Tarta Tatin
Tarta Tatin  EMMA GARCÍA

La tarta Tatin es una de esas recetas, como muchas otras, fruto de un error a la hora de cocinar. Y es que esta tarta se hizo conocida después de que una de las hermanas Tatin olvidara poner la masa en el fondo de la tarta de manzana que estaba preparando y resolviera el problema poniéndola encima, para darle la vuelta al sacarla del horno.

Cierta o no la historia -cómo nos gustan las leyendas gastronómicas-, esta tarta es un clásico francés que traspasó fronteras. Entre otras razones porque pocas tartas son tan sencillas de preparar con un resultado realmente rico.

Podemos hacer toda la tarta en una sartén apta para horno y no utilizar nada más. Pero si no tenemos, podemos preparar el primer paso en una sartén normal y luego pasarlo a un molde o fuente que sí podamos hornear.

Ingredientes

  • 5-6 manzanas tipo Golden
  • 1 lámina de hojaldre redonda (o masa brisa)
  • 125 gr. de mantequilla
  • 100 gr. de azúcar

Preparación

Ponemos a fuego bajo una sartén (apta para horno) con la mantequilla y el azúcar. Vamos removiendo de vez en cuando. Precalentamos el horno.

Mientras tanto, lavamos y pelamos las manzanas, las partimos por la mitad, quitamos el corazón y partimos las mitades en dos o, si preferimos, en trozos más pequeños. Reservamos.

Cuando la mantequilla y el azúcar empiecen a tostarse y la mezcla se vuelva de color marrón claro, apagamos el fuego.

Vamos colocando los trozos de manzana en la sartén formando una corona y rellenamos la parte central con más trozos. Podemos cortarlos si son demasiado grandes.

Si la masa de hojaldre es mucho más grande que nuestra sartén, la cortamos para que tenga un diámetro similar. La ponemos sobre la sartén tapando por completo las manzanas y metemos los bordes hacia dentro. Hacemos unos agujeros a modo de chimenea para que el hojaldre no se hinche demasiado o pinchamos previamente la masa con un tenedor para formar agujeros pequeños.

Ponemos la sartén o molde apto en el horno y horneamos unos 35-40 minutos a 180º vigilando que el hojaldre no se queme.

La sacamos del horno con cuidado, ponemos un plato encima y con ayuda de un trapo o manopla le damos la vuelta con un golpe seco. Dejamos templar y servimos. Se puede comer fría, pero es una tarta ideal para servir tibia.