Debate electoral en TV3
Debate electoral entre los candidatos por Cataluña a las elecciones generales del 28 de abril, en TV3. David Zorrakino / EUROPA PRESS

Los seis candidatos catalanes en las elecciones generales del 28 de abril protagonizaron este miércoles por la noche en TV3 un tenso debate, en el que polemizaron sobre la solución para el conflicto político en Cataluña, sobre un hipotético indulto a los encausados por el procés y sobre la propia televisión pública.

El director de TV3, Vicent Sanchis, fue el encargado de moderar el debate a seis, en el que participaron Jaume Asens (En Comú Podem), Gabriel Rufián (ERC), Laura Borràs (JxCat), Meritxell Batet (PSC), Cayetana Álvarez de Toledo (PP) e Inés Arrimadas (Ciudadanos).

En el terreno de los símbolos, Álvarez de Toledo lució un llamativo jersey amarillo, del mismo color que el vestido de Borràs, complementado con una mariposa también amarilla en la solapa.

En el arranque, Borràs, Asens y Rufián tildaron de "anomalía democrática" que Jordi Sànchez y Oriol Junqueras, cabezas de lista de JxCat y de ERC en estas elecciones, no pudieran estar presentes en el debate al encontrarse en prisión preventiva.

El primero de los tres bloques —sobre el conflicto político catalán— ha sido el más crispado, con constantes interrupciones y dardos cruzados entre los candidatos, que mantuvieron múltiples duelos a la vez, una tensión que apenas se atenuó en las más de dos horas y media de programa.

PP y Cs, contra Sanchis

El debate se inició con un reproche directo de Arrimadas y Álvarez de Toledo a Sanchis, a quien pidieron su dimisión como director de TV3.

Álvarez de Toledo denunció la "anomalía" que vive Cataluña con el proceso soberanista y, dirigiéndose a Sanchis, añadió: "Un ejemplo de esa anomalía es usted", por dirigir TV3 pese a haber sido "procesado por desobediencia" por el 1-O.

Arrimadas fue incluso más allá y entregó a Sanchis —a quien definió como "conseller de propaganda"— una "carta de dimisión" ya redactada, en la que se recuerda que fue "reprobado" por el Parlament y se señala que ha sido "procesado por haber puesto la televisión pública al servicio del golpe de Estado separatista".

Sanchis rehusó replicar: "Yo no me presento, yo no voy en ninguna lista y no voy a contestar, yo no estoy debatiendo con ustedes", afirmó el director de TV3, que al finalizar el debate se despidió destacando la "profesionalidad" de los trabajadores de TV3 y Catalunya Ràdio.

"Aquí huele a indulto"

Álvarez de Toledo y Arrimadas coincidieron también en instar a Batet a aclarar si Pedro Sánchez piensa indultar a los líderes soberanistas encausados —"Aquí huele a indulto", dijo la candidata de Cs— y acusaron a los socialistas de apoyarse en los independentistas para llegar al Gobierno con una moción de censura.

Batet les reprochó que traten de interferir en la justicia y añadió: "La única propuesta que tienen sobre la mesa es de conflicto, para continuar en la crispación y la confrontación. No hay una propuesta de resolución. Y creo que lecciones en materia de defensa del Estado el socialismo no puede recibir ni una".

Los símbolos también fueron motivo de confrontación dialéctica; Arrimadas mostró a Batet un lazo amarillo que "ha quitado una persona del parque infantil al que lleva a sus hijas" y le preguntó: "¿Van a mantener que quitar los lazos amarillos crean crispación?".

"Ojalá le molestara un símbolo fascista lo que le molesta un lazo amarillo", le espetó Rufián, que en otro momento se enzarzó con Álvarez de Toledo después de que esta le reprochara que a los constitucionalistas les "pegan" y mencionara el intento de boicot que sufrió recientemente en la UAB.

Como réplica, Rufián mostró una foto de una carga policial sobre votantes durante el 1-O. "Bravo la Guardia Civil", replicó Álvarez de Toledo, que denunció que algunas personas usaron ese día a "niños de dos años" como "escudos humanos".

Laura Borràs hreprochó a la candidata del PP que tildase constantemente a los independentistas de "totalitarios" y calificase de "prófugo" y de "foragido" a Carles Puigdemont. "No sé si estoy en un western", ironizó.

Tanto Álvarez de Toledo como Arrimadas insistieron en tildar el 1-O y la declaración unilateral de independencia del 27 de octubre de 2017 de "golpe de Estado", y ello tambiéndio lugar a reproches por parte de las formaciones independentistas.

Batalla en la izquierda

Los duelos del debate también se produjeron entre los candidatos de la izquierda, por ejemplo cuando Rufián cuestinó que la visión plurinacional de Pablo Iglesias sea firme, a lo que Asens respondió visiblemente molesto, recordando que el líder de Podemos defiende el derecho a decidir de Cataluña vaya donde vaya.

"Te puedo asegurar que a puerta cerrada no dice lo mismo que en los mítines", replicó Rufián a Asens, quien a su vez echó en cara a ERC que parezca que le incomode que "haya una alternativa" al PP y PSOE en España.

En el bloque de las políticas sociales, Batet, Asens y Rufián polemizaron por la imposibilidad de llegar a acuerdos sobre los presupuestos estatales, catalanes y de Barcelona.

En medio del cruce de acusaciones por el procés, los presos, TV3 y las cuestiones económicas, hubo 'pactos de no agresión' implícitos: Rufián y Borràs evitaron enfrentarse, y tampoco Arrimadas y Álvarez de Toledo buscaron el cuerpo a cuerpo.

En cambio, Batet fue en numerosos momentos el blanco de los ataques de los otros cinco candidatos presentes en el debate, que concluyó con el habitual "minuto de oro", momento que Álvarez de Toledo aprovechó para reivindicar el discurso de Felipe VI del 3 de octubre de 2017, diciendo que lo utilizaba porque "el nacionalismo quiere expulsar las palabras del rey de Cataluña".

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