Debate
Los candidatos de PP, Ciudadanos, Podemos y PSOE, durante el debate a cuatro celebrado por Atresmedia, el pasado 7 de diciembre. EFE/Ballesteros

Ciudadanos concurrió por primera vez a unas elecciones generales en 2008. Obtuvo solo 46.313 votos (0,18%) y decidió no repetir hasta 2015, aunque sí participó mientras tanto en otros procesos, autonómicos, municipales y europeos. Podemos, por su parte, dio el salto nacional hace cuatro años catapultado por sus sorprendentes resultados de 2014 en el Parlamento Europeo (cinco escaños) y después de pasar de largo de las municipales.

En este contexto, Albert Rivera y Pablo Iglesias fueron invitados a participar en un debate a cuatro el 7 de diciembre de 2015 en Atresmedia junto a los candidatos a la presidencia de PSOE y PP. Era la campaña electoral del 20-D, y ellos, los líderes de unos "partidos emergentes" que no habían pisado aún el Congreso. UPyD, CC, PNV e IU protestaron ante la Junta Electoral Central: ellos sí tenían representación y estaban fuera. ¿Por qué?

La explicación hay que buscarla en el BOE. Las Cortes habían aprobado una reforma de la Ley Electoral (LOREG) en 2011, muy criticada, que imponía por primera vez a las televisiones privadas (artículo 66.2) la obligación de ser proporcionales y neutrales en debates, entrevistas e información relativa a las campañas durante los periodos electorales, esto es, desde la fecha de publicación de la convocatoria hasta el día del voto. Fue cosa de PP, PSOE, PNV y CiU.

La ley decía también que la Junta Electoral tendría que ir concretando este mandato a través de instrucciones. En marzo de 2011 llegó la primera: para empezar, las televisiones privadas debían de "atender preferentemente" a los resultados obtenidos por los partidos en las últimas elecciones "equivalentes". Eso no quería decir, en todo caso, que aquellos sin representación no tuvieran su lugar en la cobertura de los medios, aunque siempre, eso sí, más reducido.

Si la televisión decidía, además, hacer un cara a cara entre los candidatos de los dos partidos con más número de votos en los últimos comicios tenía también que "compensar" al resto de partidos con representación a través de otros debates "bilaterales o plurilaterales", o bien, con información suficiente sobre sus programas, actos, propuestas, etc. Cuatro años después, en abril de 2015 llegó otra instrucción clave, la que hablaba de los "grupos políticos significativos".

Ni Iglesias ni Rivera habían hecho pasillos en el hemiciclo de Madrid, pero las circunstancias eran las que eran. El barómetro del CIS de enero de 2015 daba a Podemos una estimación de voto del 23,9%, y a Ciudadanos, del 3,1%. Además, la formación morada había obtenido en las europeas de 2014 un total de 1,25 millones de votos (7,98%) y la naranja logró después 1,32 millones (5,85%) en las municipales de 2015. Para la JEC eran "significativos".  

De esta forma, el máximo organismo electoral abrió una ventana para aquellos partidos -sin dar nombres- que no habían concurrido o no habían logrado representación en unas elecciones equivalentes pero sí habían conseguido un "amplio apoyo" en otras con el "mismo ámbito territorial", en concreto, un 5% o más de los votos válidos emitidos. En su instrucción, la JEC apelaba a los medios "públicos", pero pronto llegaría el toque a los privados.

Fue después de las quejas de UPyD, CC, PNV e IU, en diciembre. La JEC les dio la razón a medias, ya que si bien aceptó a Iglesias y Rivera en el debate a cuatro, también pidió a Atresmedia que compensara a las formaciones pequeñas. Como representantes de PSOE y PP acudieron Pedro Sánchez y Soraya Sáenz de Santamaría (Rajoy no). Dos días después, RTVE emitió otro encuentro a nueve, que incluía también a candidatos de PNV, Democràcia i Llibertat, Unió, IU y UPyD.

El debate será a cuatro

Con estos antecedentes, la Junta electoral ha decidido este martes, tras varios recursos, no autorizar el debate a cinco propuesto por Atresmedia en el que se incluía a Vox, partido que en los últimos comicios generales logró un 0,2% de votos (46.781), muy lejos del 5% requerido. El organismo reconoce que la formación de ultraderecha alcanzó un 10,96% en las andaluzas, pero recuerda que el ámbito territorial no coincide con el de las próximas generales.

La Junta pidió a Atresmedia que modificara el debate si quería celebrarlo y el grupo ha optado por hacerlo, aunque ha anunciado un posible recurso al Supremo. Será finalmente, si los demás aceptan, un debate a cuatro como el que RTVE propuso -y que, pese a todo, mantiene para el 22 de abril- y al que Sánchez dio calabazas. Y Vox no estará en plató. El partido de Abascal, por cierto, recibió hace unos días de la Junta la misma respuesta después de impugnar su ausencia en el debate en el aire de RTVE: nada de confrontar en una cadena nacional. "Ya no saben qué hacer", clama hoy el partido.

Finalmente, el presidente del Gobierno y candidato por el PSOE, Pedro Sánchez, decidió este miércoles que acudiría al debate en TVE y no al de Atresmedia.