Condenan a dos años de prisión a un hombre por posesión y distribución de pornografía infantil en Sevilla
Condenan a dos años de prisión a un hombre por posesión y distribución de pornografía infantil en Sevilla EUROPA PRESS - Archivo

Así, en la cuarta sesión de este juicio, que se celebra con jurado popular en la Audiencia Provincial de Sevilla, la representante de la Fiscalía ha señalado que cabe procesar al acusado por un delito de asesinato, por el que le pide una pena de 25 años de prisión, porque existe alevosía ya que el acusado sabía que "con su ataque rápido y por sorpresa" se "aseguraba" el resultado de la muerte su pareja M.R.L.B.

Continuando esa línea, la fiscal ha señalado que el acusado actuó "con premeditación y frialdad" ya que el día de los hechos dejó a su hija en casa de los vecinos "que les contó que iba a ver a un abogado que no ha mencionado su nombre nunca para llevarles unos botes de envenenamiento que nadie ha visto" con el fin de construir una coartada para en dos horas y media cometer el crimen que tenía "planeado al milímetro".

De esta manera, ha señalado que el hecho de que cometiera el crimen en poco más de dos horas -el espacio de tiempo entre que deja a su hija en casa de los vecinos y los recoge- "supone que lo tenía todo planeado". Así, ha recordado que en ese tiempo, volvió a su casa "atacó por la espalda a su pareja con unos cordones de diferentes tipos ya preparados con el fin de matarla" y que una vez realizó eso la introdujo en una maleta "la cual dejó a un lugar aislado que conocía a 20 minutos en coche" para luego volver, limpiar la escena del crimen y "guardar los enseres personales de su pareja en una buhardilla".

Igualmente, la fiscal ha señalado que no ha quedado "evidenciado" que su pareja hubiera maltratado a la hija en común o no se ocupase de cuidar de ella como ha sostenido el acusado. Además, ha indicado que no existe confesión de los hechos porque cuando reconoció los hechos "ya se sabía que había sido él" tras haber encontrado la Guardia Civil enseres como el DNI o el bolso de la víctima "escondidos" en su domicilio.

Por otra parte, la acusación particular ha subrayado que los hechos que se encausan concurren "un claro caso de violencia de género" ya que A.M.G.G. ejercía "un control" a su pareja ya que "la hizo vivir lejos de su familia, que no trabajase ni condujera, la ponía su hija en su contra, conocía el patrón de desbloqueo de su teléfono móvil" y que cuando ésta "harta" tras 17 años de esta relación "intentó independizarse, conoció a otra persona por Internet e ignoraba al acusado". Así, ha apuntado que todo esto molestó al acusado "quien planeó matarla para que pudiera quedarse exclusivamente con su hija".

Además, ha subrayado que el acusado en fase de instrucción ante el Juzgado número 1 de Lora del Río, en la reconstrucción de los hechos así como en su propia confesión a los agentes de la Guardia Civil "el acusado reconoció que se abalanzó sobre la víctima cuando estaba de espaldas y con un cordón le apretó el cuello entre 45 y 90 segundos que provocó la muerte por estrangulamiento". De igual modo, se ha referido al peritaje de los forenses que señalaron que el cadáver no presentaba "signos de haberse defendido" y que los cordones estaban atados "en la parte posterior del cuello" lo que "certificaría" la alevosía y que el delito fue "un asesinato y no un homicidio".

"FALTA DE COLABORACIÓN ABSOLUTA"

Por otro lado, la acusación particular que ejerce la familia, representados en la causa por tres letrados, ha subrayado que "durante todo momento" el acusado tuvo "una falta de colaboración absoluta" ya que una vez cometió el crimen, "con su capacidad intelectual y volitiva en perfectas condiciones como han certificado los peritos psicólogos", ocultó el crimen diciendo a su entorno que su pareja "le había abandonando", e incluso "para despistar" le puso una denuncia, y que tuvo "la frialdad" de celebrar la comunión de su hija "y decirle a la familia de M.R.L.B. que se había fugado con una nueva pareja".

Así, Rafael Ramírez, el letrado que representa a dos hermanos de la víctima, ha indicado que, una vez la familia denunció la desaparición de M.R.L.B. y la Guardia Civil encontró enseres de ella en el registro de la vivienda, el acusado "tenía muy claro que estaba en el centro de la diana" y que hizo "el teatro" de intentar suicidarse "con heridas superficiales" ya confesó el crimen ante los guardias civiles que le asistieron en el hospital "con un relato de los hechos en el que tenía la frialdad de echar la culpa a su pareja".

Con todo, ha destacado la necesidad de investigar si había una persona que le ayudó a deshacerse del cadáver toda vez que ha apuntado que en la maleta "se ha encontrado ADN de una tercera persona" y que en el momento de los hechos "el acusado sufría una cojera" que le dificultaría a cargar dicha maleta.

EL ACUSADO PIDE PERDÓN

De otra parte, la defensa del acusado, en su exposición de sus conclusiones finales, ha subrayado que los hechos constituyen un delito de homicidio, por el que pide la pena de siete años y seis meses de prisión, ya que su defendido es "una persona tranquila y no violenta" y que no hubo alevosía ya que el incidente ocurrió "durante una fuerte discusión progresiva" lo que elimina "el factor sorpresa".

Además, la representante del acusado, ha señalado que en este proceso concurre el atenuante de confesión porque "ésta se produjo porque A.M.G.G. quiso hacerlo" y que fue una confesión "real, sincera y útil" ya que sin ella "no se podría haber hallado el cuerpo de la víctima". Igualmente, ha indicado que también concurre el atenuante de arrebato porque el acusado actúo de esa manera "desproporcionada" ante los "graves insultos" a la hija en común que dijo la víctima durante la discusión.

Por último, A.M.G.G. ha hecho uso de su derecho a última palabra con el cual ha reconocido su culpa, ha pedido perdón de la culpa y ha señalado que está arrepentido y que no puede hacer nada "porque no hay solución y no puede volver atrás".

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