La prisión de Picassent (Valencia) registra 778 incidentes graves en seis meses, según Acaip
La prisión de Picassent (Valencia) registra 778 incidentes graves en seis meses, según Acaip GOOGLE MAPS

Así figura en un informe elaborado por el sindicato de funcionarios de prisiones Acaip, que subraya que esta cárcel es "una de las más conflictivas del sistema penitenciario español, debido, entre otras cosas, a que alberga una mezcla muy diversa de internos e internas, jóvenes, adultos, mujeres en primer grado, hombres en primer grado (régimen que se aplica a los considerados más peligrosos)". El centro en la actualidad aloja 32 internos de este tipo, cuando el máximo asignado es de 24, puntualizan.

En el informe de Acaip se contabilizan 10 ataques o intentos de agresión a funcionarios con lesiones de diversa gravedad, a consecuencia de los cuales, incluso, alguno de los trabajadores tuvo que permanecer de baja médica. Puñetazos en la cara, patadas, mordiscos, arañazos son algunos de los métodos utilizados por los internos para agredir a los trabajadores, especifican.

Además, se han producido hechos que no han llegado a la agresión, por suerte, o por intervención de otros internos, que sujetan al que intenta agredir. Entre los más significativos relatan cómo el 12 de septiembre un interno muy conflictivo, que había prendido fuego voluntariamente a su colchón y sábanas, agredió a varios funcionarios -uno de ellos sufrió una fractura en varios dedos de la mano- que habían acudido a rescatarlo.

Además, el 21 de septiembre un funcionario recibió varios empujones de un interno cuando intentaba mediar en una pelea entre otros 3; el 18 de noviembre un interno agredió a los funcionarios de servicio en el módulo exigiendo ser visto por el médico y otros internos intentaron alterar al resto de internos del departamento contra los funcionarios, por lo que varios empleados resultaron lesionados de diversa gravedad.

Acaip hace notar que la administración penitenciaria solo considera que hay agresión a un trabajador si hay un daño. Así, por ejemplo, en el caso de que un interno le ponga un cuchillo en el cuello a un trabajador, únicamente sería reflejado como agresión si le clava el cuchillo, algo "totalmente inconcebible", recalcan.

El sindicato agrega que en el período analizado han tenido lugar un total de 121 casos de amenazas graves, coacciones o insultos graves a trabajadores y hasta en ocho ocasiones los internos se han resistido de forma activa y violenta al cumplimiento de órdenes o de la normativa interior del centro.

OBJETOS PROHIBIDOS

También ha habido dos intentos de plantes o desórdenes colectivos, en los que algunos internos intentaban que otros protagonizaran incidentes graves o no entraran en sus celdas; se han contabilizado hasta 104 agresiones entre internos; se han encontrado un total de 163 objetos prohibidos por la normativa vigente (varios "pinchos", teléfonos móviles, y diversos tipos de drogas) y, al menos en 37 ocasiones se ha producido un deterioro grave de mobiliario o dependencias del centro.

Igualmente, se han denunciado un total de 54 casos de amenazas y coacciones graves de unos internos sobre otros; se han producido 18 casos de autolesiones por parte de los internos, dos de ellas graves -el método más utilizado es el del corte en el antebrazo, aunque también hay internos que se tragan cristales, pilas o incluso uno que se clavó un bolígrafo en los testículos, afirman- y se ha computado un interno en "huelga de hambre".

Asimismo, hasta en 228 ocasiones los internos se han resistido de forma pasiva al cumplimiento de órdenes o de la normativa interior del centro; se han detectado 10 casos de intoxicaciones graves por consumo de drogas u otras sustancias; se han denunciado 10 casos de sustracción de objetos personales de internos por otros compañeros de internamiento y ocho internos han quebrantado su condena al no regresar de permiso.

En conclusión, para Acaip el Establecimiento Penitenciario de Valencia "sigue presentando unos problemas endémicos como el alto número

de internos e internas muy peligrosos que acoge, pese a que dispone de menos medidas de seguridad y una peor estructura que otros más modernos para albergarlos, mientras que el nuevo centro penitenciario de Siete Aguas sigue con las obras paradas, a la intemperie, con un gasto importante cada año en vigilancia de las obras".

También apuntan al "déficit en materia de personal del centro, que

continúa aumentando, en los últimos cuatro años se ha perdido más de un 20 por ciento de la plantilla". En este sentido, señalan que "no se reponen las vacantes que cada año se producen por fallecimiento, jubilaciones, cumplimiento de la edad para dejar de trabajar en contacto con los internos y el centro penitenciario ha podido seguir funcionando gracias a que ha habido varios módulos cerrados".

El sindicato asegura que, en la actualidad, faltan más de 100 trabajadores sobre el número mínimo que debería haber según la Relación de Puestos de Trabajo del Centro, lo que supone que "cualquier día en período vacacional hay menos gente trabajando que la que se fijo como servicios mínimos durante los días de huelga de los meses de octubre y noviembre de 2018".

"Esta situación -prosiguen- es de sobra conocida por los responsables de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, tanto por los anteriores como por los nuevos".

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