Isópodos devorando un cocodrilo
Isópodos devorando un cocodrilo. YOUTUBE

Las imágenes de unos crustáceos gigantes con aspecto de langosta devorando un cocodrilo se han hecho virales en internet.

Se trata de un experimento de un grupo de Investigadores del Consorcio Marino de la Universidad de Luisiana, en Estados Unidos, que colocaron tres cocodrilos muertos de aproximadamente 2 metros y medio cada uno en distintos lugares del Golfo de México, con el fin de estudiar a las especies carroñeras marinas.

Los investigadores Craig McClain y Clifton Nunnally, que lideraron el experimento, realizado en febrero, aseguran que estos isópodos pueden aguantar meses, e incluso años, entre comida y comida. "Tienen esta increíble habilidad para amontonarse, almacenar esa energía y luego, básicamente, no tener que volver a comer durante meses o años", explicó McClain.

El cuerpo del cocodrilo se encuentra a unos dos kilómetros de profundidad en el Golfo de México y está siendo degustado por unos isópodos de gran tamaño, cuya mordedura es capaz de atravesar la dura piel del reptil.

"Me sorprendió el hecho de que había isópodos gigantes por todos lados. Pensé que estas especies tardarían un tiempo en obtener señales químicas que les permitieran detectar tal alimento", declaró uno de los expertos. De hecho, y según los investigadores, apenas 24 horas fue lo que tardaron estas especies en alcanzar el interior del cuerpo del cocodrilo.

Además, aseguran, es la primera vez que se graban imágenes de semejantes características.