Chocolate
Chocolates Simon A. Eugster

Dice la leyenda que el dios Quetzalcoatl regaló a los hombres un árbol del que se podía extraer una bebida espumosa que daba una gran energía a quién la bebía, el “tchocolatl”; posteriormente, cuando se estudió este árbol, se le bautizó con el nombre científico de Theobroma Cacao, que quiere decir “alimento de los dioses”.

Inicialmente era una bebida oscura, espesa y espumosa que se consumía en México y se la apreciaba tanto que llegó a utilizarse como moneda de cambio. Posteriormente, el cacao entra en Europa a través de España y desde aquí se va extendiendo por Portugal e Italia llegando a Francia, Inglaterra y los Países Bajos en el siglo XVII. En este mismo siglo XVII tuvo lugar un apasionado debate en el que llegó a intervenir el papado acerca de si el chocolate rompía el ayuno o si, por el contrario, se le consideraba una bebida y por lo tanto se podía consumir sin restricciones.

Aunque a lo largo de la historia ha habido diversos intentos de solidificar el chocolate, no es hasta el siglo XIX cuando se produce la auténtica revolución industrial de este producto y ya en el siglo XX es cuando aparecen productos como el helado de chocolate o el conocido Toblerone, comercializado bajo la marca Toble-O-rum.

Hattys

Algo distinto es el caso de los bombones; la historia más conocida dice que nacieron en el siglo XVIII cuando el pastelero de Luis XIV preparó unas frutas recubiertas de chocolate y se las ofreció al rey. Al monarca le parecieron especialmente buenas y así lo hizo saber diciendo que estaban “bon bon”, expresión de la que salió el nombre bombón que ahora damos a esas pequeñas porciones de chocolate ya sea puro o relleno de distintos ingredientes.

A día de hoy, el chocolate es un producto extendido por todo el mundo y, aprovechando que viene el Día de la Madre, les recuerdo que pocos regalos hay tan socorridos como una caja de bombones; eso sí, procuren buscar productos lo más naturales posibles y les recomiendo que prueben con distintos rellenos … como decía Forrest Gump,  ‘la vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar’.