Captura de la señal institucional del Tribunal Supremo
Captura de la señal institucional del Tribunal Supremo. EFE

Más de una veintena de agentes antidisturbios de la Policía Nacional declararon este martes como testigos en el juicio del procés a petición de la Fiscalía y la Abogacía del Estado. Estos miembros de la UIP –Unidad deIntervención Policial– narraron con todo lujo de detalles los insultos, el hostigamiento y, en algunos casos, las agresiones físicas que sufrieron durante el referéndum independentista del 1 de octubre de 2017.

"Amenazas", "empujones", "escupitajos", "patadas en los testículos", "lanzamiento de objetos", "puñetazos"... fueron relatos de violencia muy similares a los ya descritos por otros agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil en jornadas precedentes y con los que la Fiscalía trata de reforzar ante el Tribunal Supremo sus acusaciones de rebelión contra los procesados.

Las defensas, en cambio, centraron sus esfuerzos en intentar demostrar todo lo contrario: la violencia de las actuaciones policiales. Y lo hicieron con interrogatorios muy incisivos que provocaron la protesta de la fiscal Consuelo Madrigal.

Ese momento de tensión entre las dos bancadas de la Sala se produjo cuando la abogada que defiende al presidente de Òmnium, Jordi Cuixart, interrogaba a un agente que intervino en el instituto Torreforta de Tarragona.

La letrada, Marina Roig, le preguntó si todos los agentes pudieron acceder a ese centro de votación, pero al recibir una respuesta que no fue de su agrado sobre los problemas de un policía para entrar, pasó al ataque: "¿No es más cierto que no pudo entrar porque intentó hacerlo saltando encima de la gente pisándola?".

Fue entonces cuando Madrigal protestó a pesar de que la Fiscalía raramente suele interrumpir un interrogatorio a las defensas: "Aquí no se está juzgando a la Policía y hay preguntas que parece que estamos en un juicio contra la actuación policial en cumplimiento de órdenes judiciales".

El presidente del Tribunal, Manuel Marchena, se vio obligado a intervenir y pidió a las defensas que no formulen preguntas que partan de la base de lo que ellos consideran acreditado, ya que eso debe determinarlo la Sala.

"Desde hace algunas sesiones estoy intentando, aunque veo que sin éxito, que las preguntas no partan de una base que se da por acreditada", puntualizó Marchena, visiblemente molesto. Otro abogado de Cuixart, Àlex Solà, protestó porque, a su juicio, Marchena aplica un "criterio de diferencia pertinencial" al ser más permisivo con las preguntas de las acusaciones.

Personas vulnerables en los colegios

Más allá de esos rifirrafes y de los episodios de violencia relatados por los testigos –uno llegó a declarar que vio cómo "lanzaban una moto contra un compañero"–, un agente testificó que en un colegio de Girona utilizaron a menores para reforzar la resistencia contra la Policía: "En el interior había gente con niños, los interponían casi entre nosotros".

Otro agente detalló que se encontraron "con ancianos, jóvenes y un chico con síndrome de Down". Y un inspector habló de "una mujer con carrito de bebé sin niño dentro" que intentaba impedir la actuación policial .

Cabe recordar que el lunes, un mando de la Guardia Civil responsable de la investigación del 1-O, declaró que los Mossos se comprometieron a no intervenir si se encontraban enfrente a "personas vulnerables".

Sobre esa "inacción" de los Mossos d’Esquadra, una pasividad que ya se ha escuchado en repetidas ocasiones en el Supremo, también hubo este martes varias referencias. "Había dos mossos en el interior de un colegio, pero como si estuvieran en unas elecciones normales", declaró un testigo. "Había mossos, pero con actitud totalmente pasiva y distante. No hicieron nada", dijo otro.