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Una de las playas de la localidad malagueña de Rincón de la Victoria.  AYTO DE RINCÓN DE LA VICTORIA

Hace ocho años que las competencias relativas a los establecimientos de playa, los conocidos como chiringuitos, fueron traspasadas del Estado a la Junta de Andalucía. Entonces, el sector pensó que por fin terminaría la larga espera que se remonta a 2004, cuando cumplieron la mayor parte de las concesiones de estos establecimientos. Pero nada más lejos de la actual realidad.

Y es que a día de hoy, 15 años después, más de la mitad de los chiringuitos de Andalucía continúan esperando las nuevas licencias, que en algunos casos estarán en vigor durante 20 años más y en otros, 75.

Mientras llegan, funcionan con autorizaciones anuales, lo que les mantiene en un "limbo" legal y en un estado de "enorme inquietud" y falta de "estabilidad", explica el presidente de la Federación Andaluza de Empresarios de Playa (Faeplayas), Norberto del Castillo, a 20minutos, que lamenta que "muchos compañeros, incluso, han fallecido esperando".

Las costas de la región cuentan aproximadamente con un millar de establecimientos de este tipo –la mitad, abiertos todo el año–, de los cuales alrededor de un 40% están ubicados en Málaga. Las provincias de Cádiz, Almería y Huelva albergan algo más de un centenar cada una, mientras que en Granada la cifra se sitúa en unos 70.

Todos ellos dan empleo a entre 24.000 y 28.000 personas, lo que supone entre el 60 y el 70% de los 40.000 puestos de trabajo que generan todas las actividades de playa en la comunidad –chiringuitos, los 2.000 negocios de hamacas, actividades náuticas y deportivas, masajes, etc.–. Una cifra que, según explica Del Castillo, está "estancada desde hace varios años" debido, precisamente, a la falta de concesiones.

La mayoría de los chiringuitos, continúa el presidente de Faeplayas, "son pequeños, con cocinas también pequeñas, y no cabe más gente de la que hay actualmente trabajando". Por tanto, aunque los empresarios quieran contratar, "no pueden hacerlo por un problema de espacio". Tampoco pueden hacer trabajos de ampliación, mejora o modernización de sus establecimientos, ya que cuando los propietarios solicitan el correspondiente permiso de obras, "no se lo conceden por no tener la licencia".

Las playas, "cada vez peor"

Además de la problemática de las concesiones, los empresarios de playa ponen sobre la mesa otra "antigua reivindicación". Afirman que las playas andaluzas "están desprotegidas y cada vez en peor estado", una situación que empeora con los temporales de lluvia que asolan parte de las playas y de las instalaciones. "Lo que se necesita no es verter arena cada año, eso es una solución provisional y, además, se trata de una arena que es más fácil de arrastrar" por el viento y la lluvia, señala Del Castillo. Y añade: "Es tirar el dinero cada año".

La solución, afirma, pasaría por la construcción de escolleras sumergidas (bloques de cemento en el fondo del mar) allá donde estas se puedan llevar a cabo, tal y como se ha hecho en algunas playas, "donde ha funcionado". Pero, de momento, lo que les queda es tener "seguros privados como única solución" para hacer frente a las reparaciones cuando se registran condiciones climatológicas adversas.

En la misma línea se manifestó hace tan solo unos días el presidente de la Asociación de Chiringuitos de la Costa Tropical, Francisco Trujillo, que reiteró su petición de que la protección de las playas se ejecute "con la mayor urgencia posible" para dar estabilidad y proteger las inversiones que se han hecho por parte del sector privado.

Evolución del sector

Norberto del Castillo asegura que el sector de los empresarios de playa es "el que más ha cambiado" dentro del turismo. Hace 20 o 30 años, afirma, los responsables de los chiringuitos "eran considerados como ciudadanos de tercera", y ahora hablamos de un sector "que es el que más fideliza a su clientela". "Familias enteras vienen a nuestros establecimientos, primero los abuelos, luego los padres y ahora, los hijos", asegura.

La clientela extranjera también "ha crecido", señala el presidente de Faeplayas. Y es que "no hay que olvidar que más del 80% de los países emisores de turismo buscan un destino de sol y playa". Orgulloso, Del Castillo afirma que "al comer pescado mirando al mar, este parece más fresco", aunque señala que en Andalucía ya se consume un producto "sano y de calidad".

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