El acusado, que conoció a Cristina por Internet y se trasladó desde Canarias natal al municipio toledano para iniciar con ella una relación sentimental y casarse después con ella, ha defendido no obstante que no justifica lo que ocurrió ese 5 de febrero de 2017, hechos, que ha calificado de "error garrafal", por el que merece "estar en la cárcel de por vida". "Pero las cosas no pasan porque sí", ha dicho el acusado dirigiéndose a los cinco mujeres y cuatro hombres que conforman el jurado popular que le juzgará hasta el próximo jueves en la Audiencia Provincial.

Tras admitir que en todo momento era consciente de que si tocaba a su mujer se desmayaba a causa de el enfermedad que padecía, ha insistido en que discutió de forma previa con ella antes de ir a la cocina a coger un cuchillo y "pasó lo que tenía que pasar". "Fue un calentón del momento que no tenía que haber pasado", ha admitido.

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