Los vecinos y comerciantes del entorno, entre las calles de Pujades y Llull, dicen haber visto cómo robaban a la salida del metro de Llacuna y cómo se encaran con quien sea. Aún así, Alfonsa López, la vecina más cercana, es la que ha visto de todo.
 
«Hay ratas que son más grandes que mi perro pero no me dan miedo y las mato», comentaba ayer tranquila la vecina.
 
También recuerda que le pincharon la luz de su finca, y le explotaron tres televisores y tuvo que pagar facturas de hasta 200 euros, ya que «la compañía me dijo que era mi problema». Aún así, lo que más inquieta a Alfonsa López es que pueda pasarles algo a sus hijas: «Ahora ya no salen a jugar a la calle. Una vez tiraron un cristal desde el balcón y casi le dan a mi hija», explica.
 
Los vecinos se reunieron ayer con el regidor del distrito de Sant Martí, Francesc Narváez, para buscar alguna solución.