Samanta Villar y Chaoko paseando por Las Ramblas.
Samanta Villar y Chaoko paseando por Las Ramblas. CUATRO

Samanta Villar se preguntó en el programa de este martes de La vida con Samanta en Cuatro: ¿Qué es extravagante? ¿Qué es normal? Y para comprobarlo, la periodista decidió vivirlo en primera persona buscando su lado más extravagante. Para ello acudió a Chaoko, una influencer que por su extravagancia es aclamada en todo el mundo.

Chaoko acudió a la vivienda de Villar para llevarle algunas prendas de su peculiar vestuario. La periodista le preguntó si en su casa iba también vestida con sus rastas y faldas, pero la joven le contestó que no, que en su hogar "voy en pijama y me rasco los bajos".

"¿Te gusta la ropa 'lolita'?". Fue lo primero que le preguntó Chaoko a la catalana al empezar a sacar su ropa de la maleta. "Me encanta, es una cosa que no me he atrevido a ponerme nunca, pero que me parece súper bonita", admitió Villar.

Ambas salieron a la calle, atrayendo las miradas de las personas que paseaban ("Ser raro depende de la gente que te ve", afirmó), visitaron una cafetería para gatos y la periodista se animó a viajar en tren de Barcelona a Madrid con el vestuario de Chaoko: "La situación me pone nerviosa, entrar en el tren con este aspecto se me hace bastante incómodo. Me da un avergüenza que me muero y hacia tanto que no pasaba vergüenza...", confesó.

Pero para perder totalmente el pudor, Villar se sometió a una última prueba, pasear desnuda por las calles de Barcelona. Para ello se sometió a una sesión de body painting realizada por Chaoko. "Se ha quedado una tarde preciosa para sentirme extravagante", reconoció la periodista. En ese momento, se quitó el abrigo y se quedó con el torso desnudo y totalmente decorado a mano por la influencer: "En la vida creía yo que caminaría en bolas por Las Ramblas", admitió Villar entre risas.

"Quizás haya sido el día más extravagante de mi vida, o quizás no, porque visto desde fuera siempre he sido extravagante, he estado en sitios insólitos y he vivido experiencias únicas y raras, pero me he adaptado con facilidad y pocas cosas me han dado miedo. Eso que para mí era la normalidad, ha resultado ser sorprendente para tanta gente que al final aprendo que sí, que soy rara, y me siento orgullosa de ser la rara. Tanto, que por un día, decido enarbolar con rotundidad la enorme bandera de la extravagancia", concluyó Villar.