La victoria de la izquierda en las elecciones autonómicas que se han celebrado este domingo 28 de abril en la Comunitat Valenciana y que han coincidido con los comicios generales podría permitir a Ximo Puig continuar al frente de la Presidencia de la Generalitat. Con el 99% escrutado, el PSPV-PSOE se impone en esta autonomía con 27 escaños (gana cuatro) 28 años después, ya que no ganaba unas autonómicas desde 1991.

La suma de los socialistas con Compromís y Podemos arroja 52 de los 99 diputados e indica la reedición del Acord del Botànic, aunque estas dos últimas formaciones pierden representantes en Les Corts. El PP de Isabel Bonig, por su parte, hegemónico durante dos décadas en esta autonomía, sigue su hundimiento al cosechar 19 escaños (tenía 31), frente al crecimiento de Ciudadanos de 13 a 18 escaños y la irrupción de Vox con 10 (47 en el total del bloque de la derecha).

De este modo, la arriesgada decisión de Puig de adelantar los comicios autonómicos para hacerlos coincidir con los generales ha beneficiado a los socialistas que, además de convertirse en la fuerza más votada en la Comunitat Valenciana, amplían su ventaja respecto a Compromís y a Podemos. De hecho, los mensajes lanzados desde estas dos formaciones sobre la posibilidad de investir a Oltra como presidenta si ambas sumaban más escaños que el PSPV se diluye con los resultados obtenidos (25 escaños frente a los 27 de los socialistas).

La novedad en la reedición del pacto de izquierdas radicará en la incorporación de Podemos al Gobierno valenciano, ya que en la pasada legislatura, si bien fue integrante del acuerdo, apoyó al Ejecutivo desde Les Corts, sin formar parte del mismo. El líder de la formación morada, Rubén Martínez Dalmau, ha señalado durante la campaña que esta decisión fue un error y que su intención es gestionar conselleries.

Otra lectura de los resultados está en Compromís, que ha experimentado un evidente voto dual. En las elecciones generales, solo Joan Baldoví ha logrado un asiento en el Congreso, y la coalición valencianista se ha desplomado hasta la sexta posición, con un 6,45% de los sufragios en el conjunto de la C. Valenciana (al 99,27% escrutado). En cambio, Mónica Oltra ha recibido en la urna de las autonómicas un respaldo de más del 16% y se ha situado como cuarta fuerza en el Parlamento valenciano. La fuerza de Compromís está sobre todo en la provincia de Valencia, donde es la segunda más votada solo por detrás del PSPV y por delante del PP. En Alicante y Castellón, su posición ha sido más comprometida.

Ciudadanos, con Toni Cantó al frente, avanza hasta convertirse en el tercer partido en la Comunitat Valenciana, pero los 18 diputados que obtiene no le permiten decantar la balanza hacia el bloque de la derecha por el hundimiento del PP, que pierde nada menos que 12 diputados y se queda con 19. La otra cara de la moneda en este espectro ideológico es Vox, que irrumpe en la escena política valenciana con 10 asientos en Les Corts, por delante de Unides Podem-Esquerra Unida, que con algo más del 8% (frente al 14% logrado en la urna del Congreso) se queda con ocho asientos.

De este modo, los 52 escaños que suma la izquierda arrojan la única combinación posible para la formación de Gobierno, frente a los 47 de la derecha. Una hipotética suma transversal de PSPV (27) y Ciudadanos (18) se revela insuficiente.

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