EEUU.- La popularidad de Trump se desploma de nuevo tras el informe Mueller
Donald Trump, presidente de EEUU. Contacto

La lucha de poderes en Venezuela se ha reavivado. La liberación de Leopoldo López por parte de un grupo de militares trató de ser un golpe sobre la mesa del presidente encargado, Juan Guaidó, que alentó a los ciudadanos a "tomar las calles" contra el chavismo. López, que llevaba cinco años alternando la cárcel con el arresto domiciliario, se encuentra en la embajada de España en Caracas junto a su familia, aunque sin solicitar asilo (podría hacerlo si se le otorga la condición de preso político), confirmaron fuentes del Gobierno español.

Mientras, desde fuera, Estados Unidos vuelve a jugar un papel importante en el conflicto. El secretario de Estado del país, Mike Pompeo, afirmó que la "acción militar" es "posible" si es "requerida" para favorecer una transición política. En cambio, trató de dejar claro que la idea inicial del Gobierno de Donald Trump es que ese cambio se pueda llevar a cabo "de manera pacífica". Desde la Casa Blanca, el Ejército venezolano recibió presiones para apoyar los movimientos de Guaidó, seguró Pompeo, que además culpó a Rusia y Cuba de "desestabilizar" Venezuela y de que Nicolás Maduro siga en el poder.

El Ejecutivo norteamericano alimentó la teoría de que tres figuras clave del chavismo -el ministro de Defensa, Vladímir Padrino; el presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Maikel Moreno; y el comandante de la Guardia de Honor Presidencial, Iván Rafael Hernández Dala- negociaron con la oposición para romper con Maduro y respaldar a Juan Guaidó, pero finalmente no dieron el paso.

El propio Guaidó tomó este miércoles la palabra durante las marchas opositoras. "Lo que hemos sacrificado no ha sido en vano. Vamos a seguir en las calles hasta lograr la libertad", dijo. Consideró que no está solo. "Todos vamos a hablar con los militares, a extender la mano para que se sumen a este proceso", sostuvo, consciente de que el Éjercito es clave en su objetivo.

Amenazas de Maduro

Por su parte, Nicolás Maduro trató de mantener el tipo. El presidente venezolano dio por derrotada la "escaramuza golpista" y amenazó con acciones judiciales a los militares considerados como "desertores" por parte del chavismo. "Esto no puede quedar impune", sentenció, antes de señalar directamente a Trump como responsable de lo sucedido.

En España, el Gobierno en funciones de Pedro Sánchez no hizo valoraciones. Es uno de los 54 países que han reconocido a Juan Guaidó para llevar a cabo "una transición democrática" mediante la "convocatoria de elecciones presidenciales" en Venezuela. Pero, al mismo tiempo, no ha roto relaciones con el Ejecutivo de Maduro.

En ese sentido, desde el PP, su candidata a las elecciones europeas, Dolors Montserrat, pidió a los socialistas que "lideren la ayuda a la transición democrática" de Venezuela. "Hoy más que nunca todos somos Leopoldo López, todos somos Juan Guaidó y todos somos el pueblo venezolano que lucha en paz por la libertad y la democracia", añadió la exministra de Sanidad. Desde Ciudadanos también expresaron su respaldo a los movimientos de Guaidó: "Mi apoyo a los valientes que luchan por la libertad en Venezuela", tuiteó Albert Rivera.

En cambio, el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, calificó el alzamiento contra Maduro de "golpe de Estado" y consideró que el Gobierno "se equivocó reconociendo" a Juan Guaidó como presidente encargado. Asimismo, reveló que desde Exteriores les reconocieron "en privado" que "efectivamente era un error reconocer a un presidente que no quiere convocar elecciones libres".