López Otín
Carlos López-Otín en el hotel de las Letras en Madrid. Enrique Cidoncha / HERALDO

El investigador aragonés Carlos López-Otín presenta "La vida en cuatro letras", en el que repasa algunos de los puntos más importantes de su trayectoria científica y personal, y detalla cómo fue el episodio de "boicot" profesional del que fue objetivo.

Y precisamente, no faltan hitos en su carrera. Nacido en Sabiñánigo en 1958, se doctoró por la Universidad Complutense de Madrid en el 84 y en 1993 comenzó a ser catedrático en el área de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Oviedo, en la que aún enseña.

Durante su carrera, López-Otín trabajó con Craig Venter en su Proyecto Genoma Humano particular; dirigió junto con Elías Campo la secuenciación del genoma de la leucemia linfática crónica, secuenció el genoma del chimpancé y el descubrimiento de cerca de 60 nuevos genes humanos relacionados con el cáncer.

"Un libro de autoayuda"

"La vida en cuatro letras", explica en una entrevista realizada por Heraldo, "es un libro de autoayuda" para sí mismo. "Era la única salida que tenía para ayudarme y reflexionar sobre cómo una persona que ha experimentado desde niño las cotas mayores de felicidad perdía todo en un día. Mi vida dejó de tener propósito y eso es demoledor". Se refiere al incidente de junio de 2018, cuando se supo que los 6.000 ratones con los que trabajaba su equipo habían sido infectados por un virus (algo que él sostiene que fue un boicot intencionado), obligándole a sacrificarlos y perder, en sus propias palabras, "20 años de trabajo".

Poco después, se retiraron varios artículos de su autoría por fallos que no afectaban a las conclusiones, aunque el propio López-Otín los calificó de "imperdonables"; además, vió su reputación afectada y toda una corriente de opinión alzarse en su contra.

Por ello cuenta que se retiró a Mallorca, donde escribió "La vida en cuatro letras", después de que su psiquiatra le recomendase aislarse totalmente del mundo. López-Otín refiere haber llegado a pensar que la vida no tienía sentido, y advierte de que "la felicidad tiene un componente importante de azar en nuestra vida. Puedes aportar un sustrato material, con investigaciones punteras como el desciframiento del genoma, la reprogramación celular y la edición génica. Pero aunque estés predestinado para la felicidad puede aparecer el azar y te hunde la vida".

Desde entonces, López-Otín ha vuelto a dar clases en la Universidad de Oviedo, tras pasar seis meses en una estancia de investigación en París a continuación de escribir "La vida en cuatro letras". Su equipo trabaja en recuperar las cepas perdidas y reconstruir la colonia experimental de ratones para poder reanudar la investigación donde se vió interrumpida. A pesar de ello, afirma que "ahora estoy dispuesto a recibir ofertas de trabajo en Aragón".

Así, "La vida en cuatro letras" es en buena parte una reflexión sobre la felicidad humana. El investigador cree que la humanidad tiene que perseguir avances también en este campo: "En el futuro, las generaciones tienen que crear un 'homo sapiens sentiens' con más emociones. Es una utopía para erradicar lo tóxico en la sociedad"