La campaña de Vox, el partido que ha 'conquistado' el Congreso

Santiago Abascal, iniciando la campaña electoral con una ofrenda floral en Covadonga.
Santiago Abascal, iniciando la campaña electoral con una ofrenda floral en Covadonga.
EFE

La irrupción de Vox que auguraban las encuestas se ha confirmado este domingo en las elecciones generales, aunque con menos fuerza de la que vaticinaban. Con más del 10% de los apoyos y 24 escaños, Vox ha 'conquistado' el Congreso con una campaña marcada por mensajes duros alejados de la corrección política, mítines llenos de gente, vetos a los periodistas y con un líder fuera de debates y entrevistas hasta la recta final de las elecciones. Una estrategia poco al uso que le ha servido para llegar con fuerza a la Cámara Baja como ya lo hizo el pasado diciembre en Andalucía, donde gracias a su apoyo PP y Ciudadanos desbancaron a Susana Díaz del Palacio de San Telmo.

Comenzó la campaña en Covadonga para mantener el simbolismo de la Reconquista, con ofrenda a su virgen, La Santina. "Nunca vamos a pedir perdón por las obras de nuestros mayores, sino que las vamos a tener como guía", sentenciaba en referencia a la conquista de Amércia. Y desde allí dos semanas enteras llenando cada lugar donde había un mitin. Las Rozas, Sevilla, Valencia y por último la plaza de Colón de Madrid se han visto abarrotadas de gente ondenando banderas de España y clamando "presidente, presidente" a Abascal.

Este éxito comenzó en Vistalegre, lugar de nacimiento real de Vox pese a que su fundación se remonta a 2014. Más de 15.000 personas que un día de octubre acudieron a escuchar un discurso sobre la unidad de España, y en contra del independentismo y del feminismo a partes casi iguales. "La España que madruga está harta de ver cómo los manteros y la inmigración ilegal campan a sus anchas, protegidos por las instituciones", sentenciaba Rocío Monasterio entre banderas de España. Desde entonces, Vox dejó de ser un partido desconocido y amenazaba con entrar en las instituciones. Y el primer objetivo fue Andalucía.

Entonces, un Santiago Abascal a caballo escenificando la "reconquista" con la música de fondo de 'El Señor de los Anillos', mensajes contra la inmigración y contra el feminismo, despertaron el miedo en el resto de partidos. Y fue ese mensaje del miedo el que aumentó su popularidad. No hicieron falta intervenciones en medios, que fueron incluso vetados en sus actos de partido. Las redes sociales eran suficiente altavoz, y sus contrincantes políticos, que terminaban de reproducir sus polémicas propuestas dándoles más visibilidad aún.

En Andalucía, cuna socialista, el intento de Susana Díaz utilizando a Vox para movilizar a los abstencionistas jugó en su contra y el partido de Abascal se convirtió en llave de gobierno. Durante la campaña electoral, pese a prohibir la Junta Electoral su participación en los debates, los propios partidos demostraron que Vox estaba entre ellos, aunque no lo estuviera físicamente. Incluso cualquier tuit de Abascal durante el debate tenía gran repercusión.

Mensajes épicos

Mensajes épicos, de "hacer grande a España" y alejados de lo políticamente correcto han llevado a Vox a reunir a más de 242.000 seguidores en Twitter.  "50 encapuchados separatistas han intentado entrar en un acto de VOX en Barcelona. Ni una queja de Pablo Iglesias, callado como una rata en Galapagar", es un ejemplo de ellos. Para el partido, las mujeres que organizaban el 8 de marzo eran "feministas radicales" y los defensores de la memoria histórica, "cazadores de huesos".

Pero también sus propios líderes han cargado con mensajes de este tipo tanto en las redes como en entrevistas. El número tres de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, llamaba esta semana "quinquis" a Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, y en una entrevista calificaba a Ciudadanos de "izquierda limpia, con chicas guapas, no como la izquierda sucia, con falta de higiene".

Acusación popular en el juicio del procès

Su defensa de la unidad de España no se ha quedado en el discurso, ya que se ha presentado como acusación popular en varios casos, el más sonado el del procès independentista. En él ha sido protagonista interrogando a testigos como la ex vicepresidenta del Gobierno, soraya Sáenz de Santamaría, o el major Trapero. Esta imagen contra el independentismo le ha hecho rivalizar directamente con PP y Ciudadanos, junto a los cuales participó en la famosa foto de Colón en defensa de la unidad de España. Con ellos precisamente se ha medido de tú a tú en las elecciones.

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