Alergia.
Realización de una de las pruebas de la alergia. EUROPA PRESS/SESCAM/Archivo

Tener una primera visita con el alergólogo en la sanidad pública catalana no es tarea fácil. La lista de espera media es de casi cinco meses (145 días) según denuncia la Societat Catalana d'Al·lèrgia i Immunologia Clínica (SCAIC). Esta dilación la soportan 10.419 personas a fecha de marzo de este año. Una alergia no es un tema médico menor teniendo en cuenta la incidencia en la población catalana: uno de cada cuatro ciudadanos presentan síntomas compatibles. Y recordando que en sus manifestaciones más graves puede comprometer la vida del paciente.

Para los alergólogos, la demora en la atención se debe, principalmente, a la falta de facultativos de esta especialidad. La sanidad pública catalana cuenta solo con 67 profesionales, el 30% de los cuales no trabajan a jornada completa, por lo que solo se puede contar con 56 jornadas completas de trabajo. Hay pues un médico por cada 111.000 catalanes cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda uno por cada 50.000.

A ello hay que añadir que 11 de estos médicos actualmente en ejercicio profesional se jubilarán en los próximos años. El departament de Salut, no obstante, aumenta la cifra de médicos especialistas a 117. Por regiones sanitarias, en la de Barcelona se concentran 42 alergólogos del sistema público de salud y en Catalunya Central 6. En Tarragona 13. En Lleida 4 y en Girona solamente dos que tocan a uno cada 400.000 habitantes.

Dos alergólogos a media jornada en Mataró

En Barcelona, hospitales de referencia para el Vallès o el Barcelonès norte, como el Parc Taulí de Sabadell o Can Ruti en Badalona no tienen ni uno solo de estos especialistas. En Mataró únicamente hay dos alergólogos a media jornada que han de prestar servicio para toda la comarca del Maresme.

Laura Camps es usuaria del CAP Mataró Centre, dependiente del Consorci Sanitari del Maresme (CSDM). Lleva ocho meses esperando una primera visita al alergólogo por un cuadro de urticaria recurrente. Este especialista pasa consulta en el Hospital de Sant Jaume i Santa Magdalena de la capital maresmenca. «En mi CAP, a la hora de pedir visita, me indicaron que la lista de espera para las pruebas de alergia era de año y medio. Me han atendido antes en el dermatólogo del Hospital Comarcal de Mataró».

La SCAIC trabaja desde hace una década en un modelo de atención que recomienda la contratación de una veintena de alergólogos, una petición que de momento no se ha hecho realidad. Desde la asociación tampoco ven nada clara la propuesta que ha hecho recientemente la consellera de Salut, Alba Vergés, para adelgazar la lista de espera: que las enfermeras de atención primaria lleven a cabo estas pruebas cutáneas de alergias (prick test) y que haya al menos una enfermera formada por cada área básica de salud (ABS).

Consideran que la consulta al especialista permite la valoración de un profesional formado académicamente en la especialidad durante cuatro años y que el tipo de prick test a practicar se decide precisamente en esta visita previa. Incluso si las enfermeras pasan por una formación para realizar los test, los alergólogos creen que ya es un colectivo suficientemente saturado de trabajo como para asignarles esta tarea.

En datos disponibles en la web del Departament de Salut, la espera media para ser intervenido era en febrero de 72 días, cinco más que en abril de 2018 (a excepción de las operaciones de oncología y cirugía cardiaca, que se realizan en menos de un mes). Las de cataratas y prótesis de rodilla se atienden en 81 días de media.

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