Casi la mitad (el 48%) de los 20 millones de viajes que contrataron los españoles el verano pasado se hicieron a través de touroperadores y, según datos de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), sólo hubo 5.800 reclamaciones. ¿Significa esto que para la inmensa mayoría las vacaciones respondieron a sus expectativas, o más bien que, una vez en casa, preferimos simplemente pasar página?

Las organizaciones de consumidores lo tienen claro: «se producen muchos problemas,  pero la gente no denuncia. Cuando vuelven de un viaje que ha salido mal lo que quieren es olvidarlo», explican en la Federación de Consumidores en Acción (Facua). A ello se suma otro problema: sólo el 49% formalizan un contrato por escrito con la agencia.

Descuentos engañosos

Tanto Facua como la OCU  han lanzado sendas campañas para animar al usuario a quejarse y reclamar. La agencia de viajes, señala Facua, «no es un mero intermediario, sino la responsable de garantizar que todo se cumpla», según establece la Ley de Viajes Combinados. Por su parte, la Asociación Empresarial de Agencias de Viajes Españolas no lo desmiente, pero matiza que «la responsabilidad es del mayorista».

Advierten también contra los pretendidos chollos. Así, este año muchas agencias ofrecen descuentos de hasta un 20% si se cierra el viaje con suficiente antelación, algo que, para las asociaciones de consumidores es un gancho, ya que gran parte de esas plazas a «bajo precio» nunca existieron o ya están agotadas.

Conviene saber...

Publicidad del viaje: Un folleto tiene más fuerza vinculante que el contrato, a diferencia de sectores como la vivienda. Guárdelo siempre por si lo publicado no se ajusta a los servicios recibidos. Tiene dos años de plazo para reclamar.

Modificación de precios: El incremento de precios que fijan algunos folletos (carburante, suplementos, tasas e impuestos) sólo puede aplicarse a paquetes turísticos (viaje + alojamiento) hasta 20 días antes de su salida.

Hoteles: Si los alojamientos no son de la categoría contratada, exija un recibo para poder reclamar después.

Gastos adicionales: Pida factura de cualquier desembolso por conceptos que estaban incluidos en el viaje (excursiones, traslados, comidas ...). Tendrán que reembolsárselo la vuelta.

Equipaje: Si la aerolínea le pierde las maletas, reclame en el aeropuerto. Si no aparece deberán indemnizarle

Y si al final no viaja...

Anulaciones: El 3% de los viajes se anulan cada año por motivos familiares, de salud o trabajo. Si se hace hasta 48 horas antes de la partida se pierde el 25% del importe. Si se anula entre los tres y los diez días antes de partir se pierde un 15% y si es con más de 10 días y menos de 15 se devuelve el 95%.

Cancelación: Sólo el 16% contrata un seguro de anulación. Quien lo hace tiene derecho al 100% del importe del viaje aunque lo anule en el último momento.

Plantón: Los viajeros que, sin avisar, no se presentan en la salida (el 7%), no tienen derecho a nada.

Seguro: Depende del viaje. El precio medio, de 15 a 30 euros.

Si la línea aérea nos deja en tierra

La UE ha endurecido las normas que regulan la compensación a los pasajeros en caso de que el vuelo se cancele, se retrase o haya overbooking (más plazas vendidas que asientos). Éste será el primer verano en que se aplique el nuevo reglamento por el cual los pasajeros percibirán entre 250 y 600 euros en función de la distancia del vuelo y la demora o cancelación previstas. Antes se abonaban entre 150 y 300. Además, tienen derecho a comida, hotel y dos llamadas de teléfono gratis.

Más de la mitad de los españoles, sin veraneo

Somos los europeos con menos planes para viajar.  Sólo un 43% de los españoles viajarán este verano a destinos turísticos y, de ellos, el 71% lo hará dentro del país. Aunque tenemos más vacaciones que nuestros vecinos europeos (el 22% de los españoles disfrutan de cuatro semanas frente al 42% de europeos, que sólo tienen dos), viajamos bastante menos que ellos.

En lo que sí coincidimos es en los destinos preferidos. El 65% de los españoles y el mismo porcentaje de europeos apuestan por la costa.
A la hora de alojarnos optamos por hoteles y apartamentos, y descartamos los paquetes vacacionales cerrados. Eso sí, somos poco previsores y organizamos las vacaciones a última hora, a diferencia de la alta previsión de alemanes y belgas.