Dos españoles se encuentran entre las víctimas de los atentados perpetrados el domingo en varias iglesias y hoteles de lujo de Sri Lanka, según ha confirmado a 20minutos el Ministerio de Exteriores, que no ha facilitado sus identidades.

El "desgraciado fallecimiento", apunta el departamento de Josep Borrell, ha sido constatado por el personal de la Embajada de España en Nueva Delhi desplazado a la zona, que ahora trabaja para obtener cuanto antes los certificados oficiales de las autoridades judiciales locales.

El alcalde de Pontecesures (Pontevedra), Juan Manuel Vidal, sí ha explicado a varios medios de comunicación, entre ellos la Agencia EFE y Radio Galega, que los fallecidos son María González y Alberto Chaves, de 32 y 31 años, residentes en la localidad.

Asimismo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha hecho referencia en un tuit de condolencias a su lugar de procedencia. "Nuestro corazón está con todas las víctimas de este cruel ataque", ha añadido.

Chaves trabajaba en la filial india de la empresa viguesa de congelados Profand, ha confirmado la propia compañía; ella, en la empresa de su familia, en Padrón, especializada en equipación de trabajo. La joven había ido a visitar a su novio y ambos estaban de vacaciones en Sri Lanka.

El regidor de Pontecesures, que ha admitido que se siente "un poco sobrepasado" -ya que la joven vivía a apenas 500 metros de su casa-, ha convocado esta tarde una reunión de portavoces municipales y este martes habrá un pleno extraordinario en el que se decretarán varias jornadas de luto oficial. También habrá luto oficial en el municipio de Rianxo, de donde era originario Alberto Chaves.

Por su parte, una portavoz de Profand ha transmitido su consternación y se ha ofrecido a ayudar en todo lo posible a la familia. 

Varias nacionalidades

Entre los fallecidos en los ataques hay, al menos, ciudadanos de ocho nacionalidades, contando con los españoles. Así, según informaciones proporcionadas por varios gobiernos, hay daneses, australianos, estadounidenses, chinos, británicos, turcos o indios.
 
Entre las víctimas mortales figuran tres daneses, que son hijos de Anders Holch Povlsen, dueño de la firma de moda Bestseller y uno de los hombres más ricos de Dinamarca, según confirmó este lunes la compañía.
 
El primer ministro de Australia, Scott Morrison, confirmó en su cuenta de Twitter la muerte de dos australianos, ambos miembros de la misma familia y que vivían en Sri Lanka. Morrison también indicó que otros dos nacionales se recuperan en hospitales del país.
 
Por su parte, el Ejecutivo indio informó de la muerte de al menos cinco de sus nacionales. En Twitter, la ministra de Asuntos Exteriores india, Sushma Swaraj, difundió además información sobre varios desaparecidos. Y el presidente de China, Xi Jinping, ha mencionado a dos ciudadanos chinos.
 
El Ministerio de Exteriores de Sri Lanka confirmó el domingo que entre los fallecidos hay también al menos una víctima de Portugal, dos de Turquía, tres del Reino Unido, y dos ciudadanos con doble nacionalidad estadounidense-británica.

Un grupo terrorista local

El Gobierno de Sri Lanka ha culpado de los atentados al poco conocido grupo terrorista local de tintes islamistas National Thowheeth Jamath (NTJ).  El ministro de Salud, Rajtha Senraratne, que ejerce de portavoz del Ejecutivo, se tomó su tiempo cuando, al ser preguntado en una rueda de prensa en Colombo sobre qué grupo estaba detrás de los atentados, chequeó un documento, y dijo: National Thowheeth Jamath.

"¿Es una organización local?", le preguntaron. "Es una organización local, pero no sabemos si tiene vínculos con el exterior", añadió, sin dar más detalles sobre este grupo islamista que perpetró el domingo los "ataques suicidas". Senraratne insistió sin embargo en que las investigaciones apuntan a que los devastadores ataques pudieron ser planificados con la ayuda de una red internacional, teniendo en cuenta el entrenamiento de los atacantes y el uso de potentes explosivos.

"Iglesias y destinos turísticos"

"No creemos que una organización pequeña de este país pueda hacer todo esto. Estamos investigando el apoyo internacional y otros vínculos", dijo el ministro, al tiempo que se preguntó: "¿cómo se formaron los atacantes suicidas? ¿cómo se produjeron bombas como esas?". El ministro reconoció también que el pasado 4 de abril Sri Lanka había recibido información de agencias de inteligencia internacionales avisando de estos ataques, en los que se decía que los objetivos podrían ser "iglesias y destinos turísticos".

"Se informó al inspector general de la Policía el 9 de abril, incluyendo los nombres de supuestos terroristas", reconoció, subrayando la responsabilidad del Gobierno en lo sucedido. "Que lo supiéramos o no es otro asunto, pero somos responsables, lo sentimos mucho y pedimos disculpas", remarcó. El portavoz anunció 1 millón de rupias (unos 5.000 euros) para las familias de los fallecidos, entre 100.000 y 30.000 rupias (entre 500 y 1.500 euros) para los heridos y la "inmediata reparación de las iglesias con la ayuda de las fuerzas de seguridad".

Uno de los terroristas suicidas ha sido identificado como Insan Setiawan. La Policía ha identificado a Setiawan en la audiencia judicial que se ha celebrado este lunes para presentar los primeros hallazgos de la investigación sobre la cadena de atentados, según informa el portal de noticias News First.

El cuerpo de seguridad ha revelado que la mujer explotó una bomba cuando los agentes intentaron registrar su casa. Los dos hijos del matrimonio estaban presentes cuando se produjo la explosión. El hermano de Setiawan también detonó una bomba cuando la Policía intentó detenerlo, cobrándose la vida de tres uniformados. La Policía ha registrado una fábrica relacionada con el kamikaze donde ha detenido a nueve personas.

El padre de Setiawan, así como un joven y varias mujeres, han sido igualmente detenidos. Hasta ahora, el Departamento de Investigaciones Criminales había cifrado en 24 los sospechosos arrestados, si bien fuentes policiales citadas por News First han asegurado que en las últimas horas se han sumado otras cinco personas.