Entrevista a Rubén Martínez Dalmau (Unides Podem)
El candidato de Unides Podem-EU a la Presidencia de la Generalitat, Rubén Martínez Dalmau, durante la entrevista con 20minutos.es en la sede de la coalición en València. EDUARDO MANZANA

Rubén Martínez Dalmau cambia las aulas universitarias por los mítines y las sesiones parlamentarias de la política para encabezar la lista de Unides Podem-Esquerra Unida, una coalición que aspira a mantener en Les Corts el espacio político a la izquierda de PSPV y Compromís.

Nacido en Teulada (Alicante) hace 48 años, es profesor de Derecho Constitucional en la Universitat de València, además de jurista y politólogo. Ha realizado estudios en universidades europeas y ha asesorado a países de Latinoamérica en procesos constituyentes. Defiende que el Consell surgido del Acord del Botànic, sostenido por su partido, ha sido "tímido" en algunos aspectos. Su principal obstáculo en la carrera electoral es su bajo nivel de conocimiento entre el electorado.

Prácticamente todas las encuestas apuntan a una bajada de Podemos en Les Corts, incluso bordeando la barrera electoral del 5% que da acceso a la Cámara valenciana. ¿Temen quedarse fuera pese al pacto con Esquerra Unida?
En absoluto, porque además entendemos que unas encuestas que tienen el 40% de indecisos no pueden reflejar fielmente ni siquiera el momento particular en que se toma la muestra. Cuatro de cada diez personas han dicho que van a votar, pero no saben a quién. Las encuestas pueden ser indicativas, pero lo importante es lo que está pasando ahora: que hay un 40% de personas que están siguiendo la campaña electoral, están viendo los debates, leyéndose los programas y están contrastando ideas, y en ese contraste de ideas nosotros salimos muy reforzados porque tenemos un programa valiente, de transformación para acabar con muchas de las losas que han pesado sobre el pueblo valenciano.

Todos los partidos manejan datos. ¿Qué les dicen los suyos sobre la movilización para el próximo domingo en unas elecciones adelantadas y en un puente festivo?
Sinceramente, la importancia de estas elecciones es tal, para nosotros las más importantes desde la Transición, que la gente va a ir a votar. De hecho se puede ver en los avances del voto por correo, que prácticamente se ha multiplicado por cuatro. La gente que no irá a votar ya lo ha hecho por correo.

¿Competir con Compromís y más concretamente con Mónica Oltra les frena en la Comunitat Valenciana?
Compromís ha venido de la mano de Podemos en dos elecciones diferentes: en És el moment en 2015 y en 2016 con A la valenciana. Por lo tanto, es un partido que tiene elementos en común con Podemos muy importantes. Pero la competencia no es tanta en tanto que nosotros somos una fuerza estatal que tenemos un plan estatal, un plan europeo y un programa autonómico. Compromís está más limitado al campo autonómico y local.

¿Cómo se ubica usted ideológicamente?
Yo soy un demócrata. Para mucha gente, ser un demócrata es ser de izquierdas. Yo creo que los pueblos toman decisiones por ellos mismos y creo que la gente tiene que empoderarse de sus decisiones y los políticos servir a la gente.

¿Qué ha sido lo mejor y lo peor del Consell del Botànic?
Lo mejor del Botànic es haber podido desalojar al PP, que es el partido más corrupto de Europa, de las instituciones. Esa ha sido la clave y para eso estaban los votos del grupo parlamentario de Podemos. Lo peor: ha sido un Gobierno que en algunas decisiones ha sido muy tímido. A la hora de revertir la gestión privada de hospitales como el de Dénia, de acabar con los privilegios de los expresidentes, que finalmente no se aprobó, a la hora de vaciar competencialmente las diputaciones. No lo hicieron y ahora vienen estos lodos, como el caso Alquería, la corrupción que salpica a Compromís y al PSPV. Todo esto no habría pasado si hubiéramos reconfigurado las instituciones como nosotros propusimos. Ha sido tímido y por eso queremos gobernar, para que ahora podamos nosotros liderar el Botànic.

¿Entrará Podemos en el próximo Ejecutivo si tiene la llave del pacto?
Absolutamente, y más ahora. Es algo que ya hace mucho tiempo que planteo porque solo se cambia la vida de la gente gobernando. Pero también es verdad que, tal y como habíamos construido el Acord del Botànic, Podem es una fuerza que desde el Parlamento valenciano impulsa diferentes leyes y después el Consell ejecuta y crea las políticas públicas. Eso no ha funcionado muy bien, porque el Consell ha ejecutado las que ha querido, no todas. ¿Cuál es el problema? Que ahora nos hemos dado cuenta de que para poder tener un Govern del Botànic valiente tiene que entrar Unides Podem a gobernar.

Entonces, ¿considera un error la fórmula elegida o la decisión de quedarse fuera en 2015?
No, porque estaba diseñado así, con nosotros trabajando desde el Parlamento y con el Consell dirigido por el señor Puig y la señora Oltra. El problema está en que nosotros hemos hecho los deberes en el Parlamento, pero el Consell del señor Puig no ha hecho los deberes. En teoría iba a funcionar muy bien, en la práctica, el Consell ha sido mucho más tímido y mucho menos valiente de lo que esperábamos.

¿Considera válida la fórmula del mestizaje [compartir cargos de diferentes partidos en una misma conselleria] si entran en el Ejecutivo?
No es un tema que me preocupe mucho, porque tenemos que ver cómo les ha funcionado. Yo entiendo que lo importante es poner gente competente a la cabeza de los diferentes ámbitos de toma de decisiones políticas. Cuando tengamos a la gente competente, podremos avanzar en políticas de transformación. Si esa persona es de un partido o de otro, creo que es algo que tendría que ser secundario.

¿En qué áreas concretas les gustaría influir para avanzar en esas políticas de transformación? ¿Vivienda, Educación…?
En primer lugar, es muy importante que rompamos esas dinámicas de la vieja política de repartir los sillones y de hacerlo además antes de saber los resultados de una elección. Creemos que es fundamental entender que al día siguiente de las elecciones habrá que sentarse y ver cuáles son los mejores que puede ocupar cada uno. Espero, además, que yo pueda liderar este desborde del Botànic, pero nosotros no tenemos áreas de preferencia para nuestra gente, sino pilares programáticos, que son cuatro: feminismo, transición verde, justicia social y democracia. Esos cuatro pilares deben tener su representación en el Consell, pero eso no implica que tengamos que tener necesariamente a gente nuestra.

¿Qué políticas cambiarían con Podemos al frente de conselleries?
Cambiarían muchas. Nosotros, que hemos sido el motor del Botànic desde el Parlamento, ahora queremos serlo también desde el Consell. Eso implica que tendremos mayor capacidad para hacer las cosas con más audacia, mayor rebeldía. A nosotros, cuando nos llamen los oligopolios eléctricos no vamos a atender una llamada o a dejarnos presionar por lobbys bancarios. Nosotros no debemos nada a nadie, ni siquiera la campaña electoral ha contado con un euro de los bancos. Estamos con las manos libres para poder hacer políticas de transformación, cosa que, lamentablemente, el PSPV y Compromís no pueden decir, ya que a ellos sí que les pagan las campañas electorales los bancos y el señor Puig sí que contesta al teléfono cuando le llaman, por ejemplo, los empresarios de Intu Mediterrani. Nosotros tenemos la capacidad para tener un gobierno que obedezca a la gente.

¿Cree que Podemos ha podido perder parte del voto indignado, de ese voto contestatario, tras cuatro años apoyando al Gobierno?
Es posible que una parte del voto ya no esté con nosotros, pero hay otra parte que se nos ha unido porque hemos tenido que madurar muy rápidamente. Nacimos y logramos ser tercera fuerza estatal y quinta en el Parlamento valenciano. Eso ha sido durante un periodo de tiempo que ha sido muy difícil de gestionar. En la medida en que hemos entrado en las instituciones nos hemos dado cuenta de que muchas de las cosas que se plantean en las plazas, al tener que reconfigurarse en las instituciones, no es tan fácil. Y, por eso, es posible que haya una parte del voto indignado que haya dicho "no me gusta cómo se ha hecho". Pero ese mismo voto indignado tiene que darse cuenta de que el gran problema que tenemos es que la institucionalidad no está de acuerdo muchas veces con las decisiones democráticas. Solo confiando en Unidas Podemos es como vamos a poder entender que esa indignación puede convertirse en políticas públicas rebeldes.

También ha dicho que no debe presidir el Consell la persona que lidere la lista más votada, sino la que más apoyos sume. ¿Lo mantiene?
Absolutamente. Es que esa es la esencia del sistema parlamentario. El parlamentarismo nos da justamente la capacidad de poder elegir entre diferentes personas sin que necesariamente sea la más votada. Yo quiero ser la persona más votada, pero incluso así tendré que sentarme con el resto de socios y preguntarnos a quién tenemos que elegir presidente o presidenta. Eso tiene que hacerse visibilizando el objetivo de que la gente viva mejor, de mejorar las condiciones de vida de la gente, no lo que interesa a los partidos políticos o a los afiliados que tienen carné. No podemos colocar los intereses del carné de los partidos políticos por encima de los intereses de la gente.

¿Cuál sería su primera medida si accediera al Gobierno valenciano?
Tenemos un plan de 100 días que es bastante contundente. Hay que empezar a trabajar ya sobre las listas de espera. Aunque es verdad que han mejorado las condiciones respecto a los gobiernos del PP, sigue habiendo personas que tienen que esperar meses para que les atienda un especialista. Esto no puede ser, tenemos que atajar las listas de espera. Hemos de acabar ya con los barracones, tenemos que intentar que en el menor espacio de tiempo posible ninguna niña ni niño esté en un barracón. Es muy importante que solucionemos ya el tema de la financiación. Le dije el otro día a Pablo Iglesias: al día siguiente de que yo sea presidente y tú lo seas voy a estar llamándote todos los días para ver qué pasa con el tema de la financiación porque es la verdadera losa que tenemos en Valencia. Todo ese paquete de medidas tiene que estar destinado a mejorar rápidamente la vida de la gente.

En el tema de los barracones, ¿qué haría usted más allá de la licitación de nuevos centros escolares de esta legislatura?
La burocracia es muy lenta. La administración pública no puede ser un paquidermo que se mueve con lentitud. Hemos de conseguir agilidad y capacidad para poder hacer las cosas con rapidez. Cuando alguien entra a liderar un proyecto político no solo no se puede dormir, sino que no tiene que dormir. Tiene que estar todos los días planteando políticas de avance. Podemos ir mucho más allá de lo que se ha hecho. Tenemos que cerrar proyectos que llevan décadas, como el instituto número 5 del Port de Sagunt, que todavía es un solar. Es muy fácil empezar si se tiene la fuerza y se entiende que la gente no puede esperar toda una generación a que se solucionen sus problemas, tienen que ser solucionados ya.

Otra de las asignaturas pendientes que ha enumerado, esta vez en materia sanitaria, son las listas de espera. ¿Cómo la abordaría?
Tiene que haber un plan de choque para acabar con ellas y que los profesionales tengan las condiciones adecuadas para realizar bien su trabajo. De todas formas, ese tema de medios y de recursos nunca se va a solucionar si no gobernamos aquí y en España, porque el PSOE no va a cambiar el modelo de financiación. Han estado gobernando con mayorías absolutas y no lo han hecho, no lo van a hacer ahora, y el PP menos todavía.

La sociedad civil y el conjunto de los partidos abogan por ese cambio en el modelo de financiación, pero no se produce. ¿Cree que es realmente posible en un escenario político tan fragmentado?
Hay un pacto entre los partidos que dice que el modelo se tiene que cambiar y además habrá que ir al presidente del Gobierno, sea quien sea, y decirle que no tiene sentido que los valencianos, estando por debajo de la media de desarrollo de España, estén pagando por encima de esa media. Eso lo tiene que entender cualquier presidente del Gobierno y cualquier español. Eso atenta incluso contra el principio de progresividad de la Constitución. Creo que si mantuviéramos ese sistema de financiación, crearíamos una resistencia fuerte en el marco valenciano.

Una de las consecuencias de ese sistema de financiación es la acumulación de deuda que ahoga a la Generalitat y que ya se sitúa por encima de los 47.000 millones de euros. ¿Qué solución propone? ¿Sería factible una quita?
Unidas Podemos es la única fuerza que tiene en su programa la compensación de la deuda estatal en relación con aquello que se nos debe por la infrafinanciación, lo que llamamos la deuda histórica. De esos 47.000 millones, un poco más de la mitad se debe al Estado español. Entonces, podríamos perfectamente compensar esa parte con aquello que históricamente no hemos recibido y tendríamos que haber recibido. Hacer justicia significa reconocer esa deuda histórica y pagar más de la mitad de lo que ahora mismo se debe. Supondría contar con 23.000 o 24.000 millones más lo que baja en intereses y en pago de capital, y eso es algo que nos merecemos porque hemos estado infrafinanciados todos estos años.

Sería como quitarse media losa de endeudamiento…
Alguna gente lo llama condonación, pero es compensación. No es una quita, no estás perdonando la deuda, estás compensando con lo que te deben. Por lo tanto, lo has pagado.

Se han mostrado partidarios de establecer una tasa turística. ¿Puede concretar esta medida con cifras (importe, ingresos…)?
La tasa turística no es un capricho, sino que forma parte de una transformación verde. Este es el único planeta que tenemos, no hay otro, y cosas como el cambio climático o la falta de agua tienen que ver con que no hemos sido capaces de crear una economía circular verde. Hemos sido depredadores: el 75% de la costa valenciana está urbanizada. En la costa de Orihuela, menos Cala Mosca, todo el resto son chalés y apartamentos y quieren acabar con ese último reducto. Eso no puede ser. Si queremos que las generaciones futuras vivan y si queremos salvar el turismo de esas condiciones de depredación, de precarización del trabajo, de falta de condiciones salubres, hemos de empezar a tomar medidas. Una de ellas es la que llamamos tasa de sostenibilidad turística. Esa tasa, por ejemplo, en Benidorm, con 16 millones de pernoctaciones anuales, con una tasa de tramos de 1 euro al día, tendríamos 16 millones de euros para poder luchar contra la precarización en el sector turístico, acabar con las condiciones de explotación de las camareras de hotel, limpiar las playas...

O sea que esos ingresos revertirían en el propio sector.
Por supuesto. Nos entrevistamos con los empresarios y una parte están de acuerdo con que tiene que haber algo. La tasa de sostenibilidad turística va a llegar algún día, como ha llegado a Ámsterdam, Berlín, París, Barcelona o Baleares. La pregunta es si vamos a aguantar hasta el final para acabar de depredar lo que nos queda o vamos ya directamente a programar con tiempo cómo lo vamos a hacer, dónde vamos a destinar esos recursos. Creo que hay que hacer eso, sembrar ahora la prosperidad futura. Esta es otra cosa que no nos compraron los socios del Botànic.

En materia de vivienda, abogan por la regulación de los precios del alquiler para evitar subidas que impidan el acceso. ¿Cómo lo harían?
El tema de la vivienda es fundamental, sobre todo para la gente joven. No pueden hacer lo que hicieron nuestros padres, que es salir de su casa y organizar su familia, y que es a lo que cualquier persona aspira. Nosotros planteamos en el programa electoral un plan de viviendas para la gente joven en el que tres de cada diez viviendas deben ser sociales. También queremos que cubran a las mujeres víctimas de violencias machistas, que muchas veces salen de sus casas y no tienen a dónde ir. También estamos a favor de colocar límites máximos a los alquileres, porque si no se hace, particularmente en ciudades o territorios turísticos como el nuestro, al final la demanda turística eleva enormemente el precio del alquiler y es imposible que la gente pueda tener una casa donde vivir. La vivienda tiene que estar al servicio de las personas que las habitan todo el año. Eso no significa que no tengamos que tener, lógicamente, residencias turísticas, pero no puede ser algo que vaya en detrimento de la capacidad de la gente de vivir en condiciones dignas.

¿Hasta qué punto el conflicto en Cataluña influye en la política valenciana?
En el caso valenciano estamos muy lejos de estar preocupados por el independentismo. Eso solo lo hace la gente que no conoce la gente que no conoce esta tierra, como el señor Cantó y la gente de Ciudadanos, o la señora Bonig, que habla del catalán y el valenciano. Eso es colocar muros y no entender que el pueblo valenciano es un pueblo de paz y de armonía. Entiende muy poco la idiosincrasia valenciana quien crea que esa fractura nos puede afectar.

¿Cómo es su relación personal con el resto de candidatos? ¿Cómo los está viendo durante esta campaña electoral?
Tengo una relación muy buena con todo el mundo.

Ximo Puig.
Me parece un buen hombre, una persona que ha vivido toda la vida de la política y que tiene esas mañas de los viejos políticos y sabe comportarse como tal.

Isabel Bonig.
Es una mujer muy divertida. Creo que no entiende mucho dónde está, en el partido más corrupto de Europa y un partido que desde mi punto de vista debería ser ilegalizado por haber perseguido unas ideas como las de Podemos a través de las cloacas del Estado. Pero bueno, ella ha decidido estar ahí. Es una mujer que creo que no está muy bien ubicada dentro del PP.

Mónica Oltra.
Es una compañera de ideas, una persona que ha venido con nosotros es varias ocasiones. Pero creo que cada vez es más consciente de que su proyecto en Compromís es un proyecto muy limitado, que tiene sus límites naturales y que no puede ser nunca una gran fuerza estatal o europea por su propia identidad. Creo que a Mónica a veces le gustaría estar más en Podemos que en Compromís, la verdad.

Toni Cantó.
Conmigo es una persona muy agradable, solo que está encorsetado. Seguramente él no ve con buenos ojos la derechización que ha tenido su partido. Es alguien que viene de UPyD y posiblemente se sienta incómodo cuando ve que la política de Ciudadanos la marca Vox.

Consulta aquí más noticias de Valencia.