En el escrito de acusación de la Fiscalía, al que ha tenido acceso Europa Press, se relata que el acusado, con antecedentes penales y una orden judicial de no contactar ni comunicar con su expareja, haciendo caso omiso a ésta, mandó a la mujer 196 mensajes SMS con su teléfono entre el 3 de abril y el 14 de mayo de 2018.

Mantuvieron una relación sentimental durante siete años y tuvieron tres hijos en común, tras lo cual cesó definitivamente la convivencia y empezaron las amenazas. En los mensajes, el acusado amenazaba e insultaba a la víctima, con frases como "cuando vaya, te vas a cagar" o "putón".

Asimismo, entre el 15 y 16 de mayo realizó al teléfono de su expareja 31 llamadas, a pesar de la orden judicial, y le mandó también numerosos mensajes de Whatssapp.

Tras todo lo relatado, el acusado se presentó en la casa de su expareja y, ante los tres hijos que tienen en común, le pidió el teléfono móvil a la mujer, a lo que ésta se negó.

Entonces, se dirigió a la mujer, que estaba bañando a uno de sus hijos, y empezó a pegarle puñetazos en el rostro, haciéndole caer al suelo y, pese a ello, se echó encima de la víctima y siguió golpeándola.

A continuación, la agarró del pelo y la empezó a arrastrar por el pasillo y a zarandearla, todo ello en presencia de los otros dos hijos, menores de edad.

A consecuencia de la agresión, la mujer sufrió lesiones de consideración, de las que tardó en curar 45 días.

Tras estos hechos, el acusado todavía envió varios mensajes más, primero, en tono amenazante diciéndole que ya había visto lo que había hecho y que no le buscara "más líos" y, después, pidiéndole perdón y diciéndole que le quería mucho.

El acusado se encuentra en prisión provisional por estos hechos desde el 22 de agosto de 2018.

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