Procés
Los acusados Raül Romeva y Oriol Junqueras, y el abogado Andreu Van Den Eyden, durante una sesión del juicio del 'procés'. Tribunal Supremo / EFE

Varios guardias civiles han relatado este martes en el juicio del procés que tuvieron que salir corriendo "aceleradamente" de algunos centros electorales el 1-O porque los ciudadanos les perseguían por las calles "encolerizados" hasta que abandonaban los municipios en sus coches. Sus declaraciones cierran las testificales de los guardias civiles que intervinieron la jornada del referéndum; ahora será el turno de lo policías nacionales.

Los últimos guardias han descrito cómo se vieron forzados a abandonar "con un sentimiento de miedo" muchos centros electorales a la carrera tras ser agredidos y perseguidos por la "masa". Eso sucedió en el Ayuntamiento de Garrigàs (Girona), donde un guardia civil ha contado cómo le dieron un puñetazo con un manojo de llaves mientras sus compañeros recibían patadas, por lo que tuvieron que retirarse a la carrera en busca de los coches oficiales.

"Salí corriendo, porque temí por mi integridad física", ha señalado. "Nos perseguían hasta los mismos vehículos, salimos aceleradamente" ha dicho otro mientras que un tercero ha señalado que esa multitud de personas les persiguió "cara a cara". También ocurrió lo mismo en el instituto de Montroig del Camp (Tarragona).

"Cuando nos subimos a los vehículos fueron detrás de nosotros, nos persiguieron hasta que abandonamos el pueblo durante unos 400 metros, nos iban empujando hacia las afueras de la población", ha explicado un agente. Este mismo agente ha recordado cómo antes de correr fueron retrocediendo sin dar la espalda a la masa, porque tenían miedo de que les pudieran atacar: "Estaban encolerizados".

En algunos de estos lugares los agentes usaron esprays de defensa personal para "disuadir a la gente" y "evitar males mayores" porque estaban recibiendo "golpes a discreción", si no les llovía botella de agua, piedras y monedas, como ya relataron en otras sesiones sus compañeros que actuaron en otros puntos de Cataluña. Y, como han venido apuntando la mayoría de guardia civiles, los que han declarado este martes han vuelto a recordar que vieron a una pareja de mossos en los colegios, a veces "apoyados en una pared", pero que nunca les prestaron ayuda.

Sin apoyo de los Mossos

Por su parte, un responsable de Información de la Policía Nacional ha cargado contra el dispositivo de los Mossos, que le hacía pensar que estaba "planeado para que se llevase a cabo el referéndum", dado que muchos permitieron el recuento con ellos presentes e incluso dos agentes llegaron a contar votos.

"A la hora de intervenir en los colegios, nosotros no contamos nunca con el apoyo de los Mossos d'Esquadra", ha dicho el comisario, imputado en la causa que investiga la actuación policial en la sede de la CUP el 20 de septiembre,

Ha reconocido que no supo que el operativo de mossos consistía en un binomio "insuficiente" hasta que lo comprobó después. Fue cuando tuvo constancia de que el dispositivo de la policía autonómica estaba mal diseñado y enfocado a "un referéndum normal". "Antes no sabíamos nada", ha señalado.

Tanto es así que ha dicho que nadie le dijo que fueran a actuar en coordinación con los Mossos, aunque poco después ha precisado que actuaron a las ocho de la mañana, cuando abrieron los colegios, al ver que el mecanismo de coordinación de Mossos no iba a funcionar.
 
También ha comentado los seguimientos que, según él, les hicieron "equipos camuflados de Mossos" y las comunicaciones entre ellos que establecían prioridad en la vigilancia a otros agentes, incluso a los no uniformados. "¿Qué sentido tiene que nos sigan?", se ha preguntado el testigo.

El fiscal, contra la libertad de los presos

Por otra parte, la Fiscalía se ha opuesto a la puesta en libertad de los cinco candidatos a las elecciones generales del 28A que están en prisión provisional, estos son el exvicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras, los exconsellers Raül Romeva, Jordi Turull y Josep Rull y el expresidente de la ANC Jordi Sànchez.

En su escrito, el fiscal Fidel Cadena sostiene que el riesgo de fuga no solo se mantiene una vez iniciado el juicio, sino que se incrementa al tener más sesiones de la vista oral en abril y mayo. Y, además, tiene en cuenta el "liderazgo e implicación" de los cinco encausados, que hace que "el riesgo de reiteración delictiva no esté en modo alguno conjurado", sino que persiste.

"La posición preponderante que políticamente ostentaban los procesados y sus propias manifestaciones reiteradamente difundidas en los medios de comunicación sugieren la alta probabilidad de reincidir", subraya el escrito. El fiscal utiliza nuevamente el argumento de estar en medio del juicio para justificar también el riesgo de fuga porque se encuentra en "una fase procesal" clave en la que "se están determinado la consolidación de los fundamentos de la imputación".

"Respaldo de una estructura"

Pese a alegar "vínculos personales, patrimoniales y políticos que harían penosa su huida", advierte de que los presos disponen del "respaldo de una estructura organizativa y grupos afines, suficiente para materializar en situación de libertad la elusión de los tribunales españoles así como lo recursos económicos necesarios para la subsistencia fuera de España, el asesoramiento legal especializado y la publicidad ventajosa".

Circunstancias todas ellas, precisa, similares a las de otros cuatro encausados por el delito de rebelión que son el expresident Carles Puigdemont, la secretaria general de ERC, Marta Rovira, y lo exconsellers Clara Ponsatí y Antoni Comín, "cuya situación de absoluta desantención a las determinaciones de la autoridad judicial ha pasado a constituir una situación de rebeldía".

El fiscal advierte además de las consecuencias que tendría una eventual fuga para el juicio, ya que "es evidente" que de producirse sería imposible continuar con la vista oral en relación a ellos mismo, lo que causaría "perjuicios irreparables a la administración de Justicia y al desarrollo conjunto del juicio".