Un coche eléctrico contamina un 18% menos que uno de combustión durante su ciclo de vida.
El estudio ha sido presentado por la marca Volkswagen. Volkswagen

La menor contaminación de un coche eléctrico es una de las ventajas más destacadas de estos modelos respecto a los vehículos de combustión. Su sistema de carga, variable en función del turismo, permite reducir la emisión de partículas nocivas para el medioambiente. Pero, ¿hasta dónde llega esta disminución?

Según un estudio realizado por Volkswagen, la huella de carbono que se produce durante todo el ciclo de vida de un vehículo eléctrico es un 17,6% menor que la de un modelo de combustión interna.

El Golf, uno de los vehículos más icónicos de la firma alemana, emite 140 gramos de dióxido de carbono (CO2) por kilómetros, mientras que la variante eléctrica desprende 119 gramos de CO2 por kilómetro durante todo su ciclo de vida.

"Es evidente que en un vehículo de combustión interna la mayoría de las emisiones se producen durante la fase de uso. Aquí, un diésel alcanza los 111 gramos de CO2 por kilómetro, mientras que un eléctrico emite solo 62 gramos de CO2 por kilómetro", señala el fabricante germano.

No obstante, Volkswagen subraya que el mayor nivel de emisiones de un vehículo eléctrico se produce durante la fase de producción, alcanzado los 57 gramos de CO2 por kilómetro, frente a los 29 gramos de CO2 por kilómetro de un diésel. La fabricación de baterías y la extracción de materias primas son las principales causas, según la marca alemana.

"Estas emisiones representan casi la mitad de todo el ciclo de vida de un vehículo eléctrico. Durante la fase de uso, las emisiones de CO2 dependen de las fuentes de producción de energía", apunta Volkswagen, subrayando que si en el proceso de fabricación de un eléctrico tan solo se usan fuentes de energía renovables la huella de carbono puede disminuir hasta dos gramos de CO2 por kilómetro.