.

En 2018 fueron becados 4.020 en Cataluña y las Islas Baleares, un 345% más que en 2010, y este año lo serán unos 4.460, un 11% más.

La fundación tiene previsto destinar un millón de euros a estas becas, cantidad que procede de ayudas de administraciones públicas, empresas, entidades y particulares.

Para ser becados, los menores deben pertenecer a familias con una renta per cápita que no supere los 9.000 euros, aunque hay excepciones si así lo determinan los servicios sociales.

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