Gucci
Una tienda de Gucci en las calles de Roma. FLICKR

La industria de la moda se encuentra bajo presión por parte de las organizaciones medioambientales, que piden que sea más sostenible. En los últimos años, la polémica sobre la destrucción de la ropa que las grandes firmas no venden ha salpicado recurrentemente el sector. Ahora, Francia pretende convertirse en el primer país de la UE en prohibir esta práctica mediante una ley.

Según Women's Wear Daily, la ley está siendo impulsada por Brune Poirson, de la Secretaría de Estado del Ministerio de Transición Ecológica, y se espera que esté lista para finales de este año. Para su elaboración se toman como base las 50 propuestas sobre economía circular realizadas en 2018 por Edouard Philippe, primer ministro del país.

El de Francia es el primer paso legislativo por parte de un país, aunque la UE ya había movido ficha previamente. En 2015 creó el European Clothing Action Plan para mejorar las prácticas de la industria (desde la obtención de fibras al consumo, la producción o el reciclaje). Según un informe del portal Business of Fashion, el sector de la moda desecha 500.000 millones de euros al año.

Hasta la fecha, son las propias empresas las que deciden lo que hacen con el excedente. En agosto de 2018, Burberry anunciaba que iba a dejar de quemar la ropa que no vendía, después de que saliera a la luz que la firma había destruido prendas no vendidas valoradas en 33,11 millones de euros en un solo año para que no fueran distribuidas a precios más bajos.

Muchas marcas han sido señaladas por destruir ropa no vendida o agujerearla antes de tirarla para no perder caché, como ha sido también el caso de Louis Vuitton. Otro ejemplo es el de H&M, cuando se supo en 2018 que acumulaba en sus almacenes productos con un valor superior a 3.400 millones de euros y que parte de ellos se incineraban.

¿Qué pasa con lo que no se vende?

Como ya se ha dicho, depende de la marca. Aunque, según explica la Confederación Española de Comercio (CEC), lo primero que intentan las firmas es dar salida a la ropa por todos los medios, ya sea mediante rebajas, promociones, descuentos especiales, outlets o ferias.

Otra opción es la vender las prendas a terceros: hay empresas que se dedican a comprar el stock de las marcas y lo distribuyen por otros mercados internacionales donde tienen menos presencia, según recoge El Mundo.

Pese a todo, sigue sobrando ropa. El modelo de negocio de Inditex, por ejemplo, intenta afinar con las cantidades. Mientras que otros como Primark señalan que donan toda la ropa que no se vende, que se recicla para recaudar fondos para apoyar la labor the Newlife Charity.

Sin embargo, el sector del lujo funciona de otra manera y hay menos rebajas. Es por este motivo que muchas firmas prefieren destruir el excedente a malvenderlo, algo que no se podrá hacer en Francia a partir del año que viene.