El 'abajamiento' en Castejón de Monegros

  • El abajamiento o descendimiento es clave en la semana santa.
  • El Cristo de brazos articulados dota de mayor realismo a la crucifixión.
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La Semana Santa oscense mantiene como común denominador las rompidas de la hora, las tamborradas y las procesiones. Eso sí, en cada rincón de la provincia, incorporan aspectos propios. Elegimos Castejón de Monegros porque dentro de su programa, incluye elementos únicos y diferentes al resto de España. Los actos son, en su mayor parte, de caracter religioso en los que el pueblo participa activamente. La media noche del Jueves Santo, una misa y la conformación de un monumento donde descansa el cuerpo de Cristo marcan el inicio de la Semana Santa. La figura de Jesús es custodiada por un grupo de soldados que por turnos, permanecen junto al monumento hasta la hora santa.

Tal y como nos cuenta José Ignacio Piñar, párroco de Castejón de Monegros, la jornada del viernes es la más entrañable. A las 8 de la mañana y amenizada por el canto del miserere a cargo de los asistentes, parte la primera procesión que sube hasta la Ermita del Hospital para recoger a Cristo y trasladarlo hasta la parroquia, donde por la tarde será curcificado.

A las 15 horas, tiene lugar la procesión del pregón en la que se anuncia que esa tarde se celebrará en la parroquia la crucifixión de Jesús. Piñar destaca que "no se trata de una procesión muy numerosa ya que se trata de que el pubelo escuche el mensaje".

A las 21 horas, y tras los oficios, llega el momento más importante y es el descendimiento y también llamado "abajamiento" de Cristo. Se trata de un momento solemne, con sólo una luz dirigida a los protagonistas de la escena. Los cofrades de la Sangre de Cristo desclavan a Jesús de la Cruz y le desprenden de los elementos hirientes como la corona de espinas.

En palabras del párroco "se baja de la cruz y se posa en la cama, junto a su madre, La Dolorosa". La figura del Cristo con brazos articulados dota a momentos como la crucifixión y el yacimiento de un gran realismo. Un realismo que aumenta con las lágrimas de la Vírgen, posibles gracias a un mecansimo especial.

Posteriormente, la procesión del Santo Entierro recorre las calles del pueblo con tres pasos, el Cristo en la Cruz, el Cristo en la cama y La Dolorosa. Al término de la procesión, el pueblo regresa a la iglesia donde, antiguamente, se gritaba una rogativa "Agua pa pan" y "Agua pa vino".

Este acto del descendimiento data del siglo XVII, los cofrades que en él particidan, con el paso del tiempo, darán el relevo a sus hijos.

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