Los candidatos a las elecciones generales 2019
Los candidatos a las elecciones generales 2019. ARCHIVO

Tras un comienzo de perfil bajo, la campaña electoral llega este fin de semana a su ecuador agitada por la polémica suscitada en torno al 'debate sobre el debate' o los debates en televisión entre los principales candidatos.

Dejando al margen la confusión en torno a la fecha, el formato y el número de debates, ha sido una primera semana de campaña tranquila para la mayoría de los aspirantes a la Moncloa, con menos actos y más reducidos que en ocasiones anteriores.

Casado, a "rebatir" las encuestas

La excepción ha sido el líder del PP, Pablo Casado, quien llega a este punto "como una moto", según sus colaboradores más cercanos.

Confía en la remontada y en que conseguirá "rebatir" todas las encuestas, que le sitúan, en el peor de los escenarios, con la mitad de los 134 escaños que tiene ahora.

Casado, sin embargo, dice que la calle "va bien". Es su manera de expresar que está eufórico con la afluencia a la multitud de actos que hace a lo largo del día, a veces hasta cinco, pero muchos con pequeño aforo.

Ya ha recorrido muchos de los 15.000 kilómetros previstos, en jornadas maratonianas en las que ha visitado once regiones, hasta el punto de hay quien define la caravana del PP como "un Pekín Express".

Sus palabras más duras han sido para el presidente del Gobierno y candidato socialista, Pedro Sánchez, al que ha acusado de patrocinar la sedición o aliarse con proetarras.

Sánchez, protagonista

Sánchez es, sin duda, el gran protagonista en el ecuador de esta campaña, al que llega con el reto inesperado de superar dos debates televisivos, el de RTVE el día 22 y el de Atresmedia, el 23, tras el revés que supuso para su estrategia que la Junta Electoral no permitiera un debate a cinco bandas con Vox.

Hasta ahora, el líder socialista había optado por una campaña plana, monótona, de "riesgo cero", animado por la victoria que le dan todas las encuestas.

En su entorno aseguran que el ruido que se ha generado no dañará sus intereses electorales, porque este asunto no cala entre los ciudadanos y menos en plena Semana Santa.

En estas jornadas de campaña, ha pasado por Dos Hermanas (Sevilla), Castellón, Canarias (Santa Cruz de Tenerife, La Palma y Las Palmas), Leganés (Madrid), Galicia (Orense y Vigo), Baleares (Ibiza y Palma de Mallorca) o Cataluña (Lleida y Badalona).

Iglesias, lejos de los grandes mítines

Tranquilidad inicial también para el candidato de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, quien ha ido a una media de acto por día, en Madrid, Las Palmas, Eibar (Guipúzcoa), Palma de Mallorca, Nalda (La Rioja) y Valencia, y ha regresado a dormir a su cada de Madrid todos los días.

Lejos de los grandes mítines de las generales de 2015 y 2016, la coalición ha optado por montar actos en espacios más pequeños y hacerlos "plebeyos" cediendo protagonismo a taxistas, camareras de hotel u otros colectivos de la sociedad civil.

Con discursos más cortos y menos agresivos que de costumbre, y con menos energía que en otras ocasiones, Iglesias aún no ha marcado la agenda con propuestas ni con polémicas, ha evitado confrontar con Vox y no ha arremetido contra el PP ni Ciudadanos.

El PSOE ha sido el centro de todas sus críticas (porque no cumple con lo pactado, porque quiere gobernar con Cs y porque no es de izquierdas sino del sistema, según su discurso) pero también el objeto de sus anhelos, pues si una idea ha repetido Iglesias es que quiere estar en un gobierno de coalición con los socialistas.

Rivera delega parte del protagonismo

Menos tranquila ha sido la semana de Albert Rivera, sobre todo a raíz del episodio de hostigamiento a Ciudadanos en Rentería (Guipúzcoa) del pasado domingo, que ha acabado en la Fiscalía.

Por lo demás, Rivera está haciendo una campaña a medio gas, apoyándose mucho en Inés Arrimadas, una pieza clave que el partido está moviendo por toda España convencido de su gran tirón electoral.

También están dando bastante juego los nuevos fichajes de Cs, como la eurodiputada de UPYD y víctima del terrorismo Maite Pagazaurtundua; al abogado del Estado Edmundo Bal, la activista de etnia gitana Sara Giménez o el exvicepresidente de Coca-Cola, Marcos de Quintos.

Eso ha permitido a Rivera dejar huecos vacíos en su agenda y hacer jornadas menos maratonianas que en las elecciones de 2015 y 2016.

Cs está intentando además hacer una campaña menos convencional, menos mitinera y con actos sorprendentes como pedir el voto el primer día a través de un holograma.

Los mensajes que más ha repetido su candidato dejan claro que la puerta para Sánchez está cerrada a cal y canto mientras tiende la mano a Casado para formar un ejecutivo de coalición. Y esquiva a Vox, pero no le pone un cordón sanitario.

Abascal, tensión en el País Vasco y fuera del debate

La primera parte de la campaña fue muy agitada para el líder de Vox, Santiago Abascal, quien comenzó esta con actos por el País Vasco que provocaron actos de boicot y disturbios a sus puertas.

Además de esto, durante la semana, el líder de Vox ha lamentado que hurten a su formación la posibilidad de participar en el debate entre los candidatos a presidir el Gobierno que sí dará voz a "un separatista golpista", ha criticado lo que denomina "zancadillas" que sufre su partido.

Abascal ha criticado durante la semana que se "hurte" a su formación en el último momento la participación en el debate que sí se le permite "a un separatista golpista desde la prisión".

"Ha quedado demostrado quién manda desde hace décadas, los separatistas que han recurrido empujados por el PSOE y la derechita cobarde", ha añadido el líder de Vox.