María José Campanario en una imagen reciente
María José Campanario en una imagen reciente. GTRES

María José Campanario es la protagonista involuntaria de una fábula que se ha escrito muy a su pesar. Está acostumbrada a que, desde que se enroló en la relación con Jesulín de Ubrique, se cuenten sobre ella historias que, en ningún caso, coinciden con la realidad.

Sus irremediables problemas con la justicia, ya olvidados, y su frágil salud han servido para que muchos hayan hecho leña del árbol caído. Al menos, lo han intentado.
El último, un paparazzi reconvertido en colaborador de televisión que tuvo la osadía de explicar que María José Campanario había mantenido un encuentro íntimo con un dentista catalán con el que, además, habría iniciado un romance en la clandestinidad.

Pero ese anochecer y amanecer, que fue relatado con luces y taquígrafos, no se quedará en un comentario para rellenar páginas en blanco. Su abogado, Antonio González-Zapatero, ya ha presentado una demanda contra el informador.

De este modo, se verá obligado a aportar las pruebas que alega tener para refrendar una información que supone no solo una difamación intolerable para María José Campanario, sino también una intromisión ilegítima en su intimidad.

En cualquier caso, Jesús y María José siguen demostrando que su relación de pareja está construida sobre unos cimientos de confianza que ni la mayor de las explosiones puede quebrar. O eso parece.